Madre Coraje, mucho más que contenedores de ropa y aceite: "Tenemos que educarnos en solidaridad"

La ONG, que también realiza acciones en España y lucha contra el cambio climático, tiene unos 1.400 voluntarios por toda España y casi se autofinancia. Desde su centro de reciclaje, una enorme nave en Guadalcacín, parten contenedores a zonas deprimidas de Mozambique y Perú

La nave de esta ONG es un gigantesco centro de reciclaje donde todo tiene una segunda vida. FOTO: MANU GARCÍA
La nave de esta ONG es un gigantesco centro de reciclaje donde todo tiene una segunda vida. FOTO: MANU GARCÍA

En la nave de Madre Coraje, en la ELA jerezana de Guadalcacín, siempre hay trabajo por hacer: ordenar y clasificar toneladas y toneladas de ropa, revisar juguetes para que no le falte ninguna pieza, reparar máquinas de coser, reconstruir sillas de ruedas o incluso hacer jabones y biodiesel con aceite usado. Estas son solo algunas de las labores que los voluntarios de esta ONG, radicada en Jerez, realizan a diario para favorecer una mayor calidad de vida entre los más desfavorecidos.

Una importante labor que tiene, a su vez, un marcado carácter medioambiental ya que los dos pilares básicos de su trabajo son el voluntariado y el reciclaje, así nos lo explica Pepe Jiménez, presidente de la entidad. “En todas nuestras actividades tenemos presentes los principios de igualdad, solidaridad y gratuidad”. En Madre Coraje son muy conscientes de que el cuidado del medio ambiente es más que necesario en este momento y, gracias al reciclaje, pueden obtener una serie de recursos para cumplir con su labor. Estos recursos, bien se distribuyen a entidades que trabajan directamente con personas necesitadas, o se venden para obtener dinero que luego se emplea en los diferentes proyectos que desarrollan en zonas desfavorecidas.

Pepe Jiménez, presidente de Madre Coraje, explica todos los trabajos que se realizan en la nave. FOTO: MANU GARCÍA

Sus actuaciones se llevan a cabo en Perú y Mozambique. Gran parte de los recursos que reciben en especie, como por ejemplo, material escolar, lo envían directamente a sus proyectos en Perú y Mozambique. “Cada mes salen desde España dos contenedores llenos de ayuda humanitaria, principalmente para Perú, y ahora estamos enviando también a Mozambique” señala Pepe. Destacar que enviar un contenedor a Perú cuesta alrededor de 6.000 euros, y ese dinero sale de la labor que realizan los voluntarios en las tiendas solidarias que Madre Coraje tiene repartidas por toda la geografía española.

En la provincia de Cádiz cuentan con cuatro delegaciones: Jerez, Cádiz, Puerto Real y El Puerto de Santa María. También están presentes en Huelva, Sevilla, Málaga, Córdoba, Granada y Jaén. En el resto de España Madre Coraje tiene delegaciones en Madrid, Navarra y Barcelona. En total cuentan con más de 1.400 voluntarios en toda España, “son personas responsables y comprometidas con ayudar a los demás”, señala el responsable de la entidad no gubernamental.

Un aspecto que quieren dejar claro es que la ONG casi se financia por sí misma. “El 85% de la financiación que necesitamos somos capaces de generarlo con nuestra propia actividad. Para nosotros es muy satisfactorio y, especialmente, para nuestros voluntarios, que sean capaces de generar esos recursos, estamos hablando de unos 13 millones de euros al año, de los cuales solo un millón y medio viene de subvenciones públicas”, explica Pepe.

Cajas llenas de ayuda humanitaria que se enviará a Perú en un contenedor. FOTO: MANU GARCÍA

“Algo que siempre nos preguntan las personas que aportan ayuda humanitaria es si esa ayuda realmente llega. Nosotros garantizamos que la ayuda llega porque tenemos en Perú dos instituciones encargadas de repartirla, son Cáritas y los Jesuítas. Eso para nosotros es la garantía de que, lo que se manda, está bien utilizado”.

Escuelas de niños de la calle, residencias de ancianos, centros de enfermos mentales o asociaciones de mujeres son, principalmente, las instituciones a las que se suele mandar esta ayuda humanitaria. “Se les envía siempre bajo petición”, asegura Jiménez. “Ellos nos hacen una petición a principios de año, ya sea de camas, material escolar o material sanitario. Entonces nosotros nos ponemos en marcha y lo buscamos”.

Pero la labor de Madre Coraje va más allá de la ayuda humanitaria y el desarrollo de infraestructuras, también fomenta la igualdad y los derechos fundamentales de las personas. “Vemos que, en estas zonas poco desarrolladas, la diferencia entre hombres y mujeres es tremenda y las necesidades son mayores que en otros lugares”, lamenta su presidente.

Pepe Jiménez y Mercedes Ravina, delegada en Cádiz, en el taller de reparación de sillas de ruedas. FOTO: MANU GARCÍA

Madre Coraje actúa, principalmente, en proyectos de prevención y emergencia. Cuando ocurren a catástrofes naturales, como pueden ser tormentas o ciclones tropicales, como los que han arrasado Mozambique este año, “se han tenido que arreglar escuelas o reconstruir un hospital para niños ciegos”.

Destacan que, en los proyectos de desarrollo se trabajan con socios locales, a los que se evalúan previamente para garantizar la ejecución del proyecto. En este sentido, en Perú se encuentran en las dos zonas consideradas como las más pobres del país, en el altiplano andino. Se trata de Huancavelica y Apurímac. Allí se realizan acciones de desarrollo rural, proyectos de agua y saneamiento. En Mozambique, sin embargo, aún están en la primera fase del desarrollo “porque hay zonas en las que no tienen ni agua”.

En cuanto a la educación para el desarrollo, Madre Coraje se dirige a centros educativos, universidades o institutos, y medios de comunicación. Disponen de un máster en cooperación al que acuden periodistas que son enviados durante varios meses a Mozambique, para hacer un trabajo de difusión del trabajo que realiza allí la ONG. “Porque la educación tenemos que desarrollarla aquí, somos nosotros los que tenemos que educarnos en solidaridad para ayudar a los demás”, afirma Pepe.

En España también realizan acciones. Un buen ejemplo de ello son los huertos solidarios donde los voluntarios trabajan el terreno facilitado por la ONG, en el cual se cultivan verduras y hortalizas. Él se queda con un 20% de la producción y el 80% restante lo dona a Madre Coraje que lo reparte en comedores sociales.

También disponen de roperos en todas las delegaciones donde, las personas que lo necesitan, principalmente personas sin hogar, pueden ir a surtirse de ropa según sus necesidades. Así se reutiliza parte de la ropa que los vecinos echamos en los contenedores que nos encontramos salpicando nuestras calles.

Tiendas para "dignificar" a las personas necesitadas

En estos momentos, Madre Coraje cuenta con 25 tiendas solidarias en toda España, donde se vende la ropa a precios muy asequibles para gente necesitada. “Uno de los fines más importantes de estas tiendas solidarias es dignificar a la persona. Cuando a una persona necesitada le das la oportunidad elegir su ropa, aunque sea al módico precio de uno o dos euros, la estás dignificando, no es lo mismo que cojas una bolsa de ropa y se la des, porque entonces no valora lo que le das, sin embargo, si es él quien la elige, le dignifica, y la compra a un precio simbólico, de ahí el principio de igualdad”, mantiene su presidente.

Toneladas de ropa llegan a diario a las instalaciones de Madre Coraje. FOTO: MANU GARCÍA

No obstante, la entidad dispone de canales de exportación de ropa de segunda mano, que son los que ayudan a financiar toda la labor. “Hay personas que no entienden que vendamos la ropa, o incluso les parece mal, pero no tiene nada de malo, al fin y al cabo, el dinero que se obtiene de esa prenda se va a destinar a un proyecto solidario” explican. “Vendemos la ropa para hacer cosas maravillosas”.

La nave ubicada en Guadalcacín cuenta con una fábrica de jabón, elaborado a partir del aceite usado de los hogares o de bares y restaurantes, que también se deposita en contenedores. Este aceite, mezclado con sosa cáustica y agua, se solidifica en forma de pastillas cuadradas que “se envían a zonas donde ni siquiera cuentan con este producto”.

La fábrica de jabón de Madre Coraje a pleno rendimiento. FOTO: MADRE CORAJE

En el departamento de revisión de juguetes, la ONG dispone de un taller de inclusión para discapacitados intelectuales y enfermos mentales que son los encargados de cuidar que a los puzles no les falte ninguna pieza o que los juguetes estén en buen estado. A este taller acuden alrededor de 25 voluntarios.

También cuentan con un departamento de reparación de electrodomésticos que tienen algún tipo de tara y las tiendas no pueden vender. En Madre Coraje se reparan y se ponen a la venta como productos de segunda mano. Disponen de una tienda online: segundamano.madrecoraje.org, en la que venden los electrodomésticos tras su puesta a punto.

Muy importante es la sección dedicada a la reparación de máquinas de coser. “Es un elemento que, para una comunidad empobrecida, puede marcar el inicio de una actividad que favorezca su desarrollo. Se les enseña a confeccionar ropa y eso puede contribuir en gran medida a que salgan adelante”.

En envío de máquinas de coser contribuye a que una sociedad empobrecida salga adelante. FOTO: MANU GARCÍA

Los voluntarios están encantados de acudir cada día a la nave a poner su granito de arena para esta encomiable labor. Es el caso de José, que lleva más de una década colaborando con Madre Coraje. “Yo pertenezco también a una congregación evangélica en la que trabajamos con toxicómanos, de ahí que yo sienta la necesidad de ayudar a los demás”. José realiza labores de almacenamiento de ayuda humanitaria en la gran nave de Madre Coraje. “Para mí es muy importante realizar esta labor de voluntariado, te sientes que eres útil y que haces un bien a los demás. Es muy gratificante. Sin duda, recomiendo a personas como yo que se sumen al voluntariado, porque vivimos en un mundo muy egoísta y no invertimos un poco de nuestro tiempo hacia los demás, sabiendo que es muy beneficioso para todos, para uno mismo también”.

Es muy difícil explicar lo que siente un voluntario cuando sabe que está ayudando a personas que lo necesitan, es un amor que tienes para dar y sientes la necesidad de darlo en este tipo de proyectos”. Son palabras de Mercedes Ravina, quien acaba de ser nombrada delegada de Madre Coraje para Cádiz y San Fernando.

Sol es de Brasil y, además de colaborar en labores de clasificación de ropa y elaboración de jabón, imparte cursos de portugués a los voluntarios que se desplazan a Mozambique. “Ese país estuvo colonizado por los portugueses, por eso enseño un poco de portugués a mis compañeros. Estoy muy agradecida a Madre Coraje por darme esta oportunidad”. Germán lleva una década realizando labores administrativas. Actualmente es uno de los responsables de comprobar que las facturas estén correctas y acorde con los presupuestos. “Me encuentro bien conmigo mismo sabiendo que estoy haciendo algo positivo. Como estoy jubilado, mi tiempo libreo lo puedo emplear en hacer cosas para otros”, concluye.

Sol es una voluntaria brasileña que, entre otras labores, imparte cursos de portugués a sus compañeros. FOTO: MANU GARCÍA

Madre Coraje es mucho más que contenedores de ropa o aceite, es mucho más que un mercadillo solidario o un punto de venta de electrodomésticos de segunda mano, es toda una filosofía en la que el reciclaje supone uno de los pilares fundamentales para el desarrollo de zonas donde los niños no tienen ni jabón. Un oasis en una sociedad de consumo donde el buen hacer de los voluntarios aún da esperanzas para pensar que el mundo puede ser un lugar mejor.

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