La 'movilidad geográfica' de Konecta: 200 kilómetros al día por 640 euros sin conciliación familiar

Un momento de la concentración de los trabajadores de Konecta el pasado mes de febrero. FOTO: MANU GARCÍA.
Un momento de la concentración de los trabajadores de Konecta el pasado mes de febrero. FOTO: MANU GARCÍA.

"Lo que la empresa ofrece es totalmente inviable", dice la presidenta del comité de empresa de Konecta BTO, acompañada de numerosos trabajadores, medios de comunicación y personalidades políticas de la provincia. La multinacional que ofrece servicios de telemarketing y atención al cliente de la compañía telefónica Vodafone —hace unos años ONO—, decidió hace tan solo unas semanas echar el cierre a su call center de El Puerto de Santa María. La empresa, se ampara en la movilidad geográfica, contemplada en el artículo 40 del Estatuto de los Trabajadores, alegando razones organizativas para el traslado de los trabajadores a sus centros de Bollullos de la Mitación (Sevilla) y Valladolid. 

Cecilia y Victoria son dos de las 200 personas que ven peligrar sus puestos de trabajo frente al ultimátum de la empresa, que da a elegir entre aceptar esas condiciones o el finiquito. Las negociaciones por parte del comité de empresa no avanzan y los trabajadores han decidido hacer un parón de dos horas concentrándose en las puertas de la central. La empresa les ha comunicado que "estudiará" sus propuestas, como la de pagar un autobús para el transporte de los empleados que quieran el traslado a Sevilla o facilitar la movilidad a Valladolid con algún tipo de fórmula. Sin embargo, sigue sin haber respuesta y los trabajadores insisten en su empeño. "No queremos irnos de El Puerto, pero si no hay otra que al menos planteen algo que no sea inviable".

Cecilia escucha a su compañera Victoria. FOTO: MANU GARCÍA.

"La esperanza es lo último que se pierde", comenta Victoria, que sin esconder su preocupación confía en que el apoyo de todos los partidos políticos sirva para algo. "He llorado mucho al ver lo que están haciendo con nosotros y el apoyo que tenemos", confiesa emocionada. Esta jerezana de 44 años lleva trabajando en la empresa desde 2010, está divorciada, no percibe ningún tipo de renta por parte de su exmarido y tiene un niño en edad adolescente. "Mi padre hace lo que puede, y me ayuda a cuidar al niño cuando yo no estoy", comenta a lavozdelsur.es. Sin ningún tipo de ingreso familiar y con una hipoteca que se suma a los gastos del inmueble superior a los 400 euros, se pregunta qué va a hacer cuando pierda los 900 euros que percibe por las 35 horas semanales que desempeña.

"El nivel de estrés en este trabajo es muy alto pero aguanto porque no hay otra", comenta la empleada, que antes de haber trabajado en Konecta lo hizo en Bouncopy. "Lo único que te salva de este trabajo son los compañeros", reconoce. Cecilia por su parte, lleva desde 2012 y venía de Qualytel, también en Jerez: "Trabajé allí siete años, y ahora otros siete aquí, y no quiero volver a trabajar de esto", dice desesperada, por las condiciones laborales en las que se encuentra este tipo de trabajadores.

Victoria junto a Cecilia, trabajadoras de Konecta en El Puerto. FOTO: MANU GARCÍA.

A la cita, que respaldan los sindicatos UGT, CCOO y CSIF, han acudido personalidades políticas como el alcalde de El Puerto, David de la Encina; el diputado de Adelante Andalucía José Ignacio García; y representantes de los Ayuntamientos de Sanlúcar de Barrameda y Puerto Real. Este último, de hecho, ha ofrecido unas instalaciones a la empresa, sin éxito, algo que dejaba entrever en la movilización el propio regidor portuense: "Hemos hablado con el propietario de este call center y él ofrece uno de los precios más competitivos del entorno". "No es cuestión de instalaciones", dice en referencia a los gestores de la multinacional.

De la Encina califica de "imposible" otra de las condiciones planteadas por la empresa: la mediación de la administración pública y de los trabajadores para conseguir contratos ajenos a Vodafone, que es quien le exige abandonar la ciudad para organizar sus centros en Sevilla y Valladolid. "Mañana mismo, con motivo de que estos señores estarán aquí, vamos a pedir reunirnos con ellos", comenta el alcalde. A los aplausos les sucede el grito unánime de todos los que se encuentran frente a las puertas de las oficinas: "Konecta no se cierra".

"Hemos puesto encima de la mesa las condiciones del transporte, el coste de los viajes y es insostenible... las posibilidades de quedarnos aquí son prácticamente cero", afirma Cecilia, que pertenece a CSIF y forma parte del comité de empresa. "Los gastos en transporte se elevan a 800 euros al mes, 200 si compartes coche", exclama. Su caso es aún más particular: 640 euros al mes por 25 horas semanales, con un marido que es parado de larga duración —9 años sin encontrar trabajo—, con dos hijos y una pequeña con tan sólo 10 años a su cargo. Con lo que percibe el coste de ir y venir a Bollullos en el caso de que aceptara el traslado sería mayor que el de su propio sueldo. "Tendría que movilizarme día a día porque yo no puedo mover mi casa para allá, tenemos una hipoteca y el niño en el colegio", se sincera.

David de la Encina, alcalde de El Puerto, en un momento de la concentración a las puertas de Konecta. FOTO: MANU GARCÍA.

La hispano-argentina, afincada en Jerez desde el año 2000, montó el primer cibercafé de la ciudad hace ya casi dos décadas. Hoy le debe 110.000 euros de hipoteca al banco y no tiene familia en la ciudad: "Mi padre me envía dinero de Argentina cuando puede", reconoce. Mientras el tiempo corre, recuerda las palabras de los responsables de la empresa. "Los trabajadores son estupendos, dan resultados, no queremos que vayan a la calle y por eso los queremos allí", repite con una risa entrecortada. "Pero, hijo mío... es que no salen las cuentas, no hay manera", concluye exhausta.

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