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La amenaza invisible del verano que puede estar en la comida y el agua de la piscina

Las altas temperaturas, la ruptura de la cadena de frío y una higiene insuficiente favorecen unas infecciones cuyo principal peligro es la deshidratación, especialmente en niños y mayores

  • Familia disfrutando de una tarde en la piscina municipal de Guadalcacín. -

Los episodios de vómitos y diarrea se vuelven más habituales durante los meses de verano. El calor, las comidas fuera de casa, los viajes y las actividades al aire libre crean un escenario propicio para la proliferación y transmisión de microorganismos.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición advierte de que las altas temperaturas y la mayor tendencia a comer fuera dificultan que los alimentos se mantengan en condiciones adecuadas. Las infecciones pueden estar provocadas por bacterias, virus y, con menor frecuencia, parásitos.

Cuidado con los huevos, el pescado y la cadena de frío

Entre los factores habituales aparecen el consumo de agua o alimentos contaminados, la manipulación incorrecta, una higiene de manos deficiente y la ruptura de la cadena de frío. Requieren especial cuidado los huevos y sus preparaciones, las carnes, los pescados y mariscos, los lácteos no pasteurizados, las ensaladas y las frutas mal lavadas. La Aesan recomienda refrigerar rápidamente los productos que necesitan frío y evitar que los perecederos permanezcan a temperatura ambiente.

Las piscinas también pueden convertirse en un foco de transmisión si una persona infectada contamina el agua. Incluso tragar una pequeña cantidad puede causar enfermedad, por lo que se recomienda no bañarse con diarrea y evitar ingerir agua.

Niños y mayores, los más vulnerables

Los niños pequeños, las personas mayores, las embarazadas y quienes presentan enfermedades crónicas o tienen debilitado el sistema inmunitario afrontan un riesgo mayor de complicaciones. La principal es la deshidratación, especialmente peligrosa en menores, mayores e inmunodeprimidos.

El doctor Andrea Fregosi, jefe de Urgencias del Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar, aconseja mantener “una correcta higiene de manos, máximo cuidado en mantener la cadena de frío, cocinar adecuadamente los alimentos, evitar el consumo de productos de origen dudoso, lavar frutas y verduras y consumir solo agua potable o embotellada”.

Cuando aparecen los síntomas, resulta fundamental reponer líquidos y electrolitos, preferiblemente mediante soluciones de rehidratación oral, y evitar los antibióticos sin prescripción médica.

Se debe solicitar asistencia médica ante incapacidad para beber, mareos, somnolencia, reducción de la orina, fiebre elevada persistente, sangre en las heces, dolor abdominal intenso o síntomas prolongados.

Los episodios de vómitos y diarrea se vuelven más habituales durante los meses de verano. El calor, las comidas fuera de casa, los viajes y las actividades al aire libre crean un escenario propicio para la proliferación y transmisión de microorganismos.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición advierte de que las altas temperaturas y la mayor tendencia a comer fuera dificultan que los alimentos se mantengan en condiciones adecuadas. Las infecciones pueden estar provocadas por bacterias, virus y, con menor frecuencia, parásitos.

Cuidado con los huevos, el pescado y la cadena de frío

Entre los factores habituales aparecen el consumo de agua o alimentos contaminados, la manipulación incorrecta, una higiene de manos deficiente y la ruptura de la cadena de frío. Requieren especial cuidado los huevos y sus preparaciones, las carnes, los pescados y mariscos, los lácteos no pasteurizados, las ensaladas y las frutas mal lavadas. La Aesan recomienda refrigerar rápidamente los productos que necesitan frío y evitar que los perecederos permanezcan a temperatura ambiente.

Las piscinas también pueden convertirse en un foco de transmisión si una persona infectada contamina el agua. Incluso tragar una pequeña cantidad puede causar enfermedad, por lo que se recomienda no bañarse con diarrea y evitar ingerir agua.

Niños y mayores, los más vulnerables

Los niños pequeños, las personas mayores, las embarazadas y quienes presentan enfermedades crónicas o tienen debilitado el sistema inmunitario afrontan un riesgo mayor de complicaciones. La principal es la deshidratación, especialmente peligrosa en menores, mayores e inmunodeprimidos.

El doctor Andrea Fregosi, jefe de Urgencias del Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar, aconseja mantener “una correcta higiene de manos, máximo cuidado en mantener la cadena de frío, cocinar adecuadamente los alimentos, evitar el consumo de productos de origen dudoso, lavar frutas y verduras y consumir solo agua potable o embotellada”.

Cuando aparecen los síntomas, resulta fundamental reponer líquidos y electrolitos, preferiblemente mediante soluciones de rehidratación oral, y evitar los antibióticos sin prescripción médica.

Se debe solicitar asistencia médica ante incapacidad para beber, mareos, somnolencia, reducción de la orina, fiebre elevada persistente, sangre en las heces, dolor abdominal intenso o síntomas prolongados.

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