El Plan Infoca ha dado por extinguido este viernes el incendio forestal declarado hace dos semanas en Los Gallardos (Almería), poniendo fin al incendio forestal más trágico en la historia de Andalucía. El fuego deja un balance de 13 personas fallecidas, 5.200 hectáreas calcinadas y numerosos daños ambientales, agrícolas y en infraestructuras, mientras la investigación judicial sobre el origen de las llamas continúa abierta.
El anuncio lo realizó el vicepresidente primero y consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz, a través de un mensaje en sus redes, en el que agradeció el trabajo desarrollado por el Plan Infoca y destacó la colaboración de la población por su "ejemplar comportamiento". Durante la jornada de este viernes, un dispositivo integrado por 18 bomberos forestales y un camión autobomba permaneció en la zona realizando labores de vigilancia y control para evitar posibles reproducciones del fuego.
El incendio movilizó un amplio operativo durante dos semanas
El incendio comenzó en la tarde del 9 de julio en el paraje de Almocáizar, dentro del término municipal de Los Gallardos, y avanzó rápidamente hacia los municipios de Bédar, Lubrín, Antas y Sorbas. En su jornada más crítica, el 10 de julio, el Plan Infoca llegó a desplegar 187 bomberos forestales, junto a efectivos de parques de bomberos, brigadas especializadas y personal técnico, además de un operativo aéreo compuesto por 32 aeronaves.
La Unidad Militar de Emergencias (UME) también desempeñó un papel clave en la extinción. Durante la mañana del 11 de julio mantenía desplegados 220 efectivos y 70 medios, después de una intensa noche de trabajo centrada en atacar el frente de las llamas, vigilar los puntos calientes y avanzar en la delimitación del perímetro. El incendio fue declarado estabilizado el 12 de julio y controlado durante la tarde del día 13, iniciándose desde entonces las labores de remate, liquidación y vigilancia.
La tragedia dejó 13 víctimas mortales. Doce cuerpos fueron localizados por los equipos de búsqueda en distintos puntos de la superficie afectada, mientras que una mujer británica de 93 años falleció posteriormente en el Hospital Universitario Torrecárdenas a consecuencia de las heridas sufridas. Para identificar a las víctimas fue necesario activar el Centro de Integración de Datos (CID), integrado por especialistas forenses y agentes del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil.
El proceso de identificación permitió confirmar la identidad de todos los fallecidos y posibilitó la entrega de ocho cuerpos a sus familiares. Los cinco restantes permanecían en el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Almería a la espera de que finalizaran los trámites judiciales, administrativos y funerarios. Entre las víctimas había ciudadanos de nacionalidad española, belga, estadounidense, francesa y británica.
La investigación sigue abierta mientras avanzan las ayudas
La investigación judicial sobre el origen del incendio continúa abierta. Las primeras pesquisas apuntan a que las llamas pudieron iniciarse tras el desprendimiento de un cable de un tendido eléctrico situado junto a un restaurante abandonado en Almocáizar, aunque las autoridades han insistido en esperar a que concluyan las diligencias antes de confirmar las causas. La emergencia también obligó a atender sanitariamente a 18 personas, entre ellas cuatro pacientes trasladados a la Unidad de Grandes Quemados del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, que, según la última información oficial, permanecían "estables dentro de la gravedad".
Durante su comparecencia en el Parlamento andaluz, Antonio Sanz explicó que la superficie afectada asciende finalmente a 5.200 hectáreas, una cifra obtenida tras la revisión mediante el sistema satelital Copernicus, que rebajó la estimación inicial en cerca de 7.000 hectáreas. El consejero calificó el incendio de "terrible" y aseguró que tuvo un comportamiento "extraordinario", con una velocidad de propagación "fuera de toda lógica". También defendió la decisión de no activar el sistema Es-Alert en las primeras horas al considerar que un aviso masivo habría podido provocar desplazamientos innecesarios y un incremento del tráfico en una zona especialmente complicada por su orografía y la dispersión de las viviendas.
La evaluación inicial de la Consejería de Agricultura ha detectado daños en 19 explotaciones de ganado ovino y caprino, aunque no se han constatado bajas de animales ni daños estructurales relevantes en las instalaciones. Sí se han registrado afecciones en las telecomunicaciones, las redes de abastecimiento de agua, los caminos de acceso y las superficies de pasto. El incendio también alcanzó parte de la Zona Especial de Conservación Sierra de Cabrera-Bédar, integrada en la Red Natura 2000, donde Ecologistas en Acción ha advertido de que será necesario completar las inspecciones de campo para conocer el alcance real de los daños sobre este espacio de alto valor ecológico.
El Plan Infoca ha dado por extinguido este viernes el incendio forestal declarado hace dos semanas en Los Gallardos (Almería), poniendo fin al incendio forestal más trágico en la historia de Andalucía. El fuego deja un balance de 13 personas fallecidas, 5.200 hectáreas calcinadas y numerosos daños ambientales, agrícolas y en infraestructuras, mientras la investigación judicial sobre el origen de las llamas continúa abierta.
El anuncio lo realizó el vicepresidente primero y consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz, a través de un mensaje en sus redes, en el que agradeció el trabajo desarrollado por el Plan Infoca y destacó la colaboración de la población por su "ejemplar comportamiento". Durante la jornada de este viernes, un dispositivo integrado por 18 bomberos forestales y un camión autobomba permaneció en la zona realizando labores de vigilancia y control para evitar posibles reproducciones del fuego.
El incendio movilizó un amplio operativo durante dos semanas
El incendio comenzó en la tarde del 9 de julio en el paraje de Almocáizar, dentro del término municipal de Los Gallardos, y avanzó rápidamente hacia los municipios de Bédar, Lubrín, Antas y Sorbas. En su jornada más crítica, el 10 de julio, el Plan Infoca llegó a desplegar 187 bomberos forestales, junto a efectivos de parques de bomberos, brigadas especializadas y personal técnico, además de un operativo aéreo compuesto por 32 aeronaves.
La Unidad Militar de Emergencias (UME) también desempeñó un papel clave en la extinción. Durante la mañana del 11 de julio mantenía desplegados 220 efectivos y 70 medios, después de una intensa noche de trabajo centrada en atacar el frente de las llamas, vigilar los puntos calientes y avanzar en la delimitación del perímetro. El incendio fue declarado estabilizado el 12 de julio y controlado durante la tarde del día 13, iniciándose desde entonces las labores de remate, liquidación y vigilancia.
La tragedia dejó 13 víctimas mortales. Doce cuerpos fueron localizados por los equipos de búsqueda en distintos puntos de la superficie afectada, mientras que una mujer británica de 93 años falleció posteriormente en el Hospital Universitario Torrecárdenas a consecuencia de las heridas sufridas. Para identificar a las víctimas fue necesario activar el Centro de Integración de Datos (CID), integrado por especialistas forenses y agentes del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil.
El proceso de identificación permitió confirmar la identidad de todos los fallecidos y posibilitó la entrega de ocho cuerpos a sus familiares. Los cinco restantes permanecían en el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Almería a la espera de que finalizaran los trámites judiciales, administrativos y funerarios. Entre las víctimas había ciudadanos de nacionalidad española, belga, estadounidense, francesa y británica.
La investigación sigue abierta mientras avanzan las ayudas
La investigación judicial sobre el origen del incendio continúa abierta. Las primeras pesquisas apuntan a que las llamas pudieron iniciarse tras el desprendimiento de un cable de un tendido eléctrico situado junto a un restaurante abandonado en Almocáizar, aunque las autoridades han insistido en esperar a que concluyan las diligencias antes de confirmar las causas. La emergencia también obligó a atender sanitariamente a 18 personas, entre ellas cuatro pacientes trasladados a la Unidad de Grandes Quemados del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, que, según la última información oficial, permanecían "estables dentro de la gravedad".
Durante su comparecencia en el Parlamento andaluz, Antonio Sanz explicó que la superficie afectada asciende finalmente a 5.200 hectáreas, una cifra obtenida tras la revisión mediante el sistema satelital Copernicus, que rebajó la estimación inicial en cerca de 7.000 hectáreas. El consejero calificó el incendio de "terrible" y aseguró que tuvo un comportamiento "extraordinario", con una velocidad de propagación "fuera de toda lógica". También defendió la decisión de no activar el sistema Es-Alert en las primeras horas al considerar que un aviso masivo habría podido provocar desplazamientos innecesarios y un incremento del tráfico en una zona especialmente complicada por su orografía y la dispersión de las viviendas.
La evaluación inicial de la Consejería de Agricultura ha detectado daños en 19 explotaciones de ganado ovino y caprino, aunque no se han constatado bajas de animales ni daños estructurales relevantes en las instalaciones. Sí se han registrado afecciones en las telecomunicaciones, las redes de abastecimiento de agua, los caminos de acceso y las superficies de pasto. El incendio también alcanzó parte de la Zona Especial de Conservación Sierra de Cabrera-Bédar, integrada en la Red Natura 2000, donde Ecologistas en Acción ha advertido de que será necesario completar las inspecciones de campo para conocer el alcance real de los daños sobre este espacio de alto valor ecológico.
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