La operación desplegada por Marruecos para reforzar el control de la frontera con Ceuta no ha conseguido dispersar a las miles de personas concentradas en la zona, parte de las cuales ha logrado acceder al enclave español por vía marítima en medio de episodios de violencia. La actual crisis migratoria entre ambos países, considerada la más grave desde la registrada en 2021, ha dejado al menos 19 fallecidos, según los datos de la administración española. En las últimas horas, las autoridades marroquíes han intensificado los controles para tratar de reducir la presión sobre la frontera, aunque miles de jóvenes continúan concentrados en las colinas próximas y, en algunos momentos, han lanzado piedras contra las fuerzas de seguridad. Entre los incidentes registrados figura el incendio de un autobús situado a varios cientos de metros del paso fronterizo, cuyas causas todavía se desconocen y que no ha provocado víctimas.
Mientras tanto, las fuerzas auxiliares marroquíes no han conseguido frenar el flujo constante de personas que bordean la costa con la intención de alcanzar el espigón de Ceuta, uno de los últimos obstáculos antes de entrar en territorio español. Al mismo tiempo, grupos de jóvenes han logrado durante la madrugada esquivar los controles establecidos por las fuerzas de seguridad en los accesos por carretera, situados aproximadamente a un kilómetro de la verja fronteriza. La situación también ha afectado a Melilla, donde la frontera de Beni Enzar, la única operativa entre España y Marruecos en la ciudad autónoma, permanece cerrada debido a los intentos de entrada irregular de migrantes.
Los gobiernos de Rabat y Madrid han anunciado que las personas que hayan accedido de forma irregular a territorio español serán devueltas a Marruecos, aunque este compromiso no ha reducido la tensión sobre el terreno. Paralelamente, Marruecos ha reforzado los controles en estaciones de transporte público y en las carreteras para dificultar los desplazamientos hacia Tánger, Castillejos y otras localidades del norte del país. Sin embargo, numerosos jóvenes siguen intentando llegar incluso a pie, recorriendo decenas de kilómetros a través de zonas boscosas para aproximarse a la frontera.
La ciudad de Fnideq, conocida en España como Castillejos, continúa tomada por miles de jóvenes que ya han intentado cruzar a Ceuta o que esperan hacerlo en las próximas horas. Pasada la medianoche, muchos de ellos acudían a la antigua medina para comprar flotadores con los que lanzarse al mar aprovechando las altas temperaturas y la densa niebla. La localidad permanece prácticamente colapsada, con restaurantes y cafeterías cerrados antes de lo habitual por temor a disturbios y con una circulación de vehículos muy dificultada por los grandes atascos y los cortes de tráfico. En este contexto, una fuente policial aseguraba: "Hemos despejado la zona más próxima a la frontera. Seguiremos avanzando para despejar todo esta noche".
El mensaje
Los rumores sobre una supuesta apertura de la frontera han contribuido a incrementar la movilización. Hadiya, que llegó a Castillejos acompañada de sus hijas, explicó que acudió tras ver "en el teléfono un aviso de que España abría la frontera para entrar sin papeles". La misma incertidumbre se reflejaba entre otros jóvenes que trataban de acercarse a Ceuta. "¿Es verdad que han abierto la frontera y se puede pasar sin papeles a España?", preguntaba uno de ellos mientras corría junto a un grupo de amigos. Aunque Marruecos no ha facilitado cifras oficiales sobre llegadas, rescates o fallecimientos en el mar, distintos medios locales apuntan a que esta crisis podría superar la vivida en 2021, cuando unas 10.000 personas accedieron a Ceuta en un contexto de fuerte tensión diplomática entre ambos países.
El intento masivo de entrada en Ceuta coincide con la celebración en Marruecos del vigésimo séptimo aniversario de la entronización del rey Mohamed VI, que este jueves presidió una recepción oficial en M'diq (Rincón), situada a unos 20 kilómetros de Castillejos. En el discurso dirigido a la nación el día anterior, el monarca no hizo referencia a la situación migratoria. La crisis comenzó a principios de esta semana, pocos días después de que España avanzara hacia el reconocimiento de la nacionalidad a los saharauis nacidos bajo administración española y una semana después de la visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a Argelia, país con el que Rabat mantiene rotas las relaciones desde 2021 en un contexto marcado por las diferencias sobre el Sáhara.
La operación desplegada por Marruecos para reforzar el control de la frontera con Ceuta no ha conseguido dispersar a las miles de personas concentradas en la zona, parte de las cuales ha logrado acceder al enclave español por vía marítima en medio de episodios de violencia. La actual crisis migratoria entre ambos países, considerada la más grave desde la registrada en 2021, ha dejado al menos 19 fallecidos, según los datos de la administración española. En las últimas horas, las autoridades marroquíes han intensificado los controles para tratar de reducir la presión sobre la frontera, aunque miles de jóvenes continúan concentrados en las colinas próximas y, en algunos momentos, han lanzado piedras contra las fuerzas de seguridad. Entre los incidentes registrados figura el incendio de un autobús situado a varios cientos de metros del paso fronterizo, cuyas causas todavía se desconocen y que no ha provocado víctimas.
Mientras tanto, las fuerzas auxiliares marroquíes no han conseguido frenar el flujo constante de personas que bordean la costa con la intención de alcanzar el espigón de Ceuta, uno de los últimos obstáculos antes de entrar en territorio español. Al mismo tiempo, grupos de jóvenes han logrado durante la madrugada esquivar los controles establecidos por las fuerzas de seguridad en los accesos por carretera, situados aproximadamente a un kilómetro de la verja fronteriza. La situación también ha afectado a Melilla, donde la frontera de Beni Enzar, la única operativa entre España y Marruecos en la ciudad autónoma, permanece cerrada debido a los intentos de entrada irregular de migrantes.
Los gobiernos de Rabat y Madrid han anunciado que las personas que hayan accedido de forma irregular a territorio español serán devueltas a Marruecos, aunque este compromiso no ha reducido la tensión sobre el terreno. Paralelamente, Marruecos ha reforzado los controles en estaciones de transporte público y en las carreteras para dificultar los desplazamientos hacia Tánger, Castillejos y otras localidades del norte del país. Sin embargo, numerosos jóvenes siguen intentando llegar incluso a pie, recorriendo decenas de kilómetros a través de zonas boscosas para aproximarse a la frontera.
La ciudad de Fnideq, conocida en España como Castillejos, continúa tomada por miles de jóvenes que ya han intentado cruzar a Ceuta o que esperan hacerlo en las próximas horas. Pasada la medianoche, muchos de ellos acudían a la antigua medina para comprar flotadores con los que lanzarse al mar aprovechando las altas temperaturas y la densa niebla. La localidad permanece prácticamente colapsada, con restaurantes y cafeterías cerrados antes de lo habitual por temor a disturbios y con una circulación de vehículos muy dificultada por los grandes atascos y los cortes de tráfico. En este contexto, una fuente policial aseguraba: "Hemos despejado la zona más próxima a la frontera. Seguiremos avanzando para despejar todo esta noche".
El mensaje
Los rumores sobre una supuesta apertura de la frontera han contribuido a incrementar la movilización. Hadiya, que llegó a Castillejos acompañada de sus hijas, explicó que acudió tras ver "en el teléfono un aviso de que España abría la frontera para entrar sin papeles". La misma incertidumbre se reflejaba entre otros jóvenes que trataban de acercarse a Ceuta. "¿Es verdad que han abierto la frontera y se puede pasar sin papeles a España?", preguntaba uno de ellos mientras corría junto a un grupo de amigos. Aunque Marruecos no ha facilitado cifras oficiales sobre llegadas, rescates o fallecimientos en el mar, distintos medios locales apuntan a que esta crisis podría superar la vivida en 2021, cuando unas 10.000 personas accedieron a Ceuta en un contexto de fuerte tensión diplomática entre ambos países.
El intento masivo de entrada en Ceuta coincide con la celebración en Marruecos del vigésimo séptimo aniversario de la entronización del rey Mohamed VI, que este jueves presidió una recepción oficial en M'diq (Rincón), situada a unos 20 kilómetros de Castillejos. En el discurso dirigido a la nación el día anterior, el monarca no hizo referencia a la situación migratoria. La crisis comenzó a principios de esta semana, pocos días después de que España avanzara hacia el reconocimiento de la nacionalidad a los saharauis nacidos bajo administración española y una semana después de la visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a Argelia, país con el que Rabat mantiene rotas las relaciones desde 2021 en un contexto marcado por las diferencias sobre el Sáhara.
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