El plan que ideó el Servicio Andaluz de Salud (SAS) tras la pandemia para descongestionar la Atención Primaria, por si no era ya suficiente con que sea eterna la espera para que te vea un especialista, pasaba por la llamada consulta de acogida. Grosso modo, una especie de triaje en los centros de salud para ahorrar doctores y doctoras —o sobrecargar menos a los que ya hay en nómina—, y filtrar previamente las consultas de Atención Primaria. La medida, visto lo visto cinco años después de su implantación, no ha contentado ni a médicos, ni a enfermeros, ni a pacientes, ni a sindicatos.
En este contexto, el Foro Andaluz de Médicos de Atención Primaria ha expresado su profunda preocupación por la "deriva" que está tomando la organización de la Atención Primaria en Andalucía y reclama a la Consejería de Salud y Consumo una auditoría que evalúe el funcionamiento y los resultados de los protocolos de consulta de acogida del SAS implantados en los centros de salud. Tampoco que este sistema contenta a los enfermeros, que son ahora quienes aumentan su ya de por sí elevada carga de trabajo.
El caso es que la tensión entre los profesionales sanitarios y la Consejería de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía, en manos del vicepresidente primero Antonio Sanz, no da tregua. En la semana de la recién nombrada nueva gerente del SAS, coincidiendo casi con el arranque de la nueva legislatura, ya se intuye que tampoco será este un mandato fácil para la sanidad pública andaluza. El Foro de Atención Primaria, que aglutina a distintas organizaciones y sociedades científicas del sector, ha denunciado que nunca respaldó los nuevos protocolos asistenciales implantados en los centros de salud andaluces, ya que estos fueron presentados una vez ya elaborados, sin que existiera un proceso real de consenso previo con las sociedades científicas y las organizaciones profesionales del sector.
Desde su creación, el Foro ha defendido una postura clara: antes de implantar cualquier cambio organizativo, "era imprescindible analizar el funcionamiento de los protocolos ya existentes mediante un estudio objetivo cuyos resultados permitieran tomar decisiones fundamentadas". Sin embargo, el colectivo lamenta que "esa evaluación nunca se haya llevado a cabo, ni se hayan facilitado datos que permitan conocer el impacto real de estos protocolos sobre la asistencia sanitaria, la carga de trabajo de los médicos o la seguridad de los pacientes".
Una eficacia nunca auditada de forma externa
El Foro subraya además que la eficacia de las llamadas consultas de acogida —atendidas por personal de enfermería para resolver demandas no demorables— no ha sido demostrada mediante ninguna auditoría externa que evalúe de forma objetiva sus resultados. A esta falta de evaluación se suma el anuncio de nuevas estrategias organizativas cuyo contenido los propios profesionales siguen sin conocer, y en cuya elaboración tampoco han participado.
Para el colectivo, la solución al problema de fondo del sistema no pasa por seguir introduciendo cambios de organización. "No necesitamos más parches. La Atención Primaria necesita recursos suficientes, profesionales reconocidos y un modelo que garantice la calidad asistencial y la seguridad de nuestros pacientes. Se necesitan dignidad y respeto hacia los profesionales", ha señalado el Foro, que insiste en que el déficit de médicos no puede suplirse diluyendo las competencias de los distintos profesionales sanitarios. Según su planteamiento, la única vía real pasa por atraer y retener médicos dentro del sistema sanitario público.
A estas reivindicaciones se suma la preocupación por el funcionamiento de otras herramientas digitales, como los telecuidados, que según el Foro están incrementando la carga asistencial y generando importantes dificultades en el trabajo diario de los centros de salud. Por todo ello, la organización reclama a la Consejería de Salud y Consumo que explique con claridad cuál es el modelo de Atención Primaria que pretende implantar en Andalucía, y que cualquier cambio futuro se acuerde directamente con los profesionales, respetando las competencias de cada categoría sanitaria y basándose siempre en una evaluación previa de resultados.
18 protocolos iniciales y un 55% de capacidad de resolución, según el SAS
Para entender el origen de esta polémica conviene repasar los datos. El Servicio Andaluz de Salud (SAS) creó inicialmente 18 protocolos asistenciales para afecciones frecuentes, entre ellas aftas orales, ansiedad, anticoncepción, dolor articular, diarrea, dolor cervical y lumbar, elevación aguda de la presión arterial, herpes labial, hipoglucemia leve, molestias urinarias, dolor dental, orzuelos, picaduras, quemaduras, reacciones alérgicas, traumatismos leves y vómitos. Posteriormente se incorporaron protocolos para síntomas respiratorios de vías altas y odinofagia (dolor de garganta al tragar), elaborados con participación de profesionales de enfermería, medicina de familia, farmacia, sociedades científicas y colegios profesionales, según la información actualizada por el SAS el pasado 5 de junio de 2026.
El SAS sitúa su capacidad de resolución en un 55%, lo que implica que más de la mitad de las demandas se solucionaron en el momento, sin necesidad de derivación posterior. No obstante, estos porcentajes varían considerablemente entre distritos y centros: balances anteriores situaban la resolución regional en torno al 52%, mientras que determinadas áreas sanitarias han comunicado resultados notablemente más elevados.
Frente a los datos oficiales, el propio colectivo enfermero pone en duda el funcionamiento real del modelo. Un estudio presentado en noviembre de 2025 por el Consejo Andaluz de Enfermería, elaborado a partir de las respuestas de 918 profesionales, concluyó que el funcionamiento de estas consultas sigue siendo desigual en todo el territorio. La carga de trabajo recibió una valoración media de 4,13 sobre 5, el estrés alcanzó un 4,02, mientras que la satisfacción profesional se desplomó hasta un preocupante 1,9 sobre 5.
El estudio arroja además otros datos reveladores: el 60% de los encuestados carecía de acreditación ACSA, el 64% desarrollaba la consulta solo de forma parcial y el 61,8% señaló que en su centro no existía una persona responsable fija de esta tarea. Ante este panorama, el Consejo reclamó más personal, tiempo específico dedicado a esta función, funciones homogéneas entre centros, un mayor liderazgo enfermero y un marco jurídico común para toda Andalucía.
El plan que ideó el Servicio Andaluz de Salud (SAS) tras la pandemia para descongestionar la Atención Primaria, por si no era ya suficiente con que sea eterna la espera para que te vea un especialista, pasaba por la llamada consulta de acogida. Grosso modo, una especie de triaje en los centros de salud para ahorrar doctores y doctoras —o sobrecargar menos a los que ya hay en nómina—, y filtrar previamente las consultas de Atención Primaria. La medida, visto lo visto cinco años después de su implantación, no ha contentado ni a médicos, ni a enfermeros, ni a pacientes, ni a sindicatos.
En este contexto, el Foro Andaluz de Médicos de Atención Primaria ha expresado su profunda preocupación por la "deriva" que está tomando la organización de la Atención Primaria en Andalucía y reclama a la Consejería de Salud y Consumo una auditoría que evalúe el funcionamiento y los resultados de los protocolos de consulta de acogida del SAS implantados en los centros de salud. Tampoco que este sistema contenta a los enfermeros, que son ahora quienes aumentan su ya de por sí elevada carga de trabajo.
El caso es que la tensión entre los profesionales sanitarios y la Consejería de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía, en manos del vicepresidente primero Antonio Sanz, no da tregua. En la semana de la recién nombrada nueva gerente del SAS, coincidiendo casi con el arranque de la nueva legislatura, ya se intuye que tampoco será este un mandato fácil para la sanidad pública andaluza. El Foro de Atención Primaria, que aglutina a distintas organizaciones y sociedades científicas del sector, ha denunciado que nunca respaldó los nuevos protocolos asistenciales implantados en los centros de salud andaluces, ya que estos fueron presentados una vez ya elaborados, sin que existiera un proceso real de consenso previo con las sociedades científicas y las organizaciones profesionales del sector.
Desde su creación, el Foro ha defendido una postura clara: antes de implantar cualquier cambio organizativo, "era imprescindible analizar el funcionamiento de los protocolos ya existentes mediante un estudio objetivo cuyos resultados permitieran tomar decisiones fundamentadas". Sin embargo, el colectivo lamenta que "esa evaluación nunca se haya llevado a cabo, ni se hayan facilitado datos que permitan conocer el impacto real de estos protocolos sobre la asistencia sanitaria, la carga de trabajo de los médicos o la seguridad de los pacientes".
Una eficacia nunca auditada de forma externa
El Foro subraya además que la eficacia de las llamadas consultas de acogida —atendidas por personal de enfermería para resolver demandas no demorables— no ha sido demostrada mediante ninguna auditoría externa que evalúe de forma objetiva sus resultados. A esta falta de evaluación se suma el anuncio de nuevas estrategias organizativas cuyo contenido los propios profesionales siguen sin conocer, y en cuya elaboración tampoco han participado.
Para el colectivo, la solución al problema de fondo del sistema no pasa por seguir introduciendo cambios de organización. "No necesitamos más parches. La Atención Primaria necesita recursos suficientes, profesionales reconocidos y un modelo que garantice la calidad asistencial y la seguridad de nuestros pacientes. Se necesitan dignidad y respeto hacia los profesionales", ha señalado el Foro, que insiste en que el déficit de médicos no puede suplirse diluyendo las competencias de los distintos profesionales sanitarios. Según su planteamiento, la única vía real pasa por atraer y retener médicos dentro del sistema sanitario público.
A estas reivindicaciones se suma la preocupación por el funcionamiento de otras herramientas digitales, como los telecuidados, que según el Foro están incrementando la carga asistencial y generando importantes dificultades en el trabajo diario de los centros de salud. Por todo ello, la organización reclama a la Consejería de Salud y Consumo que explique con claridad cuál es el modelo de Atención Primaria que pretende implantar en Andalucía, y que cualquier cambio futuro se acuerde directamente con los profesionales, respetando las competencias de cada categoría sanitaria y basándose siempre en una evaluación previa de resultados.
18 protocolos iniciales y un 55% de capacidad de resolución, según el SAS
Para entender el origen de esta polémica conviene repasar los datos. El Servicio Andaluz de Salud (SAS) creó inicialmente 18 protocolos asistenciales para afecciones frecuentes, entre ellas aftas orales, ansiedad, anticoncepción, dolor articular, diarrea, dolor cervical y lumbar, elevación aguda de la presión arterial, herpes labial, hipoglucemia leve, molestias urinarias, dolor dental, orzuelos, picaduras, quemaduras, reacciones alérgicas, traumatismos leves y vómitos. Posteriormente se incorporaron protocolos para síntomas respiratorios de vías altas y odinofagia (dolor de garganta al tragar), elaborados con participación de profesionales de enfermería, medicina de familia, farmacia, sociedades científicas y colegios profesionales, según la información actualizada por el SAS el pasado 5 de junio de 2026.
El SAS sitúa su capacidad de resolución en un 55%, lo que implica que más de la mitad de las demandas se solucionaron en el momento, sin necesidad de derivación posterior. No obstante, estos porcentajes varían considerablemente entre distritos y centros: balances anteriores situaban la resolución regional en torno al 52%, mientras que determinadas áreas sanitarias han comunicado resultados notablemente más elevados.
Frente a los datos oficiales, el propio colectivo enfermero pone en duda el funcionamiento real del modelo. Un estudio presentado en noviembre de 2025 por el Consejo Andaluz de Enfermería, elaborado a partir de las respuestas de 918 profesionales, concluyó que el funcionamiento de estas consultas sigue siendo desigual en todo el territorio. La carga de trabajo recibió una valoración media de 4,13 sobre 5, el estrés alcanzó un 4,02, mientras que la satisfacción profesional se desplomó hasta un preocupante 1,9 sobre 5.
El estudio arroja además otros datos reveladores: el 60% de los encuestados carecía de acreditación ACSA, el 64% desarrollaba la consulta solo de forma parcial y el 61,8% señaló que en su centro no existía una persona responsable fija de esta tarea. Ante este panorama, el Consejo reclamó más personal, tiempo específico dedicado a esta función, funciones homogéneas entre centros, un mayor liderazgo enfermero y un marco jurídico común para toda Andalucía.
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