El cara a cara en el Congreso entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo ha dejado una nueva evidencia del acorralamiento al que está sometido el Gobierno por los continuos escándalos de corrupción. El último es la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero, que apenas unos días atrás estaba dando mítines por Andalucía y hoy es señalado por un durísimo auto de la Audiencia Nacional. Ese relato apunta a todo un presidente obteniendo comisiones millonarias a través de interpuestos en plena pandemia. Todo, aún con el presuntamente por delante. Pero habiendo sido Zapatero una especie de ideólogo público para Pedro Sánchez, especialmente desde 2023, el golpe no es ni siquiera contra el PSOE, sino contra el Gobierno que concedió los fondos a la areolínea Plus Ultra. Y por esa importancia que tiene Zapatero, Sánchez ha salido este miércoles en su defensa en la sesión de control al Gobierno en el Congreso.
El líder del PP abrió su intervención cargando contra Zapatero, a quien definió como el "faro moral" del presidente, y le formuló tres preguntas directas: qué influencia tuvo el expresidente en su Gobierno, si hablaba con él directamente y si pretendía arremeter contra los jueces de la Audiencia Nacional. Pero fue la tercera la que concentró toda la carga política. "¿Qué hace todavía ahí manchando un día más la Presidencia del Gobierno de España?".
Sánchez respondió con una frase que repitió en varias ocasiones a lo largo de la sesión: "Toda la colaboración con la justicia, todo el respeto a la presunción de inocencia y todo mi apoyo al presidente Zapatero". También ha descartado de forma tajante cualquier adelanto electoral. "Habrá elecciones en 2027". "Al Gobierno se llega con votos, no con atajos", añadía antes de concluir que "si los españoles quieren, aquí seguiremos cuatro años más para seguir haciendo avanzar a España".
Feijóo no se quedó ahí. Recordó que el PSOE "aplaudió a Ábalos, y está en la cárcel" y que "defendieron a Santos Cerdán, que va camino de volver a la cárcel". Acto seguido, elevó el tono: "Solo hay que leer el auto para darse cuenta de que sin su Consejo de Ministros, el señor Zapatero no habría podido delinquir, ni él ni Ábalos ni Santos Cerdán ni su entorno". "Usted nunca ha llegado al poder para limpiar nada, sino para saquearlo todo". España "está gobernada por corruptos", y ha prometoido encargarse de "cambiar todo esto" cuando llegue a la Moncloa.
Sánchez, lejos de quedarse a la defensiva, sacó a colación la conocida foto de Feijóo con el narcotraficante Marcial Dorado y acusó al PP de haber tenido acceso a un sumario bajo secreto antes de tiempo, algo que los populares niegan. "¿Qué información le pasan a usted? ¿La misma que le pasan al jefe de gabinete de Ayuso con sus famosos 'palantes'?".
La imputación de Zapatero también llegó desde otro flanco inesperado. Gabriel Rufián, portavoz de ERC, reconoció que no tenía prevista la cuestión pero que estaba "jodido". "88 páginas de tráfico de influencias, organización criminal, blanqueo de capitales", enumeró, en referencia al auto del juez. Su mensaje fue deliberadamente ambivalente: "Si esto es verdad, es una mierda. Si esto es mentira, es una mierda aún mayor". Y añadió que "hay mucha gente de izquierdas a la que esto le rompe el corazón", una frase que arrancó un sarcástico "¡oh!" desde las bancadas de la derecha. Rufián no exoneró al expresidente, pero apuntó que González, Aznar y Rajoy "se lo merecen mucho más".
Santiago Abascal, por su parte, sorprendió ciñéndose en su primera intervención al tema que había registrado —la prioridad nacional en el acceso a ayudas y vivienda protegida— aunque en los últimos segundos entró al asunto del día: "Usted es el jefe de Ábalos, de Cerdán, de Koldo y es el socio de Zapatero, pero eso ya nos lo dirán los tribunales".
En lo que apenas se ha entrado es en lo que lanzaba Vox horas antes, la necesidad de una moción de censura contra Sánchez. Que tendría difíciles visos de prosperar, por lo que parece que el PP no quiere verse en una situación que acabaría reforzando al presidente del Gobierno a un año de las elecciones. Abascal no ha caminado en esa línea que abría Pepa Millán en rueda de prensa.
El cara a cara en el Congreso entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo ha dejado una nueva evidencia del acorralamiento al que está sometido el Gobierno por los continuos escándalos de corrupción. El último es la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero, que apenas unos días atrás estaba dando mítines por Andalucía y hoy es señalado por un durísimo auto de la Audiencia Nacional. Ese relato apunta a todo un presidente obteniendo comisiones millonarias a través de interpuestos en plena pandemia. Todo, aún con el presuntamente por delante. Pero habiendo sido Zapatero una especie de ideólogo público para Pedro Sánchez, especialmente desde 2023, el golpe no es ni siquiera contra el PSOE, sino contra el Gobierno que concedió los fondos a la areolínea Plus Ultra. Y por esa importancia que tiene Zapatero, Sánchez ha salido este miércoles en su defensa en la sesión de control al Gobierno en el Congreso.
El líder del PP abrió su intervención cargando contra Zapatero, a quien definió como el "faro moral" del presidente, y le formuló tres preguntas directas: qué influencia tuvo el expresidente en su Gobierno, si hablaba con él directamente y si pretendía arremeter contra los jueces de la Audiencia Nacional. Pero fue la tercera la que concentró toda la carga política. "¿Qué hace todavía ahí manchando un día más la Presidencia del Gobierno de España?".
Sánchez respondió con una frase que repitió en varias ocasiones a lo largo de la sesión: "Toda la colaboración con la justicia, todo el respeto a la presunción de inocencia y todo mi apoyo al presidente Zapatero". También ha descartado de forma tajante cualquier adelanto electoral. "Habrá elecciones en 2027". "Al Gobierno se llega con votos, no con atajos", añadía antes de concluir que "si los españoles quieren, aquí seguiremos cuatro años más para seguir haciendo avanzar a España".
Feijóo no se quedó ahí. Recordó que el PSOE "aplaudió a Ábalos, y está en la cárcel" y que "defendieron a Santos Cerdán, que va camino de volver a la cárcel". Acto seguido, elevó el tono: "Solo hay que leer el auto para darse cuenta de que sin su Consejo de Ministros, el señor Zapatero no habría podido delinquir, ni él ni Ábalos ni Santos Cerdán ni su entorno". "Usted nunca ha llegado al poder para limpiar nada, sino para saquearlo todo". España "está gobernada por corruptos", y ha prometoido encargarse de "cambiar todo esto" cuando llegue a la Moncloa.
Sánchez, lejos de quedarse a la defensiva, sacó a colación la conocida foto de Feijóo con el narcotraficante Marcial Dorado y acusó al PP de haber tenido acceso a un sumario bajo secreto antes de tiempo, algo que los populares niegan. "¿Qué información le pasan a usted? ¿La misma que le pasan al jefe de gabinete de Ayuso con sus famosos 'palantes'?".
La imputación de Zapatero también llegó desde otro flanco inesperado. Gabriel Rufián, portavoz de ERC, reconoció que no tenía prevista la cuestión pero que estaba "jodido". "88 páginas de tráfico de influencias, organización criminal, blanqueo de capitales", enumeró, en referencia al auto del juez. Su mensaje fue deliberadamente ambivalente: "Si esto es verdad, es una mierda. Si esto es mentira, es una mierda aún mayor". Y añadió que "hay mucha gente de izquierdas a la que esto le rompe el corazón", una frase que arrancó un sarcástico "¡oh!" desde las bancadas de la derecha. Rufián no exoneró al expresidente, pero apuntó que González, Aznar y Rajoy "se lo merecen mucho más".
Santiago Abascal, por su parte, sorprendió ciñéndose en su primera intervención al tema que había registrado —la prioridad nacional en el acceso a ayudas y vivienda protegida— aunque en los últimos segundos entró al asunto del día: "Usted es el jefe de Ábalos, de Cerdán, de Koldo y es el socio de Zapatero, pero eso ya nos lo dirán los tribunales".
En lo que apenas se ha entrado es en lo que lanzaba Vox horas antes, la necesidad de una moción de censura contra Sánchez. Que tendría difíciles visos de prosperar, por lo que parece que el PP no quiere verse en una situación que acabaría reforzando al presidente del Gobierno a un año de las elecciones. Abascal no ha caminado en esa línea que abría Pepa Millán en rueda de prensa.
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