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Edificios derribados, al menos tres víctimas y alertas de tsunami: un terremoto de magnitud 7,8 sacude Filipinas

Japón e Indonesia avisan a la población que vive en zonas costeras para que se traslade a zonas más elevadas

  • Momento en el que un edificio se viene abajo tras el terremoto en Filipinas.

Un terremoto de magnitud 7,8 ha sacudido este lunes el sur de Filipinas, provocando importantes daños materiales, la activación de alertas de tsunami y evacuaciones preventivas en varias provincias costeras. Según informó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el movimiento sísmico se registró cerca de la isla de Burias, en la región de Mindanao, y estuvo seguido por nuevas sacudidas de gran intensidad que incrementaron la preocupación de las autoridades.

El Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología (Phivolcs) confirmó el seísmo y activó una alerta de tsunami ante la posibilidad de que las olas pudieran "superar en más de un metro la marea normal", con un riesgo especialmente elevado en bahías cerradas y estrechos. Como medida de precaución, las autoridades ordenaron la evacuación inmediata de numerosas zonas costeras en provincias como Davao Occidental, Tawi-Tawi, Sarangani, Sulu, Basilan, Zamboanga del Sur, Zamboanga Sibugay, Sultan Kudarat y South Cotabato.

El USGS situó inicialmente el epicentro a unos 24 kilómetros de la isla de Burias y señaló que el terremoto se produjo a decenas de kilómetros de profundidad. Poco después, el organismo informó de una nueva sacudida de magnitud 6,4 en una zona próxima, lo que confirmó una intensa actividad sísmica en la región. Las autoridades mantienen un seguimiento constante ante la posibilidad de nuevas réplicas.

Derrumbes y evaluación de daños

Las primeras informaciones llegadas desde Mindanao apuntan a importantes daños estructurales. Robert Dagon, responsable policial en la ciudad de General Santos, aseguró que "se han derrumbado varios edificios. También se han derrumbado algunas casas", en una de las primeras valoraciones realizadas tras el temblor. En la zona se han percibido al menos cuatro réplicas de entre 5,8 y 6,4 grados de magnitud, lo que ha complicado las labores de emergencia.

Mientras continúan las inspecciones sobre el terreno, Agripino Dacera, responsable de gestión de desastres en General Santos, indicó que el número de víctimas todavía está siendo verificado y que podría situarse en torno a ocho fallecidos. Hasta el momento se han confirmado tres víctimas. Los equipos de rescate y protección civil trabajan para determinar el alcance real de los daños y atender a las personas afectadas.

La emergencia ha trascendido las fronteras filipinas. El Gobierno japonés activó una alerta de tsunami para varias áreas de la costa sureste y oriental del país ante la previsión de olas de hasta un metro. Las autoridades locales de Kochi solicitaron además la evacuación de las zonas costeras como medida preventiva.

Indonesia también emitió avisos de precaución para su población costera y recomendó el traslado a zonas más elevadas. Mientras tanto, las agencias sismológicas continúan monitorizando la evolución del fenómeno después de que los registros en Filipinas detectaran olas de hasta 1,4 metros, en una jornada marcada por la incertidumbre y el despliegue de medidas de emergencia en distintos puntos de Asia.

Un terremoto de magnitud 7,8 ha sacudido este lunes el sur de Filipinas, provocando importantes daños materiales, la activación de alertas de tsunami y evacuaciones preventivas en varias provincias costeras. Según informó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el movimiento sísmico se registró cerca de la isla de Burias, en la región de Mindanao, y estuvo seguido por nuevas sacudidas de gran intensidad que incrementaron la preocupación de las autoridades.

El Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología (Phivolcs) confirmó el seísmo y activó una alerta de tsunami ante la posibilidad de que las olas pudieran "superar en más de un metro la marea normal", con un riesgo especialmente elevado en bahías cerradas y estrechos. Como medida de precaución, las autoridades ordenaron la evacuación inmediata de numerosas zonas costeras en provincias como Davao Occidental, Tawi-Tawi, Sarangani, Sulu, Basilan, Zamboanga del Sur, Zamboanga Sibugay, Sultan Kudarat y South Cotabato.

El USGS situó inicialmente el epicentro a unos 24 kilómetros de la isla de Burias y señaló que el terremoto se produjo a decenas de kilómetros de profundidad. Poco después, el organismo informó de una nueva sacudida de magnitud 6,4 en una zona próxima, lo que confirmó una intensa actividad sísmica en la región. Las autoridades mantienen un seguimiento constante ante la posibilidad de nuevas réplicas.

Derrumbes y evaluación de daños

Las primeras informaciones llegadas desde Mindanao apuntan a importantes daños estructurales. Robert Dagon, responsable policial en la ciudad de General Santos, aseguró que "se han derrumbado varios edificios. También se han derrumbado algunas casas", en una de las primeras valoraciones realizadas tras el temblor. En la zona se han percibido al menos cuatro réplicas de entre 5,8 y 6,4 grados de magnitud, lo que ha complicado las labores de emergencia.

Mientras continúan las inspecciones sobre el terreno, Agripino Dacera, responsable de gestión de desastres en General Santos, indicó que el número de víctimas todavía está siendo verificado y que podría situarse en torno a ocho fallecidos. Hasta el momento se han confirmado tres víctimas. Los equipos de rescate y protección civil trabajan para determinar el alcance real de los daños y atender a las personas afectadas.

La emergencia ha trascendido las fronteras filipinas. El Gobierno japonés activó una alerta de tsunami para varias áreas de la costa sureste y oriental del país ante la previsión de olas de hasta un metro. Las autoridades locales de Kochi solicitaron además la evacuación de las zonas costeras como medida preventiva.

Indonesia también emitió avisos de precaución para su población costera y recomendó el traslado a zonas más elevadas. Mientras tanto, las agencias sismológicas continúan monitorizando la evolución del fenómeno después de que los registros en Filipinas detectaran olas de hasta 1,4 metros, en una jornada marcada por la incertidumbre y el despliegue de medidas de emergencia en distintos puntos de Asia.

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