El 20 de febrero de 2025 la vida de Lucía se detuvo para siempre. Tenía 12 años, una enorme sensibilidad y una profunda conexión con los animales y la naturaleza. Aquel día, tras regresar del colegio, puso fin a su vida. Su familia sostiene que detrás de esa decisión estuvo la violencia escolar que padecía. Lucía tenía autismo, con un 42% de discapacidad reconocido y grado 2 de dependencia.
Un año después, su madre, Laura Fernández, mantiene viva la memoria de su hija y su reclamación de responsabilidades. En una publicación en redes sociales ha recordado: “Un año sin ti, Lucía. Lucharemos hasta el final para hacer justicia". La fecha no es solo un fatídico aniversario, sino también un recordatorio de la batalla que emprendió desde entonces para que ninguna otra familia atraviese una experiencia similar.
En este día especialmente doloroso, Laura ha señalado que hace una pausa en su activismo para centrarse en el recuerdo íntimo de su hija: “Paramos la lucha durante el día de hoy, porque es el día de recordar a Lucia, de escuchar su música, ver anim, achuchar fuerte a Nikanor en su nombre".
'Rompe el silencio' contra la violencia escolar
Tras la muerte de Lucía, su madre denunció la falta de actuación del colegio en el que estudiaba, en Puerto de la Cruz (Tenerife), ante las situaciones de acoso escolar que sufrió la menor. Desde entonces ha impulsado una recogida de firmas para promover una ley integral contra el bullying, convencida de que la normativa actual resulta insuficiente para proteger a los menores.
Su activismo cristalizó en la creación de la plataforma Rompe el Silencio, destinada a apoyar a familias y niños afectados por la violencia escolar y a promover cambios normativos para que “se proteja de manera urgente y efectiva" a quienes sufren acoso y "nuestros menores estén seguros en los entornos educativos". La iniciativa busca situar el debate en el centro de la agenda pública y reforzar los mecanismos de prevención y detección temprana.
Hace apenas unos días, Laura también se refirió a la muerte de Ángela, una adolescente de 14 años, en Benalmádena. "Otra victima más apenas. Unos días antes del primer aniversario de Lucía nos encontramos que Ángela de 14 años se ha suicidado en Málaga. Una niña cariñosa, amable... que ha tenido que pasar por una pesadilla hasta que no pudo más. ¿Cuántas víctimas más tienen que a ver para que nos escuchen? ¿Cuándo van hacer una ley integral contra el acoso escolar y prevención del suicidio infanto juvenil? ¿Cuántos de nuestros hijos tienen que morir?".






