economía

¿Por qué sube (otra vez) la bombona de butano si es un precio regulado? Hacía tiempo que no se pagaba tanto

El nuevo máximo llega a casi 19 euros, y es porque la subida está siendo revisada cada dos meses

  • Bombonas de butano en una imagen de archivo. -

La bombona de butano tradicional volverá a encarecerse este martes 15 de septiembre. Su precio máximo de venta al público subirá un 4,96% y alcanzará los 18,84 euros, según la resolución publicada este lunes en el Boletín Oficial del Estado. La subida puede generar una duda evidente: ¿cómo puede aumentar si su precio está regulado? La clave está en que regulado no significa congelado. El vendedor no puede fijar libremente el importe, pero la normativa establece una fórmula que revisa automáticamente el precio cada dos meses.

Una fórmula que cambia cada dos meses

El precio de los gases licuados del petróleo en envases de entre 8 y 20 kilos se actualiza el tercer martes del mes correspondiente. Para calcularlo se tienen en cuenta variables como la cotización internacional del propano y el butano, los fletes marítimos, el cambio euro-dólar, los costes de comercialización y la aportación al Fondo Nacional de Eficiencia Energética. En esta revisión, la cotización internacional utilizada pasa de 543,48 a 582,06 dólares por tonelada, mientras que los fletes avanzan de 56,50 a 62,30 dólares. El coste calculado de la materia prima aumenta así de 51,7420 a 56,0055 céntimos por kilo.

Además, desde septiembre se aplica una reducción temporal del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos para este combustible, fijado en 11,25 euros por tonelada, aunque esa rebaja no compensa completamente el aumento de otros costes.

Existe además un freno legal. Si el precio resultante de la fórmula varía un 5% o más, solo puede trasladarse un máximo del 5% en cada revisión. Eso explica que la bombona pase ahora a 18,84 euros. Sin ese límite y sin las medidas fiscales, habría alcanzado los 18,89 euros. La diferencia no desaparece: queda acumulada para futuras revisiones. El BOE recoge en esta ocasión un desajuste positivo de 15,8822 céntimos por kilo pendiente. Por tanto, la regulación impide que las oscilaciones del mercado lleguen de golpe al consumidor, pero no evita que una bombona regulada pueda encadenar varias subidas.

La bombona de butano tradicional volverá a encarecerse este martes 15 de septiembre. Su precio máximo de venta al público subirá un 4,96% y alcanzará los 18,84 euros, según la resolución publicada este lunes en el Boletín Oficial del Estado. La subida puede generar una duda evidente: ¿cómo puede aumentar si su precio está regulado? La clave está en que regulado no significa congelado. El vendedor no puede fijar libremente el importe, pero la normativa establece una fórmula que revisa automáticamente el precio cada dos meses.

Una fórmula que cambia cada dos meses

El precio de los gases licuados del petróleo en envases de entre 8 y 20 kilos se actualiza el tercer martes del mes correspondiente. Para calcularlo se tienen en cuenta variables como la cotización internacional del propano y el butano, los fletes marítimos, el cambio euro-dólar, los costes de comercialización y la aportación al Fondo Nacional de Eficiencia Energética. En esta revisión, la cotización internacional utilizada pasa de 543,48 a 582,06 dólares por tonelada, mientras que los fletes avanzan de 56,50 a 62,30 dólares. El coste calculado de la materia prima aumenta así de 51,7420 a 56,0055 céntimos por kilo.

Además, desde septiembre se aplica una reducción temporal del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos para este combustible, fijado en 11,25 euros por tonelada, aunque esa rebaja no compensa completamente el aumento de otros costes.

Existe además un freno legal. Si el precio resultante de la fórmula varía un 5% o más, solo puede trasladarse un máximo del 5% en cada revisión. Eso explica que la bombona pase ahora a 18,84 euros. Sin ese límite y sin las medidas fiscales, habría alcanzado los 18,89 euros. La diferencia no desaparece: queda acumulada para futuras revisiones. El BOE recoge en esta ocasión un desajuste positivo de 15,8822 céntimos por kilo pendiente. Por tanto, la regulación impide que las oscilaciones del mercado lleguen de golpe al consumidor, pero no evita que una bombona regulada pueda encadenar varias subidas.

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