Ozú, Ojú, Ofú, que exclamaría Manu Sánchez en El perro andaluz, el programa de la Primera que está arrasando con los monólogos y entrevistas del genial y talentoso artista nazareno- andaluz, que habla en andaluz a España desde Andalucía, y saluda en las diferentes lenguas del Estado. ¡Enhorabuena, Manu! ¡Vaya verano infernal que llevamos, señoras y señores! Estamos viviendo un verano de fuego y no hemos llegado a agosto.
Cada día, las noticias en los telediarios, en las radios, en las redes, y en las ediciones digitales de los periódicos, nos sobresaltan informando sobre incendios aquí y allá, a lo largo y ancho de la Península Ibérica. Las televisiones envían a sus equipos a transmitir en directo desde los lugares que evocan pasajes infernales de la Divina Comedia. No acabamos de digerir la tragedia de Los Gallardos y Bédar en Almería, cuando nos anuncian que arden miles de hectáreas en Guadalajara, y cuando deseamos que se controlen y extingan esos pavorosos fuegos, surgen otros focos en las provincias de Madrid y de Ávila, que ponen nervioso al pico Almanzor en Gredos y atemorizan a las poblaciones afectadas, que tienen que abandonar sus casas, en los pueblos que se ven rodeados por las llamas.
Hay que agradecer a los bomberos, técnicos del Infoca y demás planes autonómicos de lucha contra el fuego, a la UME, a las fuerzas de seguridad, a los alcaldes, pilotos, y a cuantas personas intervienen para apagar el fuego. Y estos escenarios no remitirán desgraciadamente, sino que serán frecuentes y más intensos en el futuro. O apostamos, señores negacionistas, por aumentar dotaciones y presupuestos para prevenir en invierno los incendios, y estar más preparados para combatirlos en verano, o la España verde se transformará en negra y calcinada. Y algunos o muchos políticos serán acusados por las presentes y las futuras generaciones, por haber consentido estas tragedias ambientales y humanas, como en el caso de Los Gallardos con 13 víctimas mortales.
El virus del Nilo empieza a ser un asunto preocupante para la salud pública
Pero, además de los incendios, el verano nos trae desde hace tiempo otras amenazas que nos sitúan en un sinvivir... El virus del Nilo empieza a ser un asunto preocupante para la salud pública. Cuando esto escribo la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias de la Junta de Andalucía, ha diagnosticado al menos 4 casos de Fiebre del Nilo Occidental (FNO) en humanos en Sevilla. Los dos últimos casos, de carácter leve, se han registrado en La Puebla del Río en dos mujeres, que presentaron los primeros síntomas los días 18 y 20 de julio, confirmándose días más tarde, el contagio mediante PCR en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. ¡Cuánto le debemos a la Sanidad Pública y qué poco la cuidan algunos de nuestros gobernantes!
Los dos primeros casos de esta temporada se registraron en Palomares del Río y en Villamanrique de la Condesa. La Consejería ha ampliado hasta bel 17 de agosto el periodo de alerta en La Puebla del Río. También en Salobreña, Granada, las autoridades sanitarias han decretado área en alerta por circulación del Virus del Nilo Occidental por un periodo mínimo de cuatro semanas. En total hay una docena de municipios andaluces declarados en alerta ante la fiebre del Nilo: Salobreña, Granada; Pulpí, Almería; Torredonjimeno, Jaén; y en la provincia de Sevilla: Almensilla, Aznalcázar, Coria del Río, Constantina, Gelves, La Puebla del Río, Mairena del Aljarafe, Palomares del Río y Villamanrique de la Condesa. Entre las recomendaciones de la Junta figuran: usar repelentes de mosquitos de uso tópico, cubrir el cuerpo con ropa clara, pantalones y manga larga y evitar olores intensos como perfumes porque atraen a los mosquitos.
El virus del Nilo Occidental provoca la fiebre del mismo nombre. Esta enfermedad es una flavivirosis de origen subsahariano que produce encefalitos en equinos y también en humanos, pudiendo afectar también a las aves, que actúa como su reservorio natural. El virus se detectó y aisló por primera vz en Uganda en 1937. En 1999 se aisló por primera vez en Norteamérica, donde ha producido una gran mortandad en équidos, aves y humanos.
En la península ibérica la incidencia de la mayoría de los casos se da en el sur y en zonas de humedales, donde abundan las aves migratorias y los mosquitos. En España, en 2020, se registró un brote importante que afectó a 77 personas con el resultado de 8 muertos en Andalucía y en Extremadura. La mayoría de las infecciones con virus del Nilo Occidental no causan ningún tipo de síntoma. Las infecciones leves en humanos pueden causar fiebre, dolor de cabeza y en articulaciones, con sarpullido e inflamación de los ganglios linfáticos. En un pequeño porcentaje de personas infectadas, la enfermedad puede ser grave llegando incluso a la muerte.
Las infecciones graves pueden generar fiebre alta, desorientación, temblores. En los caballos los síntomas de la enfermedad son anorexia, visión dificultosa, incapacidad para tragar, contracciones musculares. En aves, anorexía, deshidratación y deterioro de las plumas, convulsiones, ataxia, posición anormal de la cabeza.
Según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la Fiebre del Nilo Occidental se halla regulada por la Ley 8/2003 de Sanidad Animal, y por el Real Decreto 779/2023 que establece la comunicación de enfermedades de los animales de declaración obligatoria. La Organización Mundial de Sanidad Animal considera la Fiebre del Nilo Occidental una enfermedad emergente y de importancia zoonósica, distribuida por África, Europa, Asia y América.
La Organización Mundial de la Salud, señala que casi el 80% de las personas infectadas por el Virus del Nilo Occidental no presentan síntoma alguno. La infección del ser humano, según la OMS, es el resultado de las picaduras de mosquitos que se infectan cuando pican a aves infectadas, en cuya sangre circula el virus durante algunos días. El virus pasa a las glandulas salivales del mosquito que al picar puede inyectarlo a los seres humanos y animales. Hasta el momento no se ha confirmado ningún caso de transmisión de persona a persona por el contacto social ordinario. Las personas mayores de 50 años y con inmunodeficiencia (por ejemplo quienes han recibido trasplantes) tienen mayor riesgo en caso de ser infectadas. Por el momento, no hay vacuna para los seres humanos.
El mosquito tigre
El mosquito tigre (Aedes albopictus) ha sido detectado en 156 municipios españoles desde 2023. Según el Ministerio de Sanidad la colaboración ciudadana ha sido clave con más de 27.000 observaciones en los últimos años, lo que ha facilitado la capacidad de respuesta frente a riesgos emergentes como el dengue o el virus del Nilo Occidental. La iniciativa Mosquito Alert, basado en IA para detectar especies invasoras ha permitido localizarlos en numerosos municipios españoles. El mosquito tigre suele picar de dia a diferencia de los mosquitos comunes que actúan de noche. Medidas precautorias: evitar acumulación de gua en macetas, cubos, abrevaderos, etc. Vaciar y limpiar recipientes que puedan acumular agua estancada. Usar pantalones largos y mangas largas , utilizar repelentes, instalar mosquiteras en ventanas, y cerrar puertas y ventanas que den a espacios ajardinados.
Un estudio del Instituto de Ciencia y Tecnología ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona, publicado en la revista científica "One Health", en 2021, indica que el incremento generalizado de las temperaturas como consecuencia del Cambio Climático favorece la transmisión del Virus del Nilo Occidental. Según el estudio, el aumento de las temperaturas en los meses de primavera y verano debido al Cambio Climático, favorece la expansión del virus y sus mosquitos vectores, y amplia la temporada de reproducción incrementando las poblaciones de insectos. En los mosquitos comunes, el aumento de la temperatura en invierno propicia que los mosquitos resistan y se propaguen por ausencia de frío. El Servicio de Cambio Climático de Copernicus de la UE, también señala que el Cambio Climático favorece la expansión del mosquito tigre en los inviernos más suaves con temperaturas más cálidas y reproducciones más largas.
En suma, nos enfrentamos a episodios meteorológicos y climatológicos cada vez más extremos. Hay que plantearse crear un super Ministerio de Emergencia Climática con enfoque sistémico, y Consejerías fuertes en las CCAA, para afrontar los retos del Cambio Climático, que como vemos, son muchos, y muy destructivos para la Naturaleza y para la Vida.
Ozú, Ojú, Ofú, que exclamaría Manu Sánchez en El perro andaluz, el programa de la Primera que está arrasando con los monólogos y entrevistas del genial y talentoso artista nazareno- andaluz, que habla en andaluz a España desde Andalucía, y saluda en las diferentes lenguas del Estado. ¡Enhorabuena, Manu! ¡Vaya verano infernal que llevamos, señoras y señores! Estamos viviendo un verano de fuego y no hemos llegado a agosto.
Cada día, las noticias en los telediarios, en las radios, en las redes, y en las ediciones digitales de los periódicos, nos sobresaltan informando sobre incendios aquí y allá, a lo largo y ancho de la Península Ibérica. Las televisiones envían a sus equipos a transmitir en directo desde los lugares que evocan pasajes infernales de la Divina Comedia. No acabamos de digerir la tragedia de Los Gallardos y Bédar en Almería, cuando nos anuncian que arden miles de hectáreas en Guadalajara, y cuando deseamos que se controlen y extingan esos pavorosos fuegos, surgen otros focos en las provincias de Madrid y de Ávila, que ponen nervioso al pico Almanzor en Gredos y atemorizan a las poblaciones afectadas, que tienen que abandonar sus casas, en los pueblos que se ven rodeados por las llamas.
Hay que agradecer a los bomberos, técnicos del Infoca y demás planes autonómicos de lucha contra el fuego, a la UME, a las fuerzas de seguridad, a los alcaldes, pilotos, y a cuantas personas intervienen para apagar el fuego. Y estos escenarios no remitirán desgraciadamente, sino que serán frecuentes y más intensos en el futuro. O apostamos, señores negacionistas, por aumentar dotaciones y presupuestos para prevenir en invierno los incendios, y estar más preparados para combatirlos en verano, o la España verde se transformará en negra y calcinada. Y algunos o muchos políticos serán acusados por las presentes y las futuras generaciones, por haber consentido estas tragedias ambientales y humanas, como en el caso de Los Gallardos con 13 víctimas mortales.
El virus del Nilo empieza a ser un asunto preocupante para la salud pública
Pero, además de los incendios, el verano nos trae desde hace tiempo otras amenazas que nos sitúan en un sinvivir... El virus del Nilo empieza a ser un asunto preocupante para la salud pública. Cuando esto escribo la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias de la Junta de Andalucía, ha diagnosticado al menos 4 casos de Fiebre del Nilo Occidental (FNO) en humanos en Sevilla. Los dos últimos casos, de carácter leve, se han registrado en La Puebla del Río en dos mujeres, que presentaron los primeros síntomas los días 18 y 20 de julio, confirmándose días más tarde, el contagio mediante PCR en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. ¡Cuánto le debemos a la Sanidad Pública y qué poco la cuidan algunos de nuestros gobernantes!
Los dos primeros casos de esta temporada se registraron en Palomares del Río y en Villamanrique de la Condesa. La Consejería ha ampliado hasta bel 17 de agosto el periodo de alerta en La Puebla del Río. También en Salobreña, Granada, las autoridades sanitarias han decretado área en alerta por circulación del Virus del Nilo Occidental por un periodo mínimo de cuatro semanas. En total hay una docena de municipios andaluces declarados en alerta ante la fiebre del Nilo: Salobreña, Granada; Pulpí, Almería; Torredonjimeno, Jaén; y en la provincia de Sevilla: Almensilla, Aznalcázar, Coria del Río, Constantina, Gelves, La Puebla del Río, Mairena del Aljarafe, Palomares del Río y Villamanrique de la Condesa. Entre las recomendaciones de la Junta figuran: usar repelentes de mosquitos de uso tópico, cubrir el cuerpo con ropa clara, pantalones y manga larga y evitar olores intensos como perfumes porque atraen a los mosquitos.
El virus del Nilo Occidental provoca la fiebre del mismo nombre. Esta enfermedad es una flavivirosis de origen subsahariano que produce encefalitos en equinos y también en humanos, pudiendo afectar también a las aves, que actúa como su reservorio natural. El virus se detectó y aisló por primera vz en Uganda en 1937. En 1999 se aisló por primera vez en Norteamérica, donde ha producido una gran mortandad en équidos, aves y humanos.
En la península ibérica la incidencia de la mayoría de los casos se da en el sur y en zonas de humedales, donde abundan las aves migratorias y los mosquitos. En España, en 2020, se registró un brote importante que afectó a 77 personas con el resultado de 8 muertos en Andalucía y en Extremadura. La mayoría de las infecciones con virus del Nilo Occidental no causan ningún tipo de síntoma. Las infecciones leves en humanos pueden causar fiebre, dolor de cabeza y en articulaciones, con sarpullido e inflamación de los ganglios linfáticos. En un pequeño porcentaje de personas infectadas, la enfermedad puede ser grave llegando incluso a la muerte.
Las infecciones graves pueden generar fiebre alta, desorientación, temblores. En los caballos los síntomas de la enfermedad son anorexia, visión dificultosa, incapacidad para tragar, contracciones musculares. En aves, anorexía, deshidratación y deterioro de las plumas, convulsiones, ataxia, posición anormal de la cabeza.
Según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la Fiebre del Nilo Occidental se halla regulada por la Ley 8/2003 de Sanidad Animal, y por el Real Decreto 779/2023 que establece la comunicación de enfermedades de los animales de declaración obligatoria. La Organización Mundial de Sanidad Animal considera la Fiebre del Nilo Occidental una enfermedad emergente y de importancia zoonósica, distribuida por África, Europa, Asia y América.
La Organización Mundial de la Salud, señala que casi el 80% de las personas infectadas por el Virus del Nilo Occidental no presentan síntoma alguno. La infección del ser humano, según la OMS, es el resultado de las picaduras de mosquitos que se infectan cuando pican a aves infectadas, en cuya sangre circula el virus durante algunos días. El virus pasa a las glandulas salivales del mosquito que al picar puede inyectarlo a los seres humanos y animales. Hasta el momento no se ha confirmado ningún caso de transmisión de persona a persona por el contacto social ordinario. Las personas mayores de 50 años y con inmunodeficiencia (por ejemplo quienes han recibido trasplantes) tienen mayor riesgo en caso de ser infectadas. Por el momento, no hay vacuna para los seres humanos.
El mosquito tigre
El mosquito tigre (Aedes albopictus) ha sido detectado en 156 municipios españoles desde 2023. Según el Ministerio de Sanidad la colaboración ciudadana ha sido clave con más de 27.000 observaciones en los últimos años, lo que ha facilitado la capacidad de respuesta frente a riesgos emergentes como el dengue o el virus del Nilo Occidental. La iniciativa Mosquito Alert, basado en IA para detectar especies invasoras ha permitido localizarlos en numerosos municipios españoles. El mosquito tigre suele picar de dia a diferencia de los mosquitos comunes que actúan de noche. Medidas precautorias: evitar acumulación de gua en macetas, cubos, abrevaderos, etc. Vaciar y limpiar recipientes que puedan acumular agua estancada. Usar pantalones largos y mangas largas , utilizar repelentes, instalar mosquiteras en ventanas, y cerrar puertas y ventanas que den a espacios ajardinados.
Un estudio del Instituto de Ciencia y Tecnología ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona, publicado en la revista científica "One Health", en 2021, indica que el incremento generalizado de las temperaturas como consecuencia del Cambio Climático favorece la transmisión del Virus del Nilo Occidental. Según el estudio, el aumento de las temperaturas en los meses de primavera y verano debido al Cambio Climático, favorece la expansión del virus y sus mosquitos vectores, y amplia la temporada de reproducción incrementando las poblaciones de insectos. En los mosquitos comunes, el aumento de la temperatura en invierno propicia que los mosquitos resistan y se propaguen por ausencia de frío. El Servicio de Cambio Climático de Copernicus de la UE, también señala que el Cambio Climático favorece la expansión del mosquito tigre en los inviernos más suaves con temperaturas más cálidas y reproducciones más largas.
En suma, nos enfrentamos a episodios meteorológicos y climatológicos cada vez más extremos. Hay que plantearse crear un super Ministerio de Emergencia Climática con enfoque sistémico, y Consejerías fuertes en las CCAA, para afrontar los retos del Cambio Climático, que como vemos, son muchos, y muy destructivos para la Naturaleza y para la Vida.
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