Alberto Puyana

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Mientras no seamos capaces de quitarnos la venda y ver cómo acabar con el problema, prepárense para seguir recibiendo hostias. Y todo indica que será por mucho tiempo.

Seguimos viendo la sanidad como la contemplábamos hace cuatro o cinco décadas, un coto donde el médico manda, y la enfermería obedece.

Qué poco me gusta el día después. Atrás queda el día en que todos nos sensibilizamos con la situación del género femenino en nuestra sociedad.

Porque escuchando a Pablo todos, creyentes y ateos, creímos que existe un Cielo y, si no lo hay, hay que inventarlo para que él pueda disfrutarlo.