Casas bajo las rocas y otras seis cosas por las que Setenil te conquista todo el año

La villa de la Sierra de Cádiz, uno de los pueblos más bonitos de España, seduce por su singular enclave y sus calles bajo piedra, pero también por su Venus paleolítica, su Torre del Homenaje, sus rutas naturales o por una suculenta pluma ibérica en salsa de payoyo

Casas bajo las rocas y otras seis cosas por las que Setenil te conquista todo el año.
Casas bajo las rocas y otras seis cosas por las que Setenil te conquista todo el año. MANU GARCÍA

Aparte de ser uno de los pueblos más bonitos de España (con sello oficial de la asociación que engloba a este grupo de localidades de singular belleza), también el alma y la historia de Setenil de las Bodegas, en el nordeste de la Sierra de Cádiz, encierra hermosas leyendas, curiosidades y tradiciones que se respiran con el primero paseo por algunas de sus calles más pintorescas, como Jabonería y Cabrerizas, embutidas en más de 500 metros de muralla almohade conservada y por ese cielo de rocas. De hecho, la localización del pueblo, que no llega a los 3.000 habitantes, es lo que lo hace más especial, al situarse en un cañón junto al río Guadalporcún que fue excavado a lo largo de la historia.

Ya el origen del nombre latino de la villa gaditana es significativo e imprime carácter: septem nihil, que significa siete veces nada. Esto alude, cuentan, a las veces que los cristianos quisieron arrebatar sin éxito —80 años duraron los intentos hasta conseguirlo— a los musulmanes este pasadizo clave para la Toma de Granada. Pero más que siete veces nada, Setenil tiene siete veces de todo para enamorar, seducir y atrapar al visitante todo el año.

Historia, leyendas, patrimonio monumental, miradores, actividades en la naturaleza, gastronomía y alojamientos singulares conforman la atractiva oferta de uno de los destinos más concurridos de la llamada ruta de los pueblos blancos de Cádiz. Un Setenil cuyo apellido, de las bodegas, alude a la tradición vitivinícola que, por si fuera poco, también atesora el pueblo.

"Setenil, un asombroso reducto urbano, una alianza inverosímil entre la arquitectura y la geología", escribió el recientemente fallecido José Manuel Caballero Bonald. El Premio Cervantes era un enamorado del enjambre de casas-cueva y lugares insospechados que encierra Setenil, donde dicen que parió la reina Isabel la Católica a un hijo que llamó Sebastián.  El niño falleció a las pocas horas de nacer, pero la primera iglesia del pueblo fue consagrada a San Sebastián, que es también el patrón de esta villa que se independizó de Ronda en 1630.

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Panorámica de Setenil, en días pasados.   MANU GARCÍA

'Abrigo bajo las rocas'

Lo primero que demanda y llama a la atención al visitante son las casas-cueva de Setenil. Hay otros ejemplos en Andalucía, pero quizás estas construcciones sean únicas —estas casas aprovechan el refugio de la roca esculpida por el cauce natural, cerrando la pared rocosa para conformar el habitáculo de estas singulares viviendas—. Unas bajo las rocas y otras sobre estas o en su interior, imprimen diferentes niveles de altura a las calles, configurándose rincones tan especiales como las calles de la Cuevas de la Sombra y de las Cuevas del Sol. La casa más antigua que se conserva de este peculiar abrigo bajos las rocas se localiza el barrio de San Benito, junto a la ermita del mismo nombre y se construyó en el siglo XVI.

Una Venus paleolítica y la Torre del Homenaje

En la Casa de la Damita de Setenil hay una colección museográfica que recorre la historia de la localidad a través de distintos elementos arqueológicos hallados durante las excavaciones llevadas a cabo a lo largo de las décadas. La pieza más significativa es, sin duda, La Damita de Setenil, una venus con 5.000 años de antigüedad aparecida en las excavaciones de Las Calcetas en 1997, símbolo figurativo que acredita la vida en las cuevas desde la Prehistoria.

El rico patrimonio monumental del pueblo también se aprecia en la Ermita de San Sebastián, la primera edificación cristiana de Setenil tras ser conquistada a finales del siglo XV por los Reyes Católicos, o en la Torre del Homenaje y el Aljibe. El torreón, de base cuadrada y mampostería irregular, es el ejemplo más llamativo y de mayor prominencia del antiguo alcázar almohade que desde el siglo XII cercaba la peña de Setenil. Junto a ella se halla el Aljibe, una construcción subterránea excavada en la roca que procuraba el abastecimiento de agua a la fortaleza, de la que dijeran los poetas que “solamente podían llevársela en sus garras las águilas”.

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Mapa de Setenil de las Bodegas.

Ruinas romanas de Acinipo

Situadas ya en el término municipal de Ronda, como recoge la web turística de Setenil, "se tratan de las ruinas de una antigua ciudad que tuvo su época de mayor esplendor durante la etapa romana, a finales del siglo I d.C. El Teatro de Acinipo es el elemento mejor conservado del yacimiento, un monumento que se halla muy ligado a la identidad setenileña, localidad desde la que las distancias para visitarlo son menores y los accesos resultan más confortables, hallándose tan solo a 9,6 km en coche a través de las carreteras CA-4223 y MA-7402, y a 10,14 km si se hace andando, a través de la ruta llamada de Los Bandoleros, otro atractivo a tener en cuenta para una escapada a la bella localidad entre las sierras de Cádiz y Ronda.

Rutas por la naturaleza y fiestas de gran interés

Aparte de sus famosas fiestas de Moros y Cristianos, y una Semana Santa declarada de Interés Turístico de Andalucía —paralizadas ambas fiestas hasta nueva orden por la pandemia—, que suelen atraer a muchos visitantes, Setenil también tiene mucho tirón por su patrimonio natural y, especialmente, por las múltiples rutas y senderos que pueden cubrirse a pocos pasos del núcleo urbano.

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Otra vista de la villa.   MANU GARCÍA

Hasta siete rutas diferentes se contabilizan: ruta Molinos-Setenil; ruta del Viajero; ruta de Los Bandoleros; ruta Cañada-Málaga; ruta de Venta de Leche; ruta Trashumantes; y ruta de Caños Santos. Son rutas de diferentes niveles de dificultad que van desde los 20 minutos (colada de Venta de Leche) hasta las cuatro horas de duración (de Setenil a Caños Santos). Entre estos parajes, tan dados al bandolerismo en otro tiempo, es lógico que alguien pensara que qué mejor localización para el rodaje de la emblemática serie de TVE Curro Jiménez. Aunque a decir verdad, no fue en el entorno donde se llevó a cabo el rodaje, sino en la calle Cabrerizas.

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Otra de las calles principales de Setenil.   MANU GARCÍA

Gastrocuevas y odas al buen yantar serrano

En Setenil la gastronomía está al nivel de su encanto. Mandan los platos tradicionales, las ollas serranas, pero de un tiempo a esta parte también hay espacio para la innovación en las cartas. Casa Palmero, desde 1972 dando servicio, es una buena elección para degustar, bajo la Torre del Homenaje, algunos de esos platos que dan fama gastronómica a la localidad. En la calle Cuevas de las Sombras se encuentra el Sol y Sombra, una gastrocueva con diez años a sus espaldas que tiene en la pluma ibérica con salsa de payoyo o en la torrija de foie algunas de sus propuestas más demandadas. El Nogalejo, Frasquito, La Tasca, El Lizón o Las Escuevas son otros de los establecimientos hosteleros de Setenil que no suelen fallar y que redondean a la perfección la estancia en el bello pueblo serrano. Aparte de las tiendas de artesanía, hay una gran oferta de alojamientos: desde El Almendral (hotel de la red Tugasa de Diputación) hasta el hotel Villa de Setenil y el cortijo El Guarda.

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