La poeta y filóloga Blanca Flores presenta un maratón para descubrir (o redescubrir) la capital gaditana en un fin de semana, coincidiendo con la clausura de la Semana Santa.

Blanca Flores Cueto nació en Cádiz (1967) y es profesora de Lengua y Literatura. Aparte de doctorarse en Filología Hispánica por la Universidad de Cádiz y ser licenciada en Psicopedagogía, poetisa, tertuliana, conferenciante y agitadora sociocultural, fundó junto a Juan José Téllez las 'Rutas de Fernando Quiñones por Cádiz', por lo que quién mejor que ella para preparar una visita exprés de fin de semana a la capital gaditana, ciudad trimilenaria, y empaparse de toda la sal y la luz de la Tacita. Nos dejamos llevar esta semana por un recorrido con quince paradas imprescindibles que propone Flores, también presidenta de la Asociación de Amigos de Quiñones —una de las más reconocidas a nivel cultural por su intensa y continua actividad— y enamorada ardiente y confesa de su ciudad natal. "Estoy enamorada de la ciudad que me vio nacer y de toda la provincia en extensión, pero sobre todo de La Caleta, de la que a diario disfruto a través de cada uno de sus amaneceres". En algunos de esos amaneceres probablemente halló inspiración para alguno de sus poemarios (Vaivén, Fresas en noviembre, Carne de cuneta...).

"Dicen que Cádiz se ha quedado sin madrugá, pero dejar el segundo fin de semana de Pasión para visitar la Tacita durante 48 horas y disfrutar de su primavera, de sus calles y su gente es sin duda una de las mejores cosas que podréis hacer para conocer mejor la ciudad de la luz". Así comienza el fin de semana en Cádiz, manejando incluso diferentes opciones sobre cómo acceder a esta ínsula al Sur de Sur: "A Cádiz se puede entrar por el mar, en catamarán desde El Puerto de Santa María y Rota, son preciosos los paseos por la Bahía cargados de sal y de sol. También se llega a las estaciones de autobuses y de tren que están enfrente del Palacio de Congresos desde cualquier punto de España. El Palacio de Congresos de Cádiz está construido aprovechando las estructuras de la antigua fábrica de tabacos y sobre el solar de la antigua alhóndiga de la ciudad.

VIERNES-TARDE

1. Puerta de Tierra. Museo del títere y Museo litográfico

Aconsejo subir por la escalera de El Pelícano que comunica con la antigua muralla de las Puertas de Tierra, junto a La Caleta es símbolo de la ciudad, está muy bien conservada y delimita claramente la frontera entre la ciudad beduína y el casco antiguo e histórico de la capital de la provincia. Desde esas puertas se hacían las gaditanas tirabuzones con las bombas que tiraban los fanfarrones del ejército francés. En sus aledaños se encuentran alojados dos museos únicos en la península: a un lado el de los títeres, conocer la historia de La Tía Norica no es un ejercicio nada desdeñable, y no se arrepentirán. Al otro lado, se mantiene celosamente custodiada y en perfecto estado toda la litográfica de Müller, después de Madrid y Barcelona es la más antigua del país. No se la pierdan. 

2. Cuesta de las Calesas, ideal para pernoctar

El tranvía y los carruajes atravesaban esta calzada para salir de la ciudad, bajen por su costado. A un lado el Convento de Santo Domingo, el relicario, la Patrona de la ciudad que es la Virgen del Rosario habita en el templo. Un magnífico y acogedor hotel El Convento regentado por David Taboas se convierte en un envidiado lugar para su alojamiento, más aún en esta época del año. En la calle San Francisco, muy cerquita está también el Hotel Las Cortes que dirige maravillosamente Josefa Díaz, otro lugar muy recomendable para pernoctar entre todas las opciones que ofrece la ciudad. 

3. Calles Plocia y Sopranis, paradas obligadas para reponer fuerzas

Totalmente abarrotadas de locales gastronómicos para todos los gustos y bolsillos: Alamar, la Cepa Gallega, Sopranis, El Patio de Plocia… pueden encontrar hasta comida vasca, Achuri, es obligada la parada en estas calles para reponer fuerzas y ánimos. El fin de semana se presenta agotador y no hemos hecho más que empezar.

4. San Juan de Dios y Ayuntamiento

Antes hospital y ahora residencia de ancianos colinda con la Iglesia del mismo nombre que aloja en su interior el cuadro de las ánimas benditas. El Ayuntamiento gaditano preside la plaza detrás de la estatua de Moret y mirando al muelle en el que suele atracar Elcano. La casa consistorial de esta ciudad es el más claro ejemplo del neoclasicismo que define las construcciones arquitectónicas del casco antiguo, Cádiz mantiene sus restos romanos en el Pópulo; y ha sabido perpetuar su Historia a lo largo de los siglos. 

5. Procesiones y dulces típicos (también un mojito inconfundible)

Fin de semana cofradiero. También tenemos la oportunidad de disfrutar de una de las celebraciones litúrgicas y turísticas más señeras de Andalucía. Durante estos días podemos contemplar los desfiles que salen de los templos cercanos a la Catedral, o en la plaza Candelaria que, junto a Palillero y calle Ancha, configuran la carrera oficial. Siete Palabras (18:30 horas desde La Merced); Expiración (19:00 horas desde Santa María); Buena Muerte (21:15 horas desde San Agustín); y Ecce Mater (1:00 madrugada desde Santiago). No dejen de probar los pirulís de La Habana, caramelo típico de estas fechas que fue heredado de la tradición de los cargadores cubanos. Y no se pierdan las empanadas gallegas de otro italiano en Cádiz. Uno de los mejores manjares de esta ciudad los hace Piero en Casa Hidalgo.
En Candelaria queda un despacho de La Gloria en el que pueden degustar entre otros dulces gaditanos las imperdonables torrijas; en la misma plaza y sus alrededores también tienen varios lugares donde cenar con mucho encanto. Para cenar, unas papas aliñas y croquetas del puchero en el Zapata y enfrente la vinoteca Baco. Descansemos que nos quedan dos jornadas por delante. Eso sí, antes de volver, y si quieren tomar un mojito inconfundible, acérquense a la calle Rosario, en el Habana café, además de un trato inmejorable, lo encontrarán. 

SÁBADO

6. Librería, la casa natal de Falla, sarcófagos en el Arqueológico, desayuno en Las Flores y la Torre Tavira

En Plaza de Mina, donde Juan Manuel le ofrecerá lo mejor de Fernando Quiñones y de todos los autores locales a los que mima con empeño, el cuidado escaparate da buena cuenta de ello. Junto a este lugar está lugar está la casa natal de Manuel de Falla y el Museo Arqueológico en el que se encuentran los increíbles sarcófagos fenicios encontrados en las excavaciones realizadas en Cádiz. Vámonos a la Plaza de las Flores. Compramos la prensa y tomemos unos churros en La Marina o en La Guapa mientras contemplamos como se despierta la ciudad. Muy cerca se encuentra la cámara oscura: entra en la Torre Tavira. Las mejores vistas de Cádiz. Adéntrate en el siglo XVIII, el siglo de mayor esplendor de la ciudad, gracias al comercio gaditano con las Indias. Sube a una de sus 129 torres miradores, la cota más alta del casco antiguo de Cádiz, con una atracción pionera en España.

7. De la plaza de abastos a El Manteca

Decía Fernando Quiñones en una de sus militas que para conocer una ciudad hay que visitar su plaza de abastos. La zona de la pescadería es la más atractiva, entren y deleiten a sus ojos con los manjares más frescos. Recientemente remodelada cuenta con un amplio rincón gastronómico al estilo europeo. No se vayan sin un cartucho de chicharrones en sus manos para bajar desde la plaza de La Cruz Verde por los callejones hasta la calle de la Palma. Cerca está la taberna de El Manteca, otro atractivo turístico en el corazón de la Viña.
8.Almuerzo con tres opciones: El Faro, La tabernita o la peña Juan Villar

Para almorzar, además de El Faro, dos especiales recomendaciones: Rafa y su familia tienen una carta asequible y exquisita en La tabernita, una amplia carta de vinos y una merluza en salsa verde que está de rechupete. Además, el padre de Rafa es un magnífico artista que expone sus obras, también al alcance de sus bolsillos en el pequeño y acogedor local. Otra puede ser la peña Juan Villar, en la Puerta de la Caleta, flamenco y tradición, pescaíto fresco y un lugar para relajarse durante un rato que resulta muy agradable.

9. Castillos de San Sebastián y Santa Catalina flanquean a La Caleta

Dos castillos visitables y gratuitos con toda la mar por delante, como nos recordaría siempre Rafael Alberti. El mar, la mar… y La Caleta. La única playa del mundo que se encuentra entre dos castillos, pequeña y coqueta nos puede regalar un paseo incomparable por su orilla.

10. Una vuelta por La Quilla

La Quilla otra delicia para la vista, un café o una copa contemplando exposiciones en su interior que cuidan con mucho mimo sus propietarios Rafael Machuca y Maribel, siempre preocupados por el gusto de sus clientes. Las barcas al frente nos permitirán unos minutos para reflexionar frente a un paisaje maravilloso.
11. Del parque genovés al Mentidero; del Santo Entierro a comernos una 'Cassatta' en los italianos

El parque genovés, la cascada, los patos, el retorno a la infancia y el Mentidero, lugar de encuentros noticieros y noticiosos, su plaza fue un centro de difusión de falsas noticias y de rumores, de ahí su nombre actual. Otro atractivo camino que puede servirnos para volver al centro. En paralelo, desde Santa Cruz y a las 15:30 horas saldrá en procesión con su ataúd de plata el Santo Entierro. Crucemos la plaza de San Antonio durante la travesía, encontraremos emblemáticos edificios como la Casa de Aramburu, una de las más fotografiadas del lugar. Al comienzo de la calle Ancha está la heladería de Gianni, los italianos, un local cargado de historia. Degusten sus topolinos y la mejor tarta helada de la ciudad la Cassatta: avellana, tutti frutti, fresa, vainilla y cobertura de nata con unas guindas tan grandes como las canicas de cristal. Se nos viene el día encima y aún queda tanto por descubrir…

12. El Pópulo, el barrio medieval más antiguo de Occidente

Tapitas por el Pópulo, barrio medieval más antiguo de occidente y perfectamente conservado. Pueden entrar por los Arcos de la Rosa, de los Blanco o del Pópulo, Antonio en el Malagueño, cual Trastevere italiano al estilo gaditano o en el Teniente Seblón. Piérdanse con la gastronomía de la zona por los vericuetos de sus calles y lleguen al Pay Pay, un lugar irrenunciable e irreverente para esta época, pero cargado de sabor. Paloma y Mariló Maye regentan este genuíno local cargado de historias que ofrecen, desde su café-teatro, la cultura y el arte más significativo que llega a esta ciudad. 

DOMINGO

13. Picatostes para desayunar y un poco de leyendas del 'Cádiz Oculto'

Desayunen picatostes en la Plaza de Candelaria y prepárense para seguir conociendo los recónditos palacios y casas del Cádiz oscuro tan bien recogido por alguno de nuestros autores, sus leyendas están muy bien recopiladas por José Manuel Serrano Cueto en Cádiz Oculto 1 y 2.
14. Oratorio de la Santa Cueva

En este espacio tiene lugar cada viernes Santo la ceremonia del sermón de las Siete Palabras, acompañado musicalmente por un cuarteto que interpreta la obra de Hadyn, compuesta por encargo del Marqués de Valde-Íñigo. La visita del interior del Oratorio es de obligado cumplimiento. Un vinito en la auténtica taberna La Manzanilla. Les pondrán tantas aceitunas como vasitos pidan. Se encuentra junto al Cañón, otro lugar adecuado para tapear por la zona sin equivocarse.

15. Caracoles, dulces árabes e ideas para volver cuanto antes 

Y para terminar el fin de semana unos caracoles en los bares de San Juan de Dios, frente al Ayuntamiento. O unas rodajas de merluza del fondón en el Bar Galicia. Antes de que nos vayamos, vamos a probar unos dulces árabes con un magnífico té. Me gusta el de los amantes. En el Café de levante su propietaria y gerente, Teresa Torres, cuida al máximo el ambiente y la cultura para el público más exigente.                                          

  “En el Café de Levante 

amontonan los barcos de otros días 

su memoria velera...”.

Fernando Quiñones

No hemos salido de Cádiz pero se nos echa la jornada encima y hay que retornar al destino del que partimos. Nos cruzaremos durante la tarde con el  Cristo Resucitado que sale de la Parroquia de San Antonio a las cuatro y media y se recoge unas cuatro horas después en el mismo templo. Nos hemos dejado para otro día la calle Zorrilla con sus delicias gastronómicas, la Alameda de Apodaca, el más bonito baluarte para asomarse a la Bahía, y toda la muralla de San Carlos junto al muelle. Búsquense como excusa un atractivo concierto en el Teatro Falla, templo del carnaval frente a la Facultad de Medicina. Rutas guiadas interesantísimas por Santi Moreno reconocido historiador gaditano y Francis Sevilla Pecci a través de su empresa 1de3milhistorias, como las que también les pueden ofrecer por la ciudad Los pimpis.

Suban a la Torre de Poniente en la Catedral, en este templo están enterrados Falla y Pemán, vengan al Teatro Romano más antiguo de la Península Ibérica, mandado edificar por Lucio Cornelio Balbo el Menor, fue construido en el siglo I a.n.e. Desde su descubrimiento en 1980 las excavaciones han permitido recuperar parte importante del graderío (proedria, ima cavea y media cavea), así como de la orchestra y una galería anular de distribución. O el Museo Municipal, con la maqueta en madera más espectacular que hayan podido ver en su vida. Prueben tortillitas de camarones en la Plaza o en cualquiera de sus bares… visiten incluso el típico ultramarinos Veedor… sus tortillas de varios pisos no le dejarán indiferente. También vayan al Ocho de Cádiz, en la vuelta de la Calle Navas con Hércules, testigo de conspiraciones y festejos íntimos, acaba de cambiar de dueño pero les aseguro que Rafa Moguel les atenderá como si estuvieran en su casa. Ya saben, tendremos que volver y apunten en agenda que en cada primavera se celebra una ruta cultural al estilo Dublineses en torno a Fernando Quiñones. Pregunten por los Amigos de Quiñones, ellos les responderán. ¡Qué no les eche de aquí el levante, aunque les deje tarumba!

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