'Tiger King', la serie documental que te va a teletransportar a otro mundo durante la pandemia

Netflix trae una historia en siete episodios de años de trabajo y giros inesperados que invitan a la reflexión sobre la humanidad y el trato a los animales

Una escena de 'Tiger King'.
Una escena de 'Tiger King'.

Tiger King no podía encontrar mejor momento para estar en el catálogo de Netflix. Mientras el mundo se derrumba, mientras millones de personas pasan horas de confinamiento, este documental llega con mucha capacidad de aislar la mente durante varias horas.

El documental relata los últimos años hasta la actualidad de todo un personaje llamado Joe Exotic, un producto de la inasible Oklahoma, al Sur de los sures en Estados Unidos. Un vaquero homosexual amante de las armas y, según asegura, de los animales, que llegó a convertirse en una especie de celebrity en Norteamérica durante la campaña presidencial de 2016 al anunciar su candidatura y ser recogida ésta por el humorista John Oliver.

Un cartel promocional de la serie.

Ya desde antes, los documentalistas se encontraban en plena faena, en grabaciones de meses en el psuedozoo  privado de tigres y otros animales peligrosos. En el otro lado de la balanza, Carole Baskin, una autoproclamada defensora de los derechos de los animales que intentó arrebatar su pequeño imperio a Joe Exotic.

Tiger King, ¿por qué verla?

La capacidad de teletransportar a todo un universo que existe, que está ahí, que es cruel, que tiene sus propias reglas, logra llegar a un pacto entre producto y audiencia similar al de la ciencia ficción. Te adentras y te crees sus argumentos. La diferencia es que ahora no temes, por ejemplo, que se escapen dinosaurios de una isla, sino que eres consciente en todo momento que la humanidad tiene entre sus vástagos a una sociedad como la de Oklahoma, y que es mejor no juzgarla más allá de sus decisiones individuales, pero que tiene códigos propios, conductas normalizadas inasumibles para el ojo español. Es casi una crueldad eurocentrista del siglo XIX juzgar a toda una sociedad en base a ello, pero al final no sólo lo acabas haciendo sino que, incluso, te ríes.

Además, entre tanta miseria y suciedad de Tiger King, contiene la credibilidad de la mejor de las películas. A veces, con formatos del falso documental tipo The Office, con la salvedad de que todo lo ocurrido es cierto, incluso las muchas mentiras dichas directamente a cámara. Es un ejercicio valiente y duro mantener la vista puesta durante todo el tiempo en la pantalla. Es un Crimen y castigo moderno que puede arruinarte el día o dejarte mirando a una pared blanca durante una hora con cara de qué acaba de ocurrir.

En el trasfondo, una reflexión y crítica sobre el trato a los animales, no sólo en Estados Unidos, y el enorme papel que juega el resto de la sociedad cuando mira a otro lado. Son, en parte, profesionales de un circo bien leído en una sociedad de la que forman parte. Drogas, crimen, mentiras, el individualismo del sueño americano, la crueldad de empresarios sin moral...

Los escenarios de Tiger King

Podrían ser decorados de realidad inasumible, pero no. Todo es cierto. Quizás se exageran o se deforman algunos rostros, porque todo, inlcuyendo el documental, es ese circo. Pero Tiger King da pena, rabia y da risa contagiosa sin más necesidad de artificio que la miseria. Un zoo, una prisión, una tienda de armas, un dormitorio de Callejeros, un armario... Todo es parte de un cuento de hadas chungas que deberían hacerte ver a dónde lleva la pobreza, el contexto de la miseria, la necesidad de salir de hoyos cavados por uno mismo y por una sociedad culpable, que vuelven al ser vulnerable en víctima y verdugo, autor del crimen, pero también victima del castigo que se habría evitado con una estructura social dignificadora.

 

Si has llegado hasta aquí y te gusta nuestro trabajo, apoya lavozdelsur.es, periodismo libre, independiente y en andaluz.

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Ahora en portada
Lo más leído