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La conocida (y respetada) periodista Anna Bosch, uno de los rostros de referencia de La1, dice adiós por su jubilación

Fichada para Cataluña, fue corresponsal, hizo entrevistas y pasó por Informe Semanal, como una de las alumnas aventajadas de Rosa María Calaf

  • Anna Bosch, en una de sus últimas y en una de sus primeras apariciones en RTVE.

Anna Bosch pone fin a su carrera. La periodista se jubila este viernes de RTVE, la corporación pública donde ha desarrollado una trayectoria imprescindible que la llevó a las corresponsalías de Moscú, Washington y Londres. El anuncio de su retirada ha generado una enorme repercusión y una oleada de cariño que, según ha confesado, ella misma no esperaba.

Nacida en Barcelona en el seno de una familia humilde, Bosch se definía como una niña "ultra tímida, pero enfermizamente tímida" que encontró en la escritura su desahogo. Su carrera arrancó en el verano de 1982, con apenas 19 años, cuando superó las pruebas de Antena 3 Radio en Barcelona. La contrataron con una advertencia que acabó siendo un impulso: "Estás muy verde, pero creemos que vamos a poder sacar partido de ti". Tras pasar por la desaparecida Cadena 13 y los informativos de Radio Barcelona (Cadena SER), en abril de 1988 fichó por Televisión Española en Cataluña.

Su salto definitivo a Madrid llegó en mayo de 1990, cuando Miguel Somovilla la reclamó para la redacción de Cultura con un ultimátum en el contestador: o estaba en la capital el lunes o no hacía falta que fuera. Sin dinero para el puente aéreo, viajó en el Talgo nocturno con su vida metida en una maleta. Poco después cubría el crimen de Puerto Hurraco y, en 1992, se trasladaba a Francia para formar parte del equipo fundacional de Euronews, donde narró el desmembramiento de la URSS o la guerra de Bosnia.

Tras su paso por La 2 Noticias e Informe Semanal, asumió la corresponsalía de Moscú en 1998, en pleno crack económico, tomando el relevo de su gran mentora, Rosa María Calaf. Llegarían después Washington —donde estrechó la mano de Barack Obama— y Londres. Su labor ha sido reconocida con el Premio Salvador de Madariaga (2013), el Ernest Udina (2020) y el First Amendment Award (2021) por su defensa de la libertad de prensa, además de ser finalista del Cirilo Rodríguez en 2024.

Lejos de anclarse en la nostalgia, la periodista ha abrazado en sus últimos años el entorno digital, escribiendo análisis para RTVE Noticias y grabando vídeos explicativos para TikTok. También destacó su compromiso con los Consejos de Informativos en defensa de la televisión pública, una tarea que vivió "con mucha frustración".

Bosch, que hasta los 50 años situó el periodismo en el centro absoluto de su vida, adelanta ahora su jubilación para devolver a sus padres, aún vivos, el tiempo que la profesión les robó. Se despide con la tranquilidad de poder apagar por fin el teléfono móvil.

Anna Bosch pone fin a su carrera. La periodista se jubila este viernes de RTVE, la corporación pública donde ha desarrollado una trayectoria imprescindible que la llevó a las corresponsalías de Moscú, Washington y Londres. El anuncio de su retirada ha generado una enorme repercusión y una oleada de cariño que, según ha confesado, ella misma no esperaba.

Nacida en Barcelona en el seno de una familia humilde, Bosch se definía como una niña "ultra tímida, pero enfermizamente tímida" que encontró en la escritura su desahogo. Su carrera arrancó en el verano de 1982, con apenas 19 años, cuando superó las pruebas de Antena 3 Radio en Barcelona. La contrataron con una advertencia que acabó siendo un impulso: "Estás muy verde, pero creemos que vamos a poder sacar partido de ti". Tras pasar por la desaparecida Cadena 13 y los informativos de Radio Barcelona (Cadena SER), en abril de 1988 fichó por Televisión Española en Cataluña.

Su salto definitivo a Madrid llegó en mayo de 1990, cuando Miguel Somovilla la reclamó para la redacción de Cultura con un ultimátum en el contestador: o estaba en la capital el lunes o no hacía falta que fuera. Sin dinero para el puente aéreo, viajó en el Talgo nocturno con su vida metida en una maleta. Poco después cubría el crimen de Puerto Hurraco y, en 1992, se trasladaba a Francia para formar parte del equipo fundacional de Euronews, donde narró el desmembramiento de la URSS o la guerra de Bosnia.

Tras su paso por La 2 Noticias e Informe Semanal, asumió la corresponsalía de Moscú en 1998, en pleno crack económico, tomando el relevo de su gran mentora, Rosa María Calaf. Llegarían después Washington —donde estrechó la mano de Barack Obama— y Londres. Su labor ha sido reconocida con el Premio Salvador de Madariaga (2013), el Ernest Udina (2020) y el First Amendment Award (2021) por su defensa de la libertad de prensa, además de ser finalista del Cirilo Rodríguez en 2024.

Lejos de anclarse en la nostalgia, la periodista ha abrazado en sus últimos años el entorno digital, escribiendo análisis para RTVE Noticias y grabando vídeos explicativos para TikTok. También destacó su compromiso con los Consejos de Informativos en defensa de la televisión pública, una tarea que vivió "con mucha frustración".

Bosch, que hasta los 50 años situó el periodismo en el centro absoluto de su vida, adelanta ahora su jubilación para devolver a sus padres, aún vivos, el tiempo que la profesión les robó. Se despide con la tranquilidad de poder apagar por fin el teléfono móvil.

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