La colaboradora y presentadora Alba Carrillo se encuentra en un momento de tensión con Radiotelevisión Española tras sus recientes críticas al programa MasterChef. Según lo expuesto, la semana pasada cuestionó en el espacio El sótano club el uso de dinero público en determinados fichajes del formato, unas declaraciones que habrían motivado un aviso por parte de la cadena pública. En este contexto, Carrillo decidió no participar el pasado fin de semana en el programa D Corazón de D Corazón.
Durante su intervención posterior en El sótano club, la comunicadora abordó la situación con varios comentarios irónicos sobre su futuro laboral antes de leer un comunicado en el que defendió su postura. En él afirmó: "Quiero a TVE, pero soy ciudadana y creo en el derecho a la libertad de expresión", subrayando su vínculo con la cadena a la vez que reivindicaba su derecho a opinar.
Carrillo insistió en su trayectoria profesional y en su condición de contribuyente al expresar: "Soy curranta, tengo ganas y llevo toda mi vida currando. Tengo derecho como ciudadana a opinar a dónde van nuestros impuestos. Los trabajadores no deben ser llamados al orden por dar su opinión sobre la gestión, y menos aún en cosas públicas", añadiendo que "los recursos públicos y los derechos no se negocian", antes de concluir con la frase: "Siempre será mejor morir de pie que vivir de rodillas".
📺 ALBA CARILLO con FOLIO EN MANO:
— rs10 (@rafalozzz) May 11, 2026
“se debe cambiar lo que se hace mal, no pedir un silencio cómplice. con la familia de la tele todos recogiendo firmas y con esto todos callando… sabemos lo que pasa con masterchef, muchas cosas que se cuentan…” pic.twitter.com/UoheD80v9B
La denuncia sobre Masterchef
En su discurso también dirigió críticas a la gestión de MasterChef dentro de la televisión pública. En este sentido, afirmó: "Los derechos conquistados, como un sistema de tributación solidario, no son para que algunas personas se enriquezcan a costa de tener sus negocios intocables en la comunicación. Nada que ponga en duda el cuidado adecuado de la salud mental, sin aclarar dónde tributan sus presentadores, con personas que piden que no se paguen impuestos o tienen deudas con Hacienda, pueden estar en un medio de comunicación público que pagamos todos".
La comunicadora defendió además que la respuesta a sus declaraciones no debería implicar silencio: "Lo que se debe cambiar es lo que se hace mal, no pedir un silencio cómplice de los que lo ponen de manifiesto", señaló, añadiendo que "vergüenza es consentirlo". También hizo referencia a la productora del programa, la empresa Shine Iberia, al afirmar que "hay muchas cosas que se cuentan" y cuestionar la continuidad de su gestión al frente del formato.
Finalmente, Carrillo matizó que sus declaraciones no respondían a su condición de trabajadora de la cadena, sino de ciudadana. "Esto lo dice una ciudadana y no una trabajadora de TVE", afirmó, reivindicando su "conciencia de clase". En este sentido añadió: "No me voy a callar ante lo que me parece un agravio comparativo y un despilfarro de incoherencia. Que me llamen al orden, como si fuera una niña a la que hay que censurar, no lo voy a consentir", antes de cerrar su intervención asegurando: "Sigo en mi línea, pero no pierdo mi capacidad crítica y de expresión. Tengo muy claro que yo no he ganado nada, gobierne quien gobierne. Yo soy de mí".
¿Derecho o deber?
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