Las tartas ya no son suficientes: la nueva Cacharrería no se conforma con un buen desayuno

Esta histórica cafetería del centro de Sevilla ha afrontado una gran reforma con la que ha ampliado su carta y su horario, pero manteniendo los sabores de siempre

Marco, dueño de La Cacharrería desde hace siete años.
Marco, dueño de La Cacharrería desde hace siete años. MANU GARCÍA

Recuerdo que, cuando estudiaba en Sevilla, mientras muchos compañeros esperaban a la noche para salir a tomar algo, mi hobby consistía en probar las tartas de cada cafetería sevillana. Se lo debo a una amiga que, entre una cosa y otra, consiguió que catara el café de media ciudad. La hora era tonta, poco después de comer, pero se acabó convirtiendo en el mejor momento del día. Daba igual la época del año.

Uno de esos sitios a los que íbamos era un local muy pequeño. No recuerdo si fue el primero, pero seguramente era el que más encanto tenía. Sí sé que fue el último que visité antes de dar por finalizada la carrera. También fue de los primeros a los que regresé cuando volví de Madrid. En ocasiones había que irse antes de entrar. Sus cuatro mesas obligaban a ser los primeros. Sin ser especialmente luminoso, tenía su encanto.

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La antigua decoración ha sido reubicada.   MANU GARCÍA

Varios años después, con pandemia mediante, La Cacharrería no es la misma, pero es la de siempre. Es más grande y, sin embargo, cuando se abre la puerta sigue oliendo a café. El protagonismo de la tarta de zanahoria sigue presente en la barra. El local sigue en el centro, aunque ahora es tres veces más grande. En la calle Regina, con las tallas del siglo XVII y XVIII que presiden San Juan de la Palma a un lado y la vanguardia de las Setas de Sevilla al otro.

Su nombre no tiene demasiada historia, se llama La Cacharrería porque antiguamente era una cacharrería en la que se vendían cacharros. En la puerta se mantiene un cartel de chapa original que data de 1969. Después, se convirtió en un bar-restaurante, "una tasca de toda la vida" hasta que, hace ya unos 20 años, lo cogió una pareja que lo transformó en una cafetería. El primer paso de lo que es hoy. En ese momento, reforman el local y nace lo más característico de La Cacharrería, la pared con ladrillos a la vista. Completamente irregular.

"Era la oportunidad porque se vaciaba el local de al lado y si lo cogían ya no podíamos ampliar"

En aquel instante se apuesta por los desayunos cuando aún no estaban de moda. Hace siete años, Marco se hace con el negocio. Hasta el día de hoy. Marco es un italiano que llegó a España hace una década. En una silla de su cafetería cuenta desde el inicio la historia del local, hasta el momento en el que se hace cargo. Entonces apenas lo modificó porque "si compras un negocio y funciona, para qué vas a cambiarlo".

Con la pandemia, el local anexo se quedó vacío y decidió arriesgarse y probar con un establecimiento más grande, "era la oportunidad porque se vaciaba el local de al lado y si lo cogían ya no podíamos ampliar", explica. La pandemia le obligó a cerrar el otro negocio que tenía en la ciudad, un restaurante de comida saludable.

Quizás eso fuera lo que hizo que Marco diera un paso más en La Cacharrería. Con el que tuvo que clausurar reconoce haber perdido mucho dinero, por ello, cuando se le pregunta por la ampliación de la cafetería tiene claro que "si no apuestas en la vida no ganas".

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Las famosas monedas de La Cacharrería.   MANU GARCÍA

El nuevo local es distinto, aunque mantiene la esencia del anterior. A un lado tiene el colorido que antes faltaba. Al otro la pared con los ladrillos a la vista. Esta pared seguramente guarda lo más llamativo que tenía La Cacharrería. Encima de cada ladrillo, cada cliente o visitante coloca una moneda mientras pide un deseo. Cuando la moneda cae, el deseo se cumple. "Ahora se han cumplido todos los deseos", bromea el dueño al contar que tuvieron que retirar estas monedas para limpiar la pared de polvo durante la reforma. Después las recolocaron.

"La gente antes me preguntaba que dónde comprábamos las tartas"

La comida no ha variado, aunque ha crecido. Las tartas siguen teniendo un lugar preferencial en el mostrador. Tras él, se ve cómo se elabora cada una de las cosas que se ofrecen. "Lo he dejado abierto para que la gente lo vea, antes me preguntaban que dónde las comprábamos", comenta Marco. De 10 trabajadores ha pasado a 18.

El objetivo es no encasillarse como un sitio de desayunos y merienda. Ahora hay más sitio para las comidas saladas, por la afición del dueño a la cocina, aunque sin la pretensión de competir con los restaurantes de la zona "porque tienen una estructura de cocina que yo no tengo. La intención de Marco es hacerse fuerte en el 'brunch', a media mañana y apostar por ser un 'bistrot' a medio día, "mucha tapita chica para que la gente picotee". En los próximos meses, cuando se acerque el verano, también tiene previsto abordar la tarde-noche bien con la típica 'happy hour' italiana, bien con una cena al uso.

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La clásica pared de ladrillos se ha mantenido tras la reforma.   MANU GARCÍA

Lo habitual es lo dulce, pero ya no es suficiente. También hay tostadas con hasta nueve panes diferentes. Antes eran tres. De hecho, ahora, existe la posibilidad de añadir ingredientes sin límite y "gastarte" lo que quieras. "El desayuno es la especialidad porque es lo que llevamos más tiempo trabajando. Pero desayuno, no una tostadita que puede ser buena, aquí pégate un homenaje", apunta.

El principal miedo de Marco cuando decidió ampliar el local era, precisamente, que perdiera su encanto. De hecho, algunos de los clientes habituales ya le han dicho que les gustaba más La Cacharrería de antes. Pese a ello, señala que "a la mayoría les ha gustado el cambio de concepto, no tan oscuro y chiquitito. Más moderno". Marco explica que para la nueva decoración ha contratado a profesionales que, además, eran clientes habituales.

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Una de las nuevas zonas de La Chacharrería.   MANU GARCÍA

"La gente moderna ahora para Instagram se hace fotos en los baños porque lo ven más íntimo"

Por ello, mientras una de las paredes mantiene los ladrillos de siempre, la otra rompe La Cacharrería más clásica con un mural colorido. Mención aparte merecen los baños, más excéntricos que cualquier otra parte del local. Tiene su explicación, "la gente moderna ahora para Instagram se hace fotos en los baños porque lo ven más íntimo. Para mí es una locura, pero tenemos que acoplarnos", cuenta Marco. El nuevo local ya ha tenido alguna sesión de shooting con modelos. Las licencias de obra no lo han permitido, pero le hubiera gustado que los ladrillos estuviesen a la vista en todo el local.

El excéntrico baño de la nueva Cacharrería.
El excéntrico baño de la nueva Cacharrería.   MANU GARCÍA

Este italiano es consciente de a quién atiende y de cómo tiene que tratarlos "llevando 10 años te das cuenta de que Sevilla es una ciudad que hay que saber cogerla. Los sevillanos son un público especial, les gustan las cosas nuevas, pero no demasiado nuevas". En este equilibrio se mueve La Cacharrería, pese a que no vive sólo de sevillanos, también lo hace de 'guiris' "con tiempo para pegarse sus homenajes".

"Antes la gente no se atrevía a entrar porque decía que aquí nunca había sitio"

Antes, cuando apenas había tres o cuatro mesas, Marco cuenta que los sevillanos pasaban de largo, "antes la gente no se atrevía a entrar porque decía que aquí nunca había sitio". Acostumbrados a la cola habitual, tras la reforma "les gusta que haya siempre sitio". Eso entre semana, porque para los sábados y domingo lo normal es tener que reservar.

El último año, con los nuevos gastos y el aumento de los que ya tenía, Marco se ha visto obligado a subir algunos precios, lo que ha provocado algunas críticas en las redes sociales a las que ya no les da "importancia". Aun así, tiene muy claro que busca un público "que valore el producto", en referencia a que todas las elaboraciones se hacen en vivo.

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En la nueva carta hay hasta nueve tipos de panes.   MANU GARCÍA

"Se da la sinergia de La Cacharrería, es acogedor, hay personal formado y educado, el producto a la hora del desayuno es distinto al de los competidores de la zona, hay 9 tipos de panes. Hay factores que hacen que por lo menos una vez haya que venir a tomar algo", dice Marco para recomendar la nueva, pero clásica Cacharrería.

Sobre el autor:

Emilio Cabrera.

Emilio Cabrera

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