Desayunos y meriendas ecológicas en Café Cactus, un espacio 'dog-friendly' que resiste a la pandemia

La joven emprendedora jerezana Elena apuesta en esta cafetería por productos ecológicos y repostería casera "difíciles de encontrar", y que como tantos otros negocios hosteleros sufre la crisis de la covid

Elena y Andrea en la barra de Café Cactus.
Elena y Andrea en la barra de Café Cactus. MANU GARCÍA

Repostería casera, cafés especiales o panes de sabores reposan en las mesas de Café Cactus, una cafetería de los más original que abrió sus puertas a finales de enero en la avenida Descartes de Jerez. Con una idea diferente, Elena decidió emprender y, a sus 30 años, se sumergió en este proyecto que se topó con la pandemia en las narices.

“Al principio costó un poquito, si ya fue duro para los negocios que estaban montados, para alguien que estaba empezando fue lo peor que podía haber pasado”, comenta la joven jerezana que no se imaginaba que el coronavirus fuese a incidir de esta forma. “No me podía esperar algo así, algunos clientes me comentaban: -¿qué vas a hacer cuando tengas que cerrar por el covid? y yo decía: -no creo que pase nada de eso, y mira”.

Después de los dos meses cerrados, tirando de take away y pedidos a recoger, la respuesta del público animó a Elena a la que se le llegó a pasar por la cabeza abandonar el negocio debido a la situación. “Hemos podido aguantar”, dice con aplomo, “está siendo duro, pero con la ayuda de mi familia y mi novio, ahí vamos”.

Interior de la cafetería con el cactus como elemento decorativo.
Interior de la cafetería con el cactus como elemento decorativo. Manu García

La emprendedora apostó por este tipo de local a raíz de su estancia en Londres, donde estuvo trabajando en una Coffee shop durante dos años. “Antes de eso no tenía mucha experiencia en hostelería solo había trabajado como promotora y de azafata, aunque yo realmente soy podóloga”, confiesa la que optó por otro empleo “más sencillo para empezar con el idioma”.

Elena quedó embelesada por el arte de preparar dulces y cuando volvió a Jerez empezó a trabajar en Coso, la cafetería entonces situada en el mismo establecimiento, que ahora se asienta en el teatro Villamarta. “Estuve un año y poco y ellos decidieron cambiarse de local. Desde que estaba en Londres mi sueño era montar algo así entonces vi la oportunidad”, comenta la que se decantó por esta planta del desierto para bautizar el espacio.

“Quería un nombre que fuera fácil, este sonaba igual en español y en inglés, además quería vender plantitas, una parte que todavía no tengo muy explotada, como han pasado tantas cosas”, explica la encargada sentada en uno de los sofás. Así el local se llenó de macetas de interior y el cactus se convirtió en su temática.

Macetas de cactus en una estantería.
Macetas de plantas en una estantería.  Manu García

Con un toque moderno, la cafetería presenta grandes ventanales que dejan pasar los rayos de sol. La claridad abrumadora crea un ambiente acogedor con una decoración minimalista muy cuidada. “Mi hermana es la que me ha estado ayudando a comprar las cosas y no nos hemos basado en nada, simplemente lo que nos iba gustando y veíamos que encajaba”, explica la que prefería los tonos claros.

En el lugar, amplio y despejado, Elena, con la ayuda de su compañera Andrea, ofrece todo tipo de productos ecológicos para desayunos y meriendas. A la entrada, una pizarra descubre un listado que despierta la curiosidad. Matcha latte, porridge con fruta, agaí bowl, bagels o kombucha son algunas de las opciones para degustar.

“Tenemos cosas que son más difíciles de encontrar, sobre todo aquí en Jerez”, añade la que incluye en la carta café con leche, calabaza y especias o bizcocho casero de té matcha y coco. Según sostiene, “mi idea está basada en lo que a mí me gustaría encontrar cuando voy a un sitio”, así suele recoger sus necesidades “aquí por si hay alguien más como yo que busque algo así que pueda encontrarlo”.

El producto estrella es el café de especialidad, “que no se parece en nada al café comercial que conocemos”. En estos momentos dispone de la marca Ineffable, tostado en Dos Hermanas, pero pretende ir cambiando de tostadores y de origen. “Hemos tenido de Guatemala, Costa Rica, ahora tenemos de Brasil y también lo tenemos para llevar en grano a casa”, comenta a la que le gustaría tener un molino para molerlo en el momento.

Decoración del interior de Café cactus.
Decoración del interior de Café cactus. Manu García

Además del café, ofrece smoothies naturales con fruta fresca, zumos, limonadas naturales de Patria Pura, o kombucha eco de Komvida, creada por dos chicas de Extremadura, “un té fermentado que ahora se está poniendo muy de moda”.

Además, los clientes pueden saborear la miel del Rancho Cortesano, que también la venden en bote, o panes ecológicos de masa madre traídos de una panadería de Sanlúcar la Mayor donde elaboran molletes de naranja y cúrcuma, de tomate y pimentón o de queso, para tomarlos con aguacate, huevo cocido o humus.

La repostería es otro de los fuertes de este local. Destacan las tartas caseras y los dulces semigluten. “Tenemos las medias lunas, los croissants argentinos, que los hace una señora argentina a mano, gustan muchísimo, y magdalenas veganas artesanales hechas por una empresa que se llama la Mala Leche”, detalla Elena que elige los pequeños comercios a la hora de componer su carta.

En Café Cactus, a parte de las opciones “más raras por así decirlo”, también contemplan productos tradicionales “no solo estamos enfocados a las cosas más especiales, tenemos de todo, puede venir todo tipo de cliente”, aclara la encargada.

Repostería casera en la vitrina.
Repostería casera en la vitrina. Manu García
Exposición de fotografía del artista José J. Martín en la cafetería.
Exposición de fotografía del artista José J. Martín en la cafetería. Manu García

Otra de sus características es que es uno de los establecimientos dog-friendly de la ciudad. “Permitimos la entrada de perros, mientras se porten bien, claro” bromea la que colabora con la protectora No me abandones a través de la venta de calendarios benéficos.

El local va más allá de los desayunos y las meriendas. Pretende convertirse en un espacio cultural en el que ya se observan los primeros pasos. De sus paredes cuelgan obras de macrofotografía de flores capturadas por el artista cordobés José J. Martín, una exposición temporal que dará el relevo a más propuestas creativas.

“Por ahora hemos hecho dos exposiciones, la primera fue de un artista jerezano que colgó sus acuarelas”, cuenta Elena, que también quiere organizar talleres como uno de arte floral previsto para marzo “tuvimos que cancelarlo, estamos hablando de hacer uno de coronas de navidad para decorar la casa, pero está en el aire”, lamenta. En su cabeza también brota la idea de crear un rincón de lectura con algunos libros, “también en proceso”.

De momento, las actividades culturales tendrán que esperar, así como el club de conversación de inglés gratuito que tenía lugar los jueves. Según la jerezana, “aquí hay una academia, al grupo le gusta venir a reunirse mientras se toman algo, pero ahora mismo tampoco se está haciendo, con este último estado de alarma lo han cancelado”.

La pandemia se ha cargado el dinamismo de esta cafetería. Su oferta estará estancada hasta que no se perciba un respiro, pero el local seguirá llevando los productos ecológicos a los paladares en su apuesta por cuidar el medio ambiente.

Si has llegado hasta aquí y te gusta nuestro trabajo, apoya lavozdelsur.es, periodismo libre, independiente y en andaluz.

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Ahora en portada
Lo más leído