Bespoke, el restaurante portuense hecho a mano: "No quería la típica taberna, buscaba algo más loco"

Carmen Gutiérrez, la dueña, ha recopilado materiales reciclados para crear un restaurante original donde se entrega la cuenta en obras de arte. Busca renovar la imagen del 'sherry' con un toque informal

Carmen durante la entrevista. FOTO: MANU GARCÍA
Carmen durante la entrevista. FOTO: MANU GARCÍA

Palés cortados, muchas capas de pintura y constancia conforman Bespoke, un lugar situado en la Bajamar de El Puerto donde se respira la creatividad de Carmen Gutiérrez. Con sus propias manos, la joven que se dedica al mundo del vino en la bodega Gutiérrez-Colosía, puso en pie un local original y desenfadado en el que pretende potenciar el vino de Jerez, el sherry.

“Veíamos que hacía falta en la zona lugares de tapas informales, me he encontrado con mucha gente que se ha hecho un viaje desde Nueva Zelanda, Hawái o Nueva York para venirse aquí solamente por el vino, y siempre me decían que les faltaba la experiencia en la calle”, señala Carmen, que ha plasmado toda la esencia de este producto de la tierra en un local decorado con materiales reciclados.

El interior de este restaurante se encuentra inspirado en la cultura del vino y como indica su nombre, está “hecho a medida”. Carmen está convencida de que “un sitio no es solamente la experiencia de comer, si no que puede ser mucho más” y por eso se aventuró en este proyecto al que ha dedicado mucho trabajo durante un año y medio.

Detalles del interior de Bespoke. FOTO: MANU GARCÍA

Bespoke rebosa de toneles coloridos, farolas que llevaban diez años en un jardín, botellas ya acabadas, más de 30 lámparas y murales de cartón en el techo. El local, donde se entrega la cuenta a los clientes en obras de arte, derrocha autenticidad. “Desde siempre me ha gustado todo lo que tenga que ver con crear, me llamaba la atención la carpintería, pero nunca había tenido la ocasión de usarla y fue un poco la excusa”, relata Carmen con los codos apoyados en una de las mesas en las que aparece una fotografía de su padre.

A cada rincón de este local no le faltan detalles personales, hasta las venencias de cañas de su bisabuelo y el nido de su pájaro tienen un hueco. “Yo tampoco quería hacer la típica taberna porque no me motivaba, a mí me gustaba algo un poco más loco y diferente”, expresa la artista que rescataba palés rotos de la bodega para fabricar elementos decorativos.

“Yo sabía que me iba a complicar la vida”, confiesa Carmen, “realmente lo más fácil para mí era poner cuatro mesas, cuadros y ya está, pero quería hacer algo más”. La joven, a la que le gusta trabajar en soledad, pudo compaginar su trabajo en la bodega con el montaje del local con “mucha ilusión”. Desde entonces, “siempre hay cosas que estoy cambiando”, por el momento se ha sumergido en la elaboración de platos de cerámica para presentar la comida.

Vajilla hecha a mano por Carmen. FOTO: MANU GARCÍA

Carmen no solo transforma los entresijos del establecimiento, sino que también intenta variar la carta, elaborada a base de guao bao de pollo crujiente con kikos, huevos a la plancha, falafels, croquetas de marisco o garbanzos con espinacas. Tapas gourmet a las que se suman propuestas veganas y vegetarianas para acompañar al sherry. “Quería incluir comida de aquí, mucha materia prima de aquí, pero dada una vuelta con un punto creativo y un poco de fusión, que se vea que no solamente tiene que ser vino con jamón, hay más opciones”, afirma la amante de la fotografía, la pintura y la escultura.

Esta experiencia gastronómica en un ambiente que refleja “lo mucho que hay detrás del vino” complementa a las visitas organizadas desde la bodega Gutiérrez-Colosía. “En la bodega se ve lo tradicional, la explicación de vino, la cata, tienes la tradición, la historia, toda la parte clásica, y luego aquí se hace una cata maridada, es la fusión con la comida que puede ser divertida”, comenta Carmen que, de este modo, apuesta por la renovación de la imagen del sherry en la provincia gaditana.

“Me da pena que de forma local el vino no esté donde debería estar”, lamenta la artista, a la que le llama la atención “lo poco que se conoce siendo Jerez un sitio tan importante a nivel mundial”. Para ella, el vino es “lo más importante que tiene Cádiz a nivel de interés mundial, porque playas bonitas hay en muchos lados”.

A su vez, Carmen ha querido contribuir a la divulgación de la enología creando un espacio único que acoge carteles informativos con curiosidades y frases inspiradoras. “Yo creo que, si a una persona por la calle le hago una pregunta fácil al azar sobre el vino, no la va a saber responder”, vaticina.

Sobre el autor:

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Patricia Merello

Titulada en Doble Grado en Periodismo y Comunicación audiovisual por la Universidad de Sevilla y máster en Periodismo Multimedia por la Universidad Complutense de Madrid. Mis primeras idas y venidas a la redacción comenzaron como becaria en el Diario de Cádiz. En Sevilla, fui redactora de la revista digital de la Fundación Audiovisual de Andalucía y en el blog de la ONGD Tetoca Actuar, mientras que en Madrid aprendí en el departamento de televisión de la Agencia EFE. Al regresar, hice piezas para Onda Cádiz, estuve en la Agencia EFE de Sevilla y elaboré algún que otro informativo en Radio Puerto. He publicado el libro de investigación 'La huella del esperanto en los medios periodísticos', tema que también he plasmado en una revista académica, en un reportaje multimedia y en un blog. 

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