Polen.
Polen.

Tengo derecho a plantar en la finca los olivos que quiera, cereales de secano, cipreses de cortavientos, plátanos de sombra en la acera y marihuana en azotea. Y entonces ¿quién se acuerda de mi alergia?

"Papa, me asfixio", "mamá, los ojos me lloran", "abuela, necesito ventolín", "niña no abuses del broncodilatador que pasa factura a la larga". Estamos ante un problema de salud que se agudiza en primavera, abordamos en familia y cuya única línea de trabajo social es el alivio médico, pues no hay vacuna que resuelva, no respeta ni género ni edad. “Si te hace llorar y te deja sin respiración, no es amor, es alergia”.

El vapor de agua se eleva en el aire, donde las temperaturas más frías hacen que se condense alrededor de partículas de polvo, hollín o granos de polen y forman pequeñas gotitas que originan nieblas y nubes. Esa cortina de millones de gotas de agua, en forma de lluvia, es nuestro gran lava-atmósfera –cada vez menor debido a la reducción de precipitaciones por el Cambio Climático-, quita contaminantes atmosféricos y polen, "da gusto respirar tras un buen chaparrón". La polinosis como trastorno alérgico producido por el polen, ciertamente es un problema así definido por la RAE.

Un proyecto de investigación correlacionando vientos predominantes y marco de plantación sobre el terreno de árboles con problemática de polen, a modo de túnel del viento, es capaz de modelizar soluciones prácticas buscando el alivio de toneladas de polen en suspensión hacia nuestros pueblos y ciudades. ¿Quién puede tener esa visión global, satisfactoria de tantas personas incluidos agricultores? La Universidad de Granada ya trabaja en propuestas de manejo del polen utilizando su túnel del viento. 

Las abejas no solo producen miel, cera o jalea real; también se encargan de recoger polen y de libar el néctar de las flores, con lo que permiten la polinización, que a su vez hace posible la reproducción de las plantas de nuestros cultivos y, gracias a eso, la obtención de cosechas. “Los libros son las abejas que llevan el polen de una inteligencia a otra”.

El polen posee un alto valor nutritivo, conteniendo proteínas entre 20-40%, hidratos de carbono entre 25-40%, aminoácidos esenciales como la histidina, leucina, isoleucina, triptófano, valina, lisina, metionina, treonina y fenilalanina, sin olvidar la fuente de vitaminas como complejo B (B„ BZ, B6), A, C, D y K, contiene agua entre 12 al 20% y minerales del 1 al 7%. En estos años asistimos a una creciente revalorización del polen, que ha despertado el interés de los apicultores ecológicos como productores y de los consumidores como sociedad.

La agricultura ecológica es un pilar básico frente a alergias e intolerancias, al igual que la industria ecológica que la transforma y desarrolla. "Nuestra comida debería ser nuestra medicina y nuestra medicina debería ser nuestra comida". Así sea.

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