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Queda una semana para que se produzcan dos acontecimientos que pueden ser cruciales para usted: las elecciones generales y la continuación de la saga Star Wars. Puede que le importen un bledo las dos o una de ellas, pero a lo mejor al presidente del Gobierno no y por eso ha hecho que coincidieran, confiando en que buena parte de los jóvenes se olviden de la cita electoral y el 20D prefieran irse al cine con Skywalker, Han Solo y compañía (valga el oxímoron). En cualquier caso, creo que la mejor recomendación que puedo dar a los candidatos es que los pactos poselectorales (o la ausencia de ellos) los acompañen, porque la fuerza no va a hacerlo.

Aunque cada uno se ha confiado a su fuerza particular. Rajoy, por ejemplo, ha optado por el dontancredismo, filosofía de vida que adopta el liberalismo económico y hace suya la frase laissez faire, laissez passer o aquella marxista (de Groucho, claro) de que más vale parecer tonto sin abrir la boca que hacerlo y despejar las dudas definitivamente. Por eso le dejó paso a Soraya, su número dos, el tanque popular que resistió con estoicismo y poco más los embistes de la oposición, que más o menos sería lo que le habría encomendado Mariano mientras apuraba su puro en Doñana delante del LED (o del plasma, si quieren).

Por el contrario, Pablo Iglesias habría optado por el ataque del que tiene poco que perder y mucho que ganar. En el debate, se le podrán reprochar tintes de demagogo en el contenido del discurso, pero técnicamente fue sin duda el orador más brillante. La frase ‘no olviden’, propia del que le escribió el Yes, we can del Obama, podría haberle aportado un buen puñado de votos de indecisos.

Confiaba mucha gente en el líder de Ciudadanos, pero parece que las altas expectativas de cara al 20D comienzan a pesar y el nerviosismo se hizo patente en Rivera de la Calzada, que no sabía qué hacer con las manos ni dónde meter los pies cuando las cámaras le enfocaban. En cuanto a Pedro Sánchez, demostró ser una bonita figura con poco empaque y las quinielas del día después (o del minuto después en Twitter), ya daban como ganadora del debate a Susana Díaz. Mucha sonrisa y demasiada ironía que no supo el ¿líder? del PSOE dosificar como el ‘maestro jedi’ de la oratoria, también apodado ‘el coletas’.

Habrá que ver cómo se comporta mañana Pedro en el cara a cara con el hasta ahora ausente. ¿Sacará toda la artillería tras las críticas que sin duda habrá recibido tanto dentro como fuera de casa? Lo veremos. ¿Quién sabe si dentro de una semana se quedará fuera de las quinielas cuando Mariano le espete a Rivera un ‘únete a mí, Albert; yo soy tu padre’? Ya saben, el lado oscuro de la fuerza a veces puede ser muy tentador.

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