Plan de reactivación de la economía en Jerez

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Paco Sánchez Múgica

Periodista, licenciado en Comunicación por la Universidad de Sevilla, máster de Urbanismo en el IPE. Antes en Grupo Joly (2004-2012), Desde 2014 soy socio fundador y director de lavozdelsur.es. Miembro de número de la Cátedra de Flamencología; colaboro en Guía Repsol; y coordino la comunicación de la Asociación de Festivales Flamencos. Socio de la Federación Española de Periodistas (FAPE).

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Todos los gobiernos municipales de nuestra ciudad han tenido su plan para reactivar la depauperada economía, faltaría menos. Es con diferencia nuestro principal problema, pero ojo, todos han corrido la peor de las suertes que le espera a cualquier proyecto, el olvido.

Todos los gobiernos municipales de nuestra ciudad han tenido su plan para reactivar la depauperada economía, faltaría menos. Es con diferencia nuestro principal problema, pero ojo, todos han corrido la peor de las suertes que le espera a cualquier proyecto, el olvido. Recientemente hemos tenido conocimiento por la prensa del comienzo de la elaboración de otro más, el que le corresponde de turno al nuevo ejecutivo local. Y ha empezado con mal pie.

La labor más importante de un plan de estos que pretenda tener éxito no es buscar nichos de desarrollo o grandilocuentes detecciones de oportunidades milagrosas, su verdadero éxito estaría en ilusionar a todos los agentes económicos y sociales de nuestra ciudad a participar en ese guión, en ese proyecto de ciudad. Sin esa ilusión, sin desterrar el pesimismo y la abulia a las que tantos años de inanición y desgobierno nos han llevado difícilmente podremos llevar ese proyecto a buen puerto.

Pero la ilusión no se inocula, no se puede crear de la nada, solo puede nacer del sentimiento de pertenencia, de la complicidad de los que deben llevar ese plan a la práctica y para ello no hay otro remedio que el hacerlos partícipes y protagonistas de éste proyecto desde el minuto cero de su andadura, desde antes incluso de que ni siquiera exista un prólogo. Participación, participación y más participación es la clave.

Esa participación debe ser lo más amplia posible, un plan para paliar los efectos de tanto despropósito, desgobierno y saqueo no puede limitarse a una legislatura política ni a un ámbito territorial o sectorial, necesita del consenso más amplio de todas las fuerzas políticas, agentes económicos y sociales, ciudadanos e instituciones. Consenso con implicación activa, ahí veremos con claridad quien de verdad apuesta por la ciudad y no exclusivamente por sus intereses.

Lógicamente, habrá que hacer previamente un diagnóstico abierto y lo más transversal y amplio posible, sin apriorismos ni localismos, valiente, que busque la verdadera raíz de los problemas. Habrá que valorar la eficiencia del gasto público, el balance económico y social de cada euro gastado sin perder de vista que la rentabilidad de lo público no se mide sólo por su beneficio económico.

Pero esa eficiencia hay que medirla en términos cercanos, domésticos, habrá que preguntarse por ejemplo si el beneficio que nos venden de la imagen exterior y planetaria del millonario coste público de una infraestructura como el Circuito de velocidad es comparable con la ridícula, comparativamente, inversión que le supone al erario público la celebración de la Semana Santa. O si la gigantesca construcción del segundo puente de Cádiz repercutirá de la misma forma en nuestra economía como lo hubiese hecho la Ciudad del Flamenco. Estoy seguro que si se analiza el retorno a la economía ciudad de cada euro gastado en ambos casos nos podemos llevar una gran sorpresa.

Pero un plan también debe tener otras características, debe ser posible, realizable, pegado a la tierra. Hay que dejar de creer ya en los Reyes Magos y las varitas mágicas, no podemos esperar que grandes inversiones vengan a salvarnos los muebles, como se ha sufrido en muchas ocasiones anteriores, hay que confiar y impulsar fundamentalmente las potencialidades endógenas, tanto sectorial como socialmente. La pequeña y mediana empresa creada por los vecinos es infinitamente más leal, rentable y estable que cualquier gran inversión, y lo que es mejor, infinitamente menos costosa. Pero eso sí, la eficacia de este plan se producirá si los ciudadanos notan sus efectos positivos desde los primeros pasos de su andadura.

Además, y por último, este plan debe tener un buen equipo, que lo organice y planifique, dentro de lo institucional pero no dependientes exclusivamente de las instituciones, totalmente abiertos, participativos y transparentes, con órganos asesores y fiscalizadores ciudadanos externos

Y por último no me resisto a poner unas reflexiones personales acerca de algo que es aplicable no sólo a la economía local. No hay que ser mojigatos y creer a pie juntillas los postulados de los economistas liberales debidamente aleccionados por lobbies y corporaciones internacionales. Así nos va. A lo público no se le puede reservar sólo el papelito de la potenciación de condiciones... Lo público debe intervenir como un agente más. El empleo y el circuito económico no sólo lo crean las empresas privadas, en Jerez, sin ir más lejos, sin la intervención pública, tanto como empleadores directos como creadores y mantenedores de infraestructura o programas, nuestra economía prácticamente desaparecería hasta hacer inviable la misma existencia de la ciudad. Sería muy deseable que desde lo público además se cubrieran lagunas que obstaculizan la aparición de nuevos emprendedores como la financiera, logística o energética.

Manuel Herrero es presidente de ATTAC en Jerez.

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