¡No soporto la Navidad!

Francisco Romero

Francisco Romero

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Antes de terminar la carrera, empecé mi trayectoria, primero como becario y luego en plantilla, en Diario de Jerez. Con 25 años participé en la fundación de un periódico, El Independiente de Cádiz, que a pesar de su corta trayectoria obtuvo el Premio Andalucía de Periodismo en 2014 por la gran calidad de su suplemento dominical. Desde 2014 escribo en lavozdelsur.es, un periódico digital andaluz del que formé parte de su fundación, y con el que obtuve en 2019 una mención especial del Premio Cádiz de Periodismo.

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PSICOLOGÍA. Cómo sobrevivir a la Navidad, la celebres o no.

Somos una sociedad compuesta por individuos únicos e irrepetibles, así lo dice la ciencia de la genética. Eso sí, con distintos caracteres, distintas filosofías y distintas idiosincrasias. Podemos decir que en esta vida hay gente para todo y con la llegada de las navidades están los que se apasionan y los que huyen a toda costa. Pero una de las cosas más curiosas de estas fechas cargadas de simbolismos y celebración (tanto los que la celebran como los que no) es su agnosticismo. A pesar de esto, por aquí siempre tenemos ganas de festejar. Así, con el trasfondo del misterio de la Virgen y el nacimiento del Mesías, la gran mayoría nos desvivimos con los villancicos, cenas y almuerzos, Zambombas, anís, brindis sin ton ni son, exaltaciones de amistad…

¡No soporto la Navidad!, ratifican algunos, que si pueden, aprovechan y se marchan para ocupar este tiempo en otros menesteres, alejados de esta rutina anual o festividad según para quienes.

Los hay que se deprimen, pero este hecho no tiene por qué ser solo porque son fechas en la que estamos acostumbrados a rememorar a los que ya no están. También porque el año se va. Tomamos consciencia de que somos un año más viejo/a y probablemente en nuestro resumen mental falten serios objetivos aún sin alcanzar. Vemos el paso del tiempo reflejado en los rostros de nuestros padres y la verdad que este autoexamen puede conducir a muchos a reflexiones poco efectivas. Todo esto sin recrearnos en lo ocurrido en el mundo en general: desahucios, paro, refugiados atrapados en tierra de nadie, ladrones de guante blanco, Sálvame de Luxe…(¿se escribe así?) Para qué nos vamos a engañar, la vida es dura y no porque simplemente lo deseemos, tiene que ser de otra manera. Aún así, no podemos demostrar que a pesar de todo no podamos ser personas razonablemente felices.

Algunos consejos para sobrellevar la Navidad:

  • "¡No soporto la Navidad!" ¿En serio? Vamos a ver, sí que la soportas, lo que pasa es que no te gusta. Nadie muere porque sean las fiestas navideñas. No emplees más esa expresión. No es real, pero si te la repites mucho, la interiorizarás como si lo fuese.
  • Evita esos temas conflictivos en la cena familiar.
  • El abuso del alcohol y la pasión pueden ser una bomba de relojería, por lo que una retirada a tiempo puede ser una victoria.
  • Aclara con tu pareja de antemano a qué señal hay que retirarse o marcharse de la reunión.
  • Vive el momento, la oportunidad de compartir, porque seguro que no se volverá a repetir.
  • Aparta un poquito el móvil y relaciónate.
  • Si ese día te sientes triste, escribe. Suele ser una de las mejores maneras de liberar tensión, de gestionar tus pensamientos y emociones. Grandes versos fueron escritos en momentos melancólicos.
  • ¡Tengo miedo a engordar! Vamos a ver, aquí lo celebramos absolutamente todo (cumpleaños, bodas, etcétera) con comida, a poder ser rica y abundante. Disfruta, pásatelo bien, es nuestra cultura al fin y al cabo, pero recuerda, que el único/a responsable de tu actitud eres tú. Nadie te obliga a comer más de lo que debes. Afortunadamente, volverás a la rutina, por lo que podrás de nuevo retomar tu peso ideal. Relájate.

A veces, las personas interpretamos las cosas peor de lo que son en realidad. Las visualizamos y las sentimos como dramáticas y caóticas, cuando en realidad puedes pararte y mirar a tu alrededor y comprobar que todo sigue igual. Ni será la primera ni la última vez que podamos disfrutar de estas fiestas, pero una cosa esta clara, seguro que sí que la soportaremos, al fin y al cabo sólo son horas en días puntuales. No seas tan dramático/a, sobrevivirás y ya está. Luego, como todos los años, al terminar este periodo de navideño, seguiremos adelante. 

Me gustaría acabar este escrito recordando a Paul Watzlawick, que durante un periplo de trabajo con G. Nardone, contemplando cómo el crepúsculo desaparecía tras las colinas toscanas, recitó un pensamiento fascinante, limpio y lleno de racionalidad: "El hombre feliz vive con la sabiduría del constante descubrimiento del momento presente”.

¡Felices fiestas!

Francisco J. Rodríguez del Valle, psicólogo clínico e hipnólogo. Más información pinchando aquí.

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