No se lleva soñar

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Paco Sánchez Múgica

Periodista, licenciado en Comunicación por la Universidad de Sevilla, máster de Urbanismo en el IPE. Antes en Grupo Joly (2004-2012), Desde 2014 soy socio fundador y director de lavozdelsur.es. Miembro de número de la Cátedra de Flamencología; colaboro en Guía Repsol; y coordino la comunicación de la Asociación de Festivales Flamencos. Socio de la Federación Española de Periodistas (FAPE).

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Nos quitan los sueños, las esperanzas… pero no el alma. Es tiempo de certidumbres aplastantes que nos crean complejos y preocupaciones en forma de losas monetarias. 

Nos quitan los sueños, las esperanzas… pero no el alma. Es tiempo de certidumbres aplastantes que nos crean complejos y preocupaciones en forma de losas monetarias. Mientras los bolsillos del currante se vacían y los de otros rebosan en paraísos fiscales, hay quienes se empeñan en arrebatarnos la quimera del presente y la ilusión por el futuro que asoma.

Sigue habiendo causas que merecen la pena, más que nunca. El deseo de lucha contra la enfermedad, la búsqueda de refugio a quienes la guerra y la muerte les han secuestrado la vida, el respaldo a quienes han dejado de percibir el sustento mínimo vital ante el desgobierno  que se apodera del país; en suma el apoyo sincero al que llora de espaldas sin que nadie le dé la vuelta para preguntar.

Miles de motivos para movilizarnos como hemos hecho a lo largo de la historia, y aún así el hastío se apodera de casi todos. ¿Y quién sale a la calle para protestar?. La respuesta: muy pocos, amén de las salidas por tradiciones marcadas en el calendario.

Un estado permanente de bohemia sobrevuela nuestras cabezas, una extraña sensación de que nada se mueve y que todo permanecerá inmutable a la vez que un raro pálpito nos avisa de que algo gordo está a punto de pasar. Como se dice en esta tierra, parece que barruntamos la catástrofe y la tragedia… y sin embargo las mentes petulantes siguen instaladas en el nihilismo que marca el statu quo.

Nos convencen cada día para alimentar la negatividad, la pasividad, el ostracismo. Parece que soñar no está de moda, pero es incierto. Vale la pena pelear por nuestros sueños, vale la pena caer y levantarse… y mirarse en el espejo de quienes nada tienen y todo lo esperan.

Parafraseando el monólogo del viejo Segismundo de Calderón de La Barca te invito a reflexionar y a soñar:

"¿Qué es la vida? Un frenesí.

¿Qué es la vida? Una ilusión,

una sombra, una ficción;

y el mayor bien es pequeño;

que toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños son"

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