Jerez podría convertirse en la ‘ciudad europea del cereal’, una propuesta de la Asociación de Técnicos Cerealistas que contaría con el apoyo del IFAPA (Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de la Junta de Andalucía). Bueno. Es cierto que en Jerez, históricamente, ha estado presente el cereal, aunque la viña siempre siempre ha estado ahí. Vino el algodón a la campiña, también la remolacha, que se está yendo… incluso ahora hay que tener en cuenta que el municipio se está convirtiendo también en tierra de olivos e incluso de cultivos subtropicales. Es lo que hay.
Este cronista ignora por completo qué habrá pensado la alcaldesa Pelayo cuando le llegó su teniente de alcaldesa, Antonio Real, y le comentó que estaba sobre la mesa esa posibilidad, un reconocimiento de carácter europeo –rotatorio, eso sí– para la muy noble, muy leal y muy cerealística ciudad de Jerez de la Frontera. Probablemente le haya gustado… pero no del todo. ‘Ciudad Europea’ mola, pero mola mucho más ‘Capital Europea’, donde va a parar.
Jerez está viviendo en 2026 su nombramiento como Capital Española de la Gastronomía… y eso es lo que hay por ahora en cuanto a nombramientos.
Deberíamos decir que la ciudad –y su gobierno municipal– todavía está guardando el duelo por no haber pasado siquiera el primer corte de la Capital Europea de la Cultura 2031 como para ponerse ahora a pensar en ‘capitalidades cerealísticas’, pero de verdad que no sería cierto. Tal y como vaticinábamos en estas líneas hace unas semanas, no se iba a hacer un examen a conciencia sobre este fiasco y, en efecto, no se ha hecho ni está en la agenda que ocurra. Al contrario, no se va a mirar atrás en absoluto, igual que no se va pensar en trabajar para una próxima edición, algo que le corresponderá, en efecto, a una nueva generación de políticos, sean del partido que sean, ya que se trata de un objetivo muy muy lejano. Cuando se dio a conocer que no se pasaba el corte, la proximidad de la Semana Santa y de la Feria del Caballo iban a ser –y así ha sido– mano de santo, dos excusas perfectas para volcarse en el día a día, en lo que hay, y no volver sobre el tema de la Capitalidad, dejar, si acaso, para más adelante ese análisis...
Y todo esto en un contexto en el que todavía sigue, de alguna manera, coleando el tema. Sin ir más lejos, esta semana que acaba el panel de expertos de la Capital Europea de la Cultura ha dado a conocer, en plan soft y grosso modo, los motivos por los que la candidatura jerezana se quedó en el primer corte, que se pueden resumir en dos palabras; falta de solidez… aunque el propio nombre del librito de candidatura, también con dos palabras, ‘Olé Europa’, hacía prever ya lo peor. Los expertos, que en otras ocasiones se han fijado en propuestas muy moelnas y de corte más alternati, en el caso de Jerez han ido a lo mollar y han llegado a la conclusión de que la ciudad no tiene músculo cultural (ni tiempo para su desarrollo). Así de sencillo, modo Ockham (navaja de...).
Pues eso. A no ser que el PSOE encuentre algo raro, tal y como está buscando, ahora sí, estamos ante el fin del camino de la candidatura, incluso explicado por los expertos. Más completo ya…
Y la capital del cereal (o como se llame), cuando dejen de caer bombas, que se la den a alguna ciudad de Ucrania.
Coda: dábamos este artículo por cerrado cuando nos enteramos, por la prensa de la ciudad, de que Málaga será durante 2026/27 ‘Capital Europea de la Cultura Gastronómica’, que le dan dado ese título en un Congreso Europeo de Gastronomía celebrado en Gdansk (Polonia). Pero vamos a ver… ¡si esto es una especie de doble grado (eso sí, de universidad privada) de lo que venía persiguiendo Jerez! Capital de la Cultura… y luego con la coletilla ‘Gastronómica’. Un dos en uno total. Y digo yo, ¿por qué no nos hemos presentado a esto? Pero si dicen que a Málaga la han reconocido por los espetos y los chiringuitos (redundancia), carnes y verduras (ambigüedad)… ¿por qué no se podía haber reconocido el tocino de cielo, la berza y la casa viña? ¿Por qué?



