Una familia denuncia que su hija, una adolescente a la que llamaremos Nuria —no es su nombre real, pero prefiere preservar el anonimato—, llevaba tres cursos sufriendo acoso psicológico por parte de una compañera de clase en el IES Padre Luis Coloma de Jerez, donde cursaba sus estudios.
Los padres de la joven aseguran que la situación ocasionó un deterioro grave de la salud mental de la menor, que fue derivada a la Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil (USMIJ) con diagnóstico de ansiedad, depresión y trastornos alimenticios.
Según relatan sus padres, en sendos escritos registrados en el centro a principios de este año, el acoso comenzó desde que Nuria se incorporó al instituto.
Durante el primer curso, la familia solicitó la intervención de una psicóloga y pidió el cambio de clase de su hija, lo que en ese momento les fue concedido. Nuria consiguió reintegrarse socialmente. Sin embargo, el patrón se repitió: volvió a perder amistades por la misma causa y el fantasma del acoso nunca desapareció del todo.
En clase con su presunta acosadora
La situación se agravó de forma crítica al inicio de tercero de la ESO, cuando Nuria fue asignada a una clase en la que coincidía de nuevo con su presunta acosadora. La menor comenzó a llegar llorando a casa a diario y a llorar también dentro del propio instituto. Sus padres contactaron de nuevo con la tutora y el orientador del centro para solicitar un nuevo cambio de clase, pero no se hizo efectivo.
Desde ese momento, Nuria dejó de comer, adelgazó notablemente, tiraba los bocadillos del recreo, se encerraba en su habitación al llegar a casa y se negaba a acudir a clase. Ante la gravedad del cuadro, la familia acudió a la psicóloga que había atendido a la menor en primer curso, quien recomendó el cambio inmediato de instituto y la derivación a un médico por la aparición de trastornos alimenticios.
En paralelo a las denuncias, varias compañeras entrevistadas en el marco de la investigación interna abierta por el centro habrían confirmado haber sido testigos de las difamaciones, la exclusión y la marginación sufridas por Nuria a lo largo de varios cursos.
La familia registró formalmente dos escritos en el centro solicitando la apertura del protocolo de acoso, el cambio de instituto mediante matrícula extraordinaria y la documentación oficial que acreditara el seguimiento del caso. Y se queja de que no se convocó ninguna reunión formal para tratar este asunto.
El instituto siguió el protocolo de acoso
El director del IES Padre Luis Coloma, Moisés García, en conversación con lavozdelsur.es, asegura que el centro activó el protocolo de acoso escolar, que se siguieron los pasos establecidos por la normativa vigente y que el caso se gestionó con conocimiento de la Inspección Educativa.
La principal medida adoptada fue el cambio de centro de la menor, que se materializó hace unos meses. Según el director, fue la propia familia quien solicitó el traslado, y el proceso se tramitó a través de los canales oficiales. El director explica que, en estos casos, es la Inspección Educativa la que determina el destino del alumno, valorando distintos factores para garantizar su bienestar.
Al hilo del caso, el director hace referencia a la situación general de los protocolos de acoso y de conducta suicida en la provincia de Cádiz, apuntando a un volumen que supera la capacidad de respuesta por parte de las Administraciones.
Cuando se abre un protocolo de acoso, describe García, se entrevista a los alumnos implicados, se cita a las familias de ambas partes y se realiza un seguimiento. En caso de confirmarse el acoso, se aplican sanciones a los responsables.
La delegación de territorial de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de la Junta en Cádiz, contactada por lavozdelsur.es, confirma que es la Inspección educativa la encargada de gestionar el cambio de centro, una vez se cierra la investigación abierta en base al protocolo. Según ha podido saber este periódico, hay unos 300 protocolos por acoso y/o suicidio abiertos en centros escolares de la provincia de Cádiz.


