Vox, en contra de la "paguita", multiplica por cinco sus beneficios a costa de las subvenciones públicas

El partido de Abascal ha ganado 5,2 millones en 2019 y si fuera una empresa, sería de las más rentables en plena pandemia

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Paco Sánchez Múgica

Periodista, licenciado en Comunicación por la Universidad de Sevilla, máster de Urbanismo en el IPE. Antes en Grupo Joly (2004-2012), Desde 2014 soy socio fundador y director de lavozdelsur.es. Miembro de número de la Cátedra de Flamencología; colaboro en Guía Repsol; y coordino la comunicación de la Asociación de Festivales Flamencos. Socio de la Federación Española de Periodistas (FAPE).

Rocío Monasterio, antes de comparecer en Vistalegre, el pasado 8M, hasta la bandera. FOTO: ROCÍO MONASTERIO / TWITTER
Rocío Monasterio, antes de comparecer en Vistalegre, el pasado 8M, hasta la bandera. FOTO: ROCÍO MONASTERIO / TWITTER

Vox vive bien en sus incoherencias, en sus contradicciones más disparatadas: pide al Gobierno que se vaya pagándole la nómina a los españoles, pero al tiempo desdibuja con su lenguaje navajero una renta mínima vital para los miles de hogares que quedarán en exclusión por la pandemia. "La paguita". Como un cochino en un charco. Así es el día a día de un partido enfocado a retozar en el lodazal del cuanto peor, mejor. Emperrado en arrastrar por el fango a un país y a sus legítimos gobernantes. Una coyuntura de la que, a su modo de ver, solo se puede salir sepultando a la otra mitad, en un juicio sumarísimo donde ellos, que no proponen nada, que no deciden nada, ya han dictado sentencia.

Su mensaje ultra recoge el mejor legado de Dick Cheney y Roger Ailes (el fundador de Fox News, el gran propagador de bulos de las últimas décadas, The loudest voice), potenciado con los años por Steve Bannon y Donald Trump como máxima expresión de la caricatura política grotesca (pero que toca poder, ojo). Manipula, que algo queda. El "virus chino" bien pudo haberse creado en laboratorios de la guerra bacteriológica de un país que ahora reparte cheques a sus compatriotas firmados por Trump.

Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad o cuanto más grande sea la mentira, más se la creerán. Son frases del ideólogo de la propaganda nazi, Joseph Goebbels que vuelven a cobrar pleno significado. Manipula, que algo queda. Lo que de ningún modo es falso es que si Vox fuera hoy una empresa en mitad de la pandemia de coronavirus, seguiría siendo de las más rentables de España.

Solo en 2019, la formación de extrema derecha de Santiago Abascal multiplicó por cinco sus beneficios. Ganó 5.257.526 euros frente a los 1.035.229 del año anterior, según las cuentas que fueron aprobadas en la multitudinaria asamblea general de Vistalegre el pasado 8 de marzo, el mismo día de la manifestación en defensa de la igualdad, esa a la que Vox culpa de haber desatado la pandemia en España y, por extensión, al "Gobierno criminal" que permitió el evento.

Como recoge El País, ese medio al que Vox veta el acceso a sus actos —aunque luego difunden que al parecer en España se está coartando la libertad de expresión—, la clave del "milagro económico" de Abascal no es una fórmula mágica para ganar adeptos que paguen cuota o la financiación de Irán, como alguna vez se ha denunciado. La clave son las subvenciones públicas, de las que en las tesis de Vox tanto se abomina.

https://twitter.com/FSerranoCastro/status/1236609497281462277

Son las subvenciones públicas que ha recibido el partido gracias a sus resultados en las dos elecciones generales (28-A y 10-N) y en las municipales, autonómicas y europeas celebradas en 2019 las que han disparado su rentabilidad y solvencia financiera. Aparte de los salarios por cargos, pues solo Abascal percibe un sueldo público más complementos del Congreso de más de 100.000 euros. No es raro que muchos en las bases de Vox —a los que aún no han podido expulsar— no se corten hablando del "chiringuito de Abascal y compañía".

Pese al odio a lo público, pese a que se refieren a la renta mínima vital para las personas más desfavorecidas de España como "paguita", estos patriotas se sostienen ya con más de un 60% de fondos públicos. Por no hablar de que algunas de sus figuras, como el juez Serrano en Andalucía, intenta captar clientes a rebufo de la pandemia mientras son investigados por presuntos fraude en subvenciones públicas. "Mientras en 2018 solo obtuvo 613.575 euros de las arcas del Estado (por las autonómicas andaluzas de diciembre), en 2019 las subvenciones públicas llegaron a 9.937.942 millones de euros", publica el periódico de Prisa, al que ahora el entorno voxero de redes ha llamado a bloquear bajo la campaña #silenciaelpais.

Pese a todo, pese a este invento para seguir chupando del bote, Abascal se permite no coger el teléfono al presidente del Gobierno, descarta toda negociación para ayudar a buscar soluciones que palien los destrozos de esta nueva crisis, o se dedica a dar lecciones de españolidad y ultraliberalismo desde su tribuna del Congreso. Sus lacayos llevan mascarillas con la bandera de España. Llaman comunista al Gobierno, mientras piden que dimita, no sin antes "pagar las nóminas de todos los españoles". Pero se oponen a la "paguita". Piden riguroso luto, pero no paran de utilizar a las víctimas mortales sin pudor. Reclaman diálogo, pero quieren vetos. En fin, un delirio megalómano y una orgía de contradicciones burdas con cargo a todos los españoles. Pobre del que se lo crea. Como en Intemperie, no malgastes tu vida odiando, es la única vida que vas a tener.

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