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El pasado día 11 de enero tuvo lugar en la localidad serrana de Algar, la ‘5ª Caminata-Protesta por el mal estado de nuestras carreteras secundarias’, organizada por Antonio Sañudo Vázquez, un padre que perdió a su hijo en un fatal accidente en la carretera CA-6107, allá por el año 2010. En todos estos años, Antonio ha librado una auténtica batalla legal para demostrar que su hijo no fue el culpable de aquel fatídico suceso, sino que el mal estado de dicha carretera y la falta de seguridad en ese tramo fueron el desencadenante para que Daniel Sañudo Montes de Oca, de 21 años, perdiera el control de su vehículo y fuera a dar contra un malecón de hormigón.

Y es que, cuando la Dirección General de Tráfico nos muestra en la televisión esos escalofriantes anuncios, para que los conductores tomen conciencia y respeten las señales y la velocidad, siempre se le olvida mostrarnos también el mal estado de las carreteras por donde, aun conduciendo con responsabilidad, nos jugamos la vida a diario. La DGT culpabiliza a los conductores, pero elude su responsabilidad por el estado en que se encuentran nuestras carreteras (sobre todo las secundarias).  

La sierra de Cádiz, lamentablemente, está plagada de carreteras que ponen de manifiesto el mal estado y la falta de mantenimiento, por ejemplo, además de la ya citada CA-6107 (Algar), están la A-303 (Espera) y la CA-402 (Bornos - Espera), CA-8102 (Prado del rey - Zahara de la Sierra) o la A-373 (Ubrique). Y podría seguir, pues la lista es larga. Quizá si estas carreteras se encontrasen en otra comarca, la institución competente, en este caso, la Diputación, ya las habría arreglado hace mucho tiempo. Durante todos estos años, la Diputación de Cádiz y la compañía de seguros Axa, intentaron culpabilizar al joven Dani para eludir responsabilidades. Los representantes de Diputación argumentaron que la carretera se encontraba en unas buenas condiciones y que fue el conductor del vehículo el que provocó su propia muerte a causa de una velocidad excesiva.

Pero el informe técnico de la Guardia Civil indicaba claramente que la velocidad no excedía de los 68,19 km/h. También quisieron tirar por tierra la declaración de cuatro testigos que vieron el accidente y que evidenciaron todas las malas condiciones en las que se encontraba la carretera, asegurando que esos testigos eran personas sin estudios, con el oficio de hostelero, cerrajero y electricista, y además, por ser de pueblo no estaban (palabras textuales) capacitados ni tenían credibilidad alguna. Pero tanto la Administración como dicha compañía aseguradora no se esperaban que Antonio defendiera hasta las últimas consecuencias la dignidad y la memoria de su hijo, convencido totalmente de su inocencia.

Así pues, el 1 de marzo de 2014, Antonio Sañudo recibió la sentencia en la cual, la jueza responsabiliza a la Diputación de Cádiz y a la compañía de seguros Axa, y exime a Dani de toda culpa, argumentando que la carretera CA-6107 en ese momento no reunía unas condiciones óptimas de seguridad. Después de leer esa sentencia, el padre de Dani exigió (y sigue exigiendo) que los responsables de la Diputación, como los de la compañía de seguros, pidan perdón a su familia por todo el daño que les han causado. He de decir que cuando Antonio me envió toda la información de este caso y la noticia de la sentencia, me alegré inmensamente, pues él y toda su familia se lo merecen. Antonio Sañudo es una de esas personas que no se rinde jamás ante las injusticias. Todo un ejemplo de compromiso y pundonor que tanta falta hace en estos tiempos inciertos. Para los lectores que se hayan quedado con ganas de conocer más afondo esta historia, en la siguiente dirección electrónica pueden encontrar toda la información: lacruzadadeunpadre.es

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