La complicidad PSOE y Podemos en materia de Defensa

Cristóbal Orellana.

Cristóbal Orellana

Licenciado en Filosofía (US), Diplomado en Geografía e Historia (UNED), Máster en Archivística (US), Máster en Cultura de Paz y Conflictos (UCA), de profesión archivero, de militancia pacifista, de vocación libertario, pasajero de un mundo a la deriva.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, en el Congreso. FOTO: ELDIARIO.ES
La ministra de Defensa, Margarita Robles, en el Congreso. FOTO: ELDIARIO.ES

Desde que la moción de censura de 1 de junio de 2018 contra el inefable Mariano Rajoy tuvo éxito, nos encontramos con que PSOE y Podemos han querido escenificar una sintonía y entendimiento, forzados, que ha sorprendido a propios extraños. Las fotos y las sonrisas de Pablo Iglesias con Pedro Sánchez ahí están para dar el espaldarazo, supuestamente, al presupuesto del estado más progresista de los tiempos cosmológicos… pero ni una palabra acerca de los presupuestos de Defensa y de sus incrementos. Podemos no ha querido criticar los gastos militares con tal de, parece ser, lograr aliviar un poco a las clase castigadas por la crisis, elevar el salario mínimo interprofesional, etc.

Sin embargo, yo me pierdo intentando comprender a Margarita Robles y al diputado de Podemos portavoz de Defensa.

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Es difícil seguir el hilo racional del discurso de Margarita Robles, pues habla muy helicoidalmente, muy en vacío, usando expresiones y giros muy manidos, demasiado verbo titubeante, prudente y hueco, posponiendo a cada cinco segundos la conclusión lógica de palabras siempre introductorias o que dan a entender cosas que luego no se pueden deducir fácilmente ni se explicitan, balbuceando o atropellándose a sí misma a una velocidad bisbiseante que aturde... un discurso cuidadamente tímido cuyo explícito objetivo es no decir nada, que parece que quiere terminar inmediatamente y que solo busca no pillarse los dedos, cansar al oyente y actuar como cortinilla de humo para que la ponente pueda salir huyendo de la Comisión gritando de horror. Ahora (con mucho esfuerzo) entiendo bien sus primeras ideas en materia de Defensa cuando entró a ejercer como ministra: que su cartera no es cuestión de debates políticos, sino de unidad y consenso, pues la Defensa "es una cuestión de estado"... Puede haber democracia en todo, menos en Defensa. Y esta, hasta el día de hoy, ha sido su gran idea, su cantinela y su norte y su coartada para aburrirnos hasta la desesperación con su impostado neutralismo político en favor de la OTAN.

A partir del minuto 25,50 ya la ministra empieza a decir cosas de importancia para la política de Defensa de este país y suelta una retahíla de 'logros' que se autoatribuye: básicamente más dinero (11.300 millones de euros más en los próximos 12 años según la ministra) para el submarino S80, compra de helicópteros, reforma de cazabombarderos y otras lindezas muy costosas para la "modernización" de las FAS (minuto 27,40) ... todo ello para afrontar el "cambiante entorno estratégico actual" (que en realidad, ni describe, ni analiza, ni reflexiona sobre él un segundo; aunque bisbisea la ministra unos objetivos estratégicos de las FAS -difícilmente audibles con claridad-). El caso es que la ministra quiere persuadirnos (minuto 29), en una pirueta verbal y tono enfático nada convincentes, que esos incrementos de gasto no afectan a otras políticas presupuestarias (educación, medio ambiente, sanidad...).

Es increíble, también, ver cómo la ministra, en el minuto 31,35, zapatea pudorosamente enfadada en el parket de la más dulce de las Comisiones del Congreso diciendo que Defensa está en su derecho de hacer negocio con los cuarteles que ya no utiliza en muchas ciudades de este país, porque son "sus" inmuebles... aunque no dice la señora que la mayoría de esas instalaciones fueron cedidas, en su mayoría, por los municipios bajo la presión del régimen franquista a Defensa [en Jerez, véase por ejemplo el doloroso caso del Rancho de la Bola -este fue de propiedad particular- y cómo se acosa al municipio impidiéndole sin tapujos acceder a sus recursos medioambientales, o en la misma ciudad el caso del Depósito de Sementales. A la ministra no le importa que, aparte de los presupuestos de Defensa, los ciudadanos tengamos que sostener sus políticas mundiales en defensa de los derechos humanos con, además, un plus revolucionario...

A partir del minuto 1:08:18 tiene lugar la pobre intervención principal del sr. Delgado, diputado por Cádiz del grupo Podemos, acompañado de un Manuel Monereo con rostro de muy cansado. Delgado, como en otras ocasiones, adopta el papel de un sindicalista de las FAS y vuelve a pedir por enésima vez mejores condiciones laborales para los militares y solución al problema concreto de los militares que son expulsados a los 45 años. Respecto a otros temas de gran envergadura (minuto 1:13:30) Delgado se limita prudentemente a pedir que se le informe sobre el planing actualizado del pago de los PEAS (Planes Especiales de Armamento). En el minuto 1:16:40 Delgado le jura y perjura a la ministra, en un tono de complicidad política que causa estupor, que él jamás ha estado en contra del descomunal gasto en los PEAS... "por supuesto, ningún problema, ahí nos va a encontrar, señora ministra". En fin.

El tono mimoso de agradecimientos mutuos entre unos y otros diputados por el trabajo realizado desde la Comisión de Defensa, la idílica cordialidad de todos con todos, incluyendo unos muy conciliadores diputados de Podemos, parece ser el gran logro de Margarita Robles en estos meses de gobierno "de estado": que las reivindicaciones del pacifismo, el desarme, el desmantelamiento de las bases, la desnuclearización, el recorte drástico de los gastos militares, la salida de España de la OTAN, el plante ante EEUU, el repliegue de tropas, la negativa a vender y construir armas para Arabia Saudí, etc., no sean más que pamplinas del pasado de unos cuantos radicales desnortados a los que ni Podemos representa; reivindicaciones absurdas y peligrosas contrarias a los intereses del estado y de las que, este es el logro de Margarita, por fin ya no se habla.

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