María Elena Maseras Ribera médica y pedagoga española
María Elena Maseras Ribera médica y pedagoga española

Si nos preguntan por Cecilia Bölh de Faber, quizás muchos no sepamos quién es. Pero Cecilia que nació en Suiza, fue una escritora española, que vivió y murió a la edad de 81 años, en Dos Hermanas, Sevilla (1796-1877). Tras su muerte sería recordada con distintos actos conmemorativos, y el traslado de sus restos al Panteón de Sevillanos Ilustres, del cementerio de esta ciudad, donde hoy reposan sus restos.

La escritora mantuvo fidelidad a sus convicciones, y se dedicó a difundir sus ideas, que hoy podrían ser consideradas, ecologistas, e incluso feministas, al defender a la mujer en sus aspiraciones de progreso y liberación.

Paseando años atrás, por Sanlucar de Barrameda, en la calle Santo Domingo me topé con un azulejo en la pared, que recordaba la estancia en aquella casa de la escritora, donde según se dice escribió varias de sus celebres obras.

La lectura de aquel azulejo me hizo reflexionar, sobre los motivos por los que una mujer se veía obligada a tener que adoptar el nombre de un varón para poder publicar y ser considerada. Luego descubrí que no fue la única, y que existe una larga lista de mujeres a las que les sucedió lo mismo.

Históricamente la literatura ha sido cosa de hombres. Basta repasar la relación de escritores y escritoras celebres. Pero no porque las mujeres no escribieran sino porque como en casi todo, los varones controlamos este mundo, y generalmente los editores se encargaron de prohibir el acceso de las mujeres. Entonces, para evitar prejuicios sexistas y conseguir ser publicadas y leídas, las mujeres se veían obligadas a ocultar sus verdaderas identidades bajo seudónimos masculinos.

Hacerse un hueco en el mundillo literario siendo mujer no era tarea fácil, y ocultarse tras una identidad de hombre ha sido históricamente una de las soluciones.

Un reciente análisis sobre la presencia de las mujeres en los libros de la ESO indica que ésta es muy baja. Las mujeres no son protagonistas ni forman parte de la información verdaderamente relevante

Pero cómo puede enseñarse la historia, el pensamiento, la literatura, sin tener en cuenta a  la mitad de la población, habría que preguntarse. En Australia el feminismo se ha convertido en una asignatura optativa en las aulas. Y quizás ese sea el camino que debamos elegir, para lograr la necesaria visibilidad de las mujeres.

Como lograr la igualdad si las niñas no tienen referentes, modelos femeninos en sus libros de texto. Mujeres que tuvieron queocultarse bajo pseudónimos masculinos, otras que fueron ignoradas o reconocidas tardíamente, como Madame Curie. Imaginemos a la primera mujer que piso una universidad en España entrando disfrazada de hombre para no ser descubierta, o que entre los hitos  democráticos de la Segunda República estuvo en 1931 el sufragio femenino, logrado gracias a la defensa y perseverancia  de otra mujer sistemáticamente ignorada en los libros de textos, como Clara Campoamor.

Casi nada conocemos tampoco de María Elena Maseras Ribera médica y pedagoga española que en septiembre de 1872, primera mujer en España en pisar las aulas de la Facultad de Medicina, que tras acabar sus estudios pidió permiso para hacer el examen de licenciatura, y al ser mujer tuvo que esperar tres años para examinarse. Esta tardanza la llevó a no ejercer la profesión.

Sabemos muy poco de las mujeres en general, porque el machismo se ha encargado de que así sea. Cambiar esta realidad es una tarea fundamental que nos compete también a los hombres. Su logro ha de ser también uno de los grandes objetivos de la igualdad, porque no existe lo que no se ve y no se nombra.

Fernán Caballero fue un famoso escritor español del siglo XIX.

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