La identidad andaluza es tan sólida que cabe en un anuncio de Cruzcampo

Raúl Solís

Periodista, europeísta, andalucista, de Mérida, con clase y el hijo de La Lola. Independiente, que no imparcial.

Un frame del celebrado spot de Cruzcampo, con Lola Flores en una versión 'deep fake' como protagonista.
Un frame del celebrado spot de Cruzcampo, con Lola Flores en una versión 'deep fake' como protagonista.

El anuncio de la marca de cervezas ha conseguido el objetivo que persiguen los anuncios, que no es otro que emocionar y conseguir que la gente lo comparta de forma voluntaria. Es decir, el objetivo de cualquier campaña de publicidad es que la gente te termine haciendo la publicidad gratis. Y las marcas, que de tontas no tienen ni un pelo, saben que no se vende lo que no emociona, lo que no suma. Cruzcampo en ese anuncio no vende una cerveza, sino una forma de estar en el mundo, una experiencia, un valor, un estilo de vida, una manera de ser. Vende como estilo de vida lo andaluz porque la identidad andaluza no es conflictiva.

Es aquí, en la existencia de una identidad sin conflictos, lo que explica a la perfección el éxito del anuncio. La identidad andaluza, no así la española, la catalana o la vasca, está acabada. O lo que es lo mismo, hay un consenso de mínimos de lo que significa ser andaluz. Ciertamente, lo andaluz está de moda. Cada vez más cantantes, escritores, periodistas o actores hablan sin autocensura con su acento y defienden lo andaluz. Hasta el PP se ha declarado andalucista en los últimos tiempos.

Sin embargo, este éxito de lo andaluz no se traduce en el crecimiento de un sentimiento que haga de lo andaluz una identidad política. Esto es así porque la realidad andaluza no está cuestionada por su construcción identitaria, sino por la situación de desigualdad social y de retraso relativo con respecto a otros territorios de España. La identidad andaluza es social, no nacional. Si ser muy catalán o muy vasco se traduce en una identidad excluyente, que se define por su enfrentamiento con el nacionalismo españolista, ser andaluz es lo contrario de ser muy vasco o muy catalán.

En otras palabras, ser muy andaluz es defender lo propio sin necesidad de negar al contrario. Y esto es así porque la identidad andaluza no nace de la burguesía para defender privilegios, sino que nace del grito de esperanza de los jornaleros. Dicho de otro modo, la identidad andaluza nace de la empatía y hermandad de los que sufren y no desde el egoísmo y la insolidaridad de los que provocan el sufrimiento.

Esta realidad la comprende Cruzcampo a la perfección y la ha plasmado en un anuncio magistral que pasará a la historia de la publicidad. A ninguna marca de cerveza o de jabones se le ocurriría hacer un anuncio, con el objetivo de vender mucho su producto, fomentando la catalanidad o el vasquismo. Claro que hay marcas que venden como estilo de vida la catalanidad, pero saben de primera mano que su producto no saldrá de las Tierras del Ebro y que su público objetivo estará limitado. Lo andaluz no tiene fronteras porque su identidad no necesita de la confrontación para ser.

El andaluz no quiere ser menos que nadie, pero tampoco más. Entender esta realidad es fundamental para entender por qué fue un éxito el 4D y el 28F, por qué el PSOE andaluz ha sido votado masivamente durante años como el partido de los andaluces, por qué el gran error de Susana Díaz fue tirar la bandera andaluza al suelo, por qué el Partido Andalucista fracasó y desapareció cuando votó en contra de la Reforma del Estatuto de Autonomía de 2007 en base a que no definía a Andalucía como nación, obviando que el mismo texto garantizaba libros gratis, la igualdad de género, la renta mínima o declaraba servicio esencial a Canal Sur.

El andalucismo es la lucha de clases con acento andaluz. O lo que es lo mismo, es la lucha contra la desigualdad, en cualquiera de sus formas, y no la extranjerización de lo que habita fuera de los límites de la comunidad autónoma. Cualquier propuesta política que quiera ser hegemónica en Andalucía tiene que ver varias veces el anuncio de Cruzcampo. La identidad andaluza no genera conflicto porque está acabada. O lo que es lo mismo, no se puede politizar lo que no está cuestionado. Y eso, la fortaleza de una identidad que se siente tan segura de sí misma que no necesita competir, es el gran éxito de lo andaluz.

Andalucía es una sociedad andalucista, por eso los intentos de construir una CiU a la andaluza, que fue lo que intentó el extinto PA, fracasó. Lo andaluz no se construye contra nadie porque no lo necesita. Son las demás identidades nacionales las que se construyen contra lo andaluz. La identidad andaluza está tan acabada, es tan sólida, que no genera conflicto. Por eso puede aparecer en un anuncio, porque vende dentro y fuera, porque lo andaluz se reconoce, no se niega. Genera conflicto lo catalán, lo vasco o lo español, pero no lo andaluz. La identidad andaluza es tan sólida que cabe en un anuncio de cerveza. Saber celebrar las victorias es también revolucionario.

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