La historia de Julio Rodríguez ha dejado una huella profunda en Adamuz y en buena parte del país. Con solo 16 años, este vecino del municipio cordobés se convirtió en uno de los primeros en reaccionar ante el accidente ferroviario que el pasado mes de enero se saldó con 45 fallecidos, cuando aún no habían llegado los servicios de emergencia. Su intervención, improvisada pero decisiva, lo ha situado en el centro de un relato colectivo marcado por el dolor y la solidaridad.
Semanas después de la tragedia, Julio continúa recibiendo muestras de afecto. Esta noche se encuentra en el Gran Teatro Falla, donde ha sido saludado por el alcalde Bruno García,
El joven que actuó antes que nadie
Acompañado por su madre y por un amigo, Julio acudió al lugar del siniestro y comenzó a auxiliar a los heridos. Según el relato de los hechos, ayudó a numerosas víctimas, sacó a personas atrapadas entre los restos del tren y las acompañó hasta que pudieron recibir atención médica. Su actuación, desarrollada en los primeros minutos tras el impacto, fue clave para atender a quienes se encontraban en una situación más crítica.
El joven ha pasado a ser conocido como el ángel de Adamuz. Lejos de buscar protagonismo, su intervención fue descrita como un acto espontáneo, guiado por la urgencia del momento y por la voluntad de ayudar.
El reconocimiento no tardó en llegar. Los Reyes de España destacaron públicamente su labor y su valentía, subrayando su “gran corazón” en unas circunstancias especialmente dramáticas. Uno de los momentos más emotivos se produjo cuando José Manuel, padre de uno de los jóvenes rescatados, agradeció públicamente la intervención de Julio. Ante las cámaras, se dirigió al adolescente con palabras que reflejaban el impacto de su acción: "Eres nuestro ángel de la guarda".




