Psoe mamen sanchez
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La situación del Ayuntamiento de Jerez se parece hoy por hoy a la de la Gran Guerra.

La situación del Ayuntamiento de Jerez se parece hoy por hoy a la de la Gran Guerra. Como no hay ni se vislumbra una solución inmediata, los dos bandos han comenzado a cavar trincheras y tomar posiciones, preparándose para una guerra de desgaste. Por el lado del gobierno municipal, la alcaldesa, Mamen Sánchez, ha manifestado que cuenta con el pleno respaldo de su partido y ha dado a entender la posibilidad de que el Ministerio de Hacienda pudiera intervenir el Ayuntamiento en caso de que no salga adelante la modificación de las ordenanzas fiscales, el primer gran tema económico a  afrontar.

Mientras, la supuesta tapada socialista, Isabel Armario, la concejala ausente, ha reclamado públicamente soluciones a Mamen, pero por ahora nada y guarda, como corresponde a una apparatchik de partido, perdón, del partido. En el otro lado, Ganemos se debate en la esquizofrenia aparente que supone constatar que con Mamen Sánchez no se puede gobernar —literal— mientras que, por otro lado, su maquinaria asamblearia debe aún pronunciarse sobre la posibilidad de entrar en el gobierno municipal: desbarajuste de tiempos. IU, por su parte, invita a Sánchez a someterse a una cuestión de confianza en caso de que no pueda sacar adelante las ordenanzas fiscales, todo ello mientras el PP asiste a esta situación como el que va a un partido de tenis, pensando, sin duda, que el tiempo y el ruido corren a su favor. Bien… todo este material merece un par de reflexiones que el cronista se dispone a desgranar, a la vez que se permite recomendar, una vez que ha sacado a colación la I Guerra Mundial, la lectura de Nos vemos allá arriba, de Pierre Lemaitre.

Vale, al turrón. Tras el fiasco de la reincorporación de los afectados del ERE, Mamen Sánchez ha comenzado a maniobrar con mucha más habilidad política de la que había demostrado hasta ahora. Si la primera semana tras esta decisión vendió gestión y gestión —de manual querer demostrar que el mundo sigue— esta semana se ha esforzado por colocar a sus exsocios ante sus responsabilidades —en realidad ante el abandono de sus responsabilidades—, léase la aprobación de unas ordenanzas fiscales encaminadas a recaudar más, sobre todo a través del IAE que pagan las mayores empresas, un texto que probablemente habrían aprobado sin mayor problema de no mediar lo ocurrido con el ERE. Otra cosa es el órdago lanzado por la alcaldesa del peligro de intervención. Según datos de 2013, eran 79 los ayuntamientos intervenidos por el Ministerio de Hacienda en toda España. A dicha fecha, la deuda del Ayuntamiento significaba que cada habitante de Jerez debía 2.500 euros —por decirlo así—, que es una pasta, pero está lejos de los 6.000, 7.000 e incluso 9.000 euros por persona que era la ratio que debían algunos, solo algunos, ayuntamientos.

Además, Jerez es una ciudad grande, por lo que, pese a su empobrecimiento generalizado, genera dinero, algo importante. Tampoco es la primera vez que desde las filas socialistas se saca que “o esto o la intervención”, amenaza que empieza a ser de recurso. ¿Pero qué puede pasar próximamente, a falta de que llegue la bola de cristal solicitada vía Amazon? Que todo está peor de lo que nos dicen o todavía tendría que llover mucho para que se produjera una intervención de Hacienda, que además, parece que tampoco consiste en que se ponga un funcionario plenipotenciario al frente del Ayuntamiento (pobre hombre o mujer), más bien se trata de la supervisión directa de Hacienda para que las previsiones de ingresos no se inflen para que cuadren artificialmente con los gastos.

Llegados a este punto cabe plantear una cuestión: Si la amenaza de intervención fuera tan directa, ¿qué habría dicho el funcionario al que teóricamente se le planteó hace meses que, en la práctica, la primera medida del plan municipal de ajuste que se quería poner en marcha era readmitir a 116 trabajadores? ¿Esa persona se ha recuperado? En serio, ¿se planteó sí o no? La conclusión es que seguimos sin saber la verdad, toda la verdad, de lo ocurrido con el proceso de readmisión del ERE… pero para el cronista, como ha expresado ya en artículos anteriores, es seguro que es un daño colateral de la gestación —¿e imposición?— de los términos de dicho Plan de Ajuste.

Más dudas crea la exhibición de apoyos efectuada estos días por la propia alcaldesa Sánchez. Al cronista no le gusta hacer símiles futbolísticos, pero lo cierto es que sus declaraciones recuerdan a las del entrenador que sale a decir que cuenta con el apoyo del presidente… justo antes de que le cesen a la siguiente derrota. Bien, es cierto que hay voces en el PSOE que apuestan por Armario como relevo de Sánchez y que incluso interpretan que ha dado un primer paso en este sentido esta misma semana al pedir a la alcaldesa que trabaje por reconstruir los puentes con Ganemos e IU, pero no parece que dicha operación esté madura, pese a un par de tardes de euforia en un conato de putsch por los bares del centro. Al fin y al cabo, la gente, la ciudadanía, sabe quién es Mamen, ha sido candidata, salía por la tele en el plano general del Congreso, justo encima de la bancada azul… pero nadie en la calle sabe quién es Armario. ¿El PSOE, que gobierna en precario por no haber tenido el pequeño detalle de ganar la elecciones y por un regalo de Ganemos e IU, se plantea de verdad quitar a su cabeza de lista para poner a alguien del aparato que además huyó de la quema que supone gobernar con siete? ¿Qué legitimidad iría quedando? Ah y habría que ver qué salida se le da a Mamen Sánchez, cómo se vende el tema, a nadie se le olvide. Todo muy complicado, la verdad, pero esto es política… y nunca, nunca, conviene perder el último partido.

Pasemos a examinar y ver las cosas desde el otro lado. Los concejales de Ganemos siguen en su posición de retirada de apoyos al gobierno socialista en asuntos capitales tras el detonante del ERE. No obstante, por metodología de trabajo y aunque pueda parecer contradictorio, la agrupación sigue en proceso de debate interno sobre su posible integración en dicho gobierno. A falta de una respuesta definitiva, todo hacer prever que la decisión será que no, ya que hay que tener en cuenta que los círculos de Podemos se han expresado hace unos días en ese sentido. No obstante, en política siempre hay matices, nada es para siempre. Otro candidato/a, otro acuerdo de mínimos… Vale. Y la bola sin llegar. Otra cosa es IU, más ágil por ahora haciendo política. La idea que ha planteado de que la alcaldesa se someta a una cuestión de confianza si no saca adelante las ordenanzas fiscales es muy atractiva porque pone a la alcaldesa en la tesitura de aceptarla o no y además abre un doble juego, ya que puede ser el punto de partida para una moción de censura que a ver cómo se concreta y que, de no hacerlo, por su propio mecanismo legal jugaría a favor de la alcaldesa: el ganador se lo llevaría todo.

En las trincheras de la Gran Guerra no pasaba gran cosa. Ah, sí, morían todos los días miles de hombres, pero los avances fueron mínimos durante años. En el Ayuntamiento de Jerez las trincheras durarán como mucho varias semanas, no más, período en el que veremos si hay bloqueo como tal, si tiene vocación de permanencia en el tiempo y sus consecuencias, que las habrá… 



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