El ser humano es ávido de conocimiento; es tal extremo que se cree hasta lo ficticio, sobre todo el subconsciente que no sabe discernir entre lo verdadero y lo falso. Este es el principio de las redes sociales y especialmente dirigido a la juventud e infancia, con toda una vida por aprender y sin el más mínimo filtro del saber, diferenciar entre la realidad y la manipulación.
En estos días de inundaciones, los caudales que circulan, no en memoria reciente, suponen hasta millones de litros por segundo, equivalente a miles de m3/s, ejemplo del Guadalquivir a su paso por Alcalá del Río, si bien cantidad aparentemente minorada ante el desconocimiento de las unidades.
Tener un accesible Sistema Automático de Información Hidrológica SAIH, pagado con los impuestos de todos, es un derecho a la información para la toma de decisiones de un servicio público y universal ante situaciones de emergencia, gestionado en tiempo real por las comisarías de aguas.
Los fenómenos extraordinarios han de ser también medidos, por las consecuencias potenciales mortales que pueden provocar. Los aforos han de estar calibrados, con marcos adecuados y lecturas realistas diferentes de cero, por estar fuera de rango de medición, con garantía de comunicación y con servidores capaces de asumir todas las consultas de usuarios y potenciales.
Red de pluviómetros para medir en mm o litros la lluvia de cada punto, aforos para saber los caudales circulantes por ríos y el nivel en metros alcanzado, medición de volumen de llenado de embalses y avenidas a nivel de cuenca hidrográfica, cámaras de visión, escenarios de zonas potencialmente inundables, accesibles a base de clics en la web del organismo de cuenca.
Es una herramienta fundamental, estratégica para la toma de decisiones, para y por la ciudadanía. Explicarla, hacerla accesible y poder participar en su mejora y gestión, posibilitar una sociedad más avanzada con datos. Por eso, mejor saber.



