El cuento de cada día

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Paco Sánchez Múgica

Periodista, licenciado en Comunicación por la Universidad de Sevilla, máster de Urbanismo en el IPE. Antes en Grupo Joly (2004-2012), Desde 2014 soy socio fundador y director de lavozdelsur.es. Miembro de número de la Cátedra de Flamencología; colaboro en Guía Repsol; y coordino la comunicación de la Asociación de Festivales Flamencos. Socio de la Federación Española de Periodistas (FAPE).

Venimos de unos años donde hasta el más listo y trabajador de los Tres Cerditos se ha quedado sin casa; de unos tiempos donde las laboriosas hormigas sufren penurias y penalidades.

Venimos de unos años donde hasta el más listo y trabajador de los Tres Cerditos se ha quedado sin casa; de unos tiempos donde las laboriosas hormigas sufren penurias y penalidades debido a que, sin previo aviso y en una estafa nacional, las maquiavélicas cigarras se han quedado con todas las provisiones del hormiguero; venimos de unos años donde el leñador y guardián de Caperucita Roja -fiel a la ley del bosque y a la de los hombres rudos- estuvo convenciendo a la muchacha del gorro sangre para que no abortara tras ser salvajemente violada por el Lobo Feroz; venimos de unos años donde nada va..., donde sólo existen finales tristes y la única moraleja y enseñanza es que “solamente sobrevivirás si te conviertes en otra alimaña”.

Estamos en años donde los prestigiosos músicos de Bremen ya no saben tocar más que la canción de la cucaracha y la triste Bésame mucho porque se está castigando a la Cultura y a la Educación; venimos y padecemos tiempos donde se derriban los castillos levantados en el aire y proliferan los palacios de los ogros y monstruos en paraísos fiscales; vivimos años donde el flautista de Hamelín está siendo devorado por las ratas y Guillermo Tell llora sin consuelo porque -otra noche más y van cientos- le ha dado a su hijo una manzana podrida para cenar... Pero hay un cuento que nunca cambia.

Son días -estas jornadas de elecciones- donde el Lobo se viste de cordero, se aclara la garganta con clara de huevo y se recorta las garras; donde la bestia ensaya su mejor sonrisa, esconde sus colmillos y se limpia la baba con sus panfletos que hablan de “Libertad”..., cuando sólo pretende acercarse a nosotros -unos estúpidos borregos- para arrebatarnos la piel si le viene en gana..., en el cuento de cada día.

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