Susana Díaz, líder del PSOE andaluz
Susana Díaz, líder del PSOE andaluz

Según la RAE el término clientelismo se define como aquel “sistema de protección y amparo con que los poderosos patrocinan a quienes se acogen a ellos a cambio de su sumisión y de sus servicios”. Por otra parte, la palabra corrupción adquiere en su cuarta acepción el significado de “en las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios deaquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores“. Ambas definiciones encajan perfectamente en la siguiente noticia: Susana Díaz premia con la Medalla de Andalucía al director de El País. Dice Caño que se siente muy contento por este premio “inmerecido”, y no sabe hasta qué punto es verdad.

Es el ajuste de cuentas de Susana Díaz con el cantor del régimen socialista Antonio Caño, director que puso a el diario El País al dictado y servicio de Felipe González, de los barones del PSOE y la emperatriz de Andalucía durante tres meses tras las pasadas elecciones. Caño escribió cuantos editoriales hicieron falta para hundir a Pedro Sánchez y desbaratar así cualquier tipo de pacto con las fuerzas del cambio. Antonio Caño y la marioneta de Pepa Bueno fueron piezas fundamentales en el golpe suave en el PSOE, que desembocó en el segundo mandato de Mariano Rajoy.

Antonio Caño recibe ahora su premio a pesar de haber desmantelado la edición andaluza de El País y despedido a la mayoría de sus periodistas mediante un ERE, de haber anunciado otros 15 despidos, a pesar de haber perdido más de 6.000 suscriptores desde su giro a la derecha, a pesar de haber sido acusado en varias ocasiones de manipulación informativa por su propia plantilla y ser calificado como un pequeño déspota, a pesar de mantener unas brechas salariales en la plantilla de órdago y a pesar tener una deuda de 1.660 millones de euros. El mismo director que tuvo que pedir disculpas a sus suscriptores por informar de modo tendencioso, el mismo que despidió a Miguel Ángel Aguilar por criticar la censura, el mismo que mandó un correo electrónico erróneo donde postulaba la necesidad de derechizar el periódico, el mismo que tiene bloqueado a La Réplica en Twitter por criticar su labor, ha recibido uno de los mayores honores institucionales de la Junta de Andalucía. Un honor —el de hijo predilecto o medalla de Andalucía— que no tiene Chaves Nogales pero sí Antonio Caño, que no tiene Lorca pero sí Felipe González, que no tiene Cernuda pero sí Carlos Herrera, que no tiene Sánchez Gordillo pero sí Rafael Gordillo.

El cortijo de Díaz sigue tejiendo su vasta red clientelar, esta vez de una forma perversa, descarada y grosera. Ocurre además que Antonio Caño nunca fue un abanderado de la causa andaluza ni ha sido un reflejo del pueblo andaluz ni es admirado por sus compañeros —pregunten si no, en la redacción de su periódico—. Al revés, ha sido un director de carácter centralista al servicio de los poderes fácticos y del Ibex, un súbdito de Cebrián que poco escribió sobre Jaén, Sevilla o Cádiz, por poner solo unos ejemplos. A Antonio Caño jamás le importó el bienestar del pueblo andaluz o las necesidades de su gente, sin embargo siempre mostró preocupación por prolongar los mimbres del régimen del 78. Sus esfuerzos le han otorgado barra libre en El País, un blindaje insólito para una labor tan catastrófica, el aplauso de la derecha y… premios. Una vanidosa renta que insulta a los andaluces y denosta el oficio, dejándolo herido de muerte y sin credibilidad alguna, en el ámbito institucional.

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