El animalismo es lo contrario de pactar con la extrema derecha, Juanma

Raúl Solís

Raúl Solís

Periodista, europeísta, andalucista, de Mérida, con clase y el hijo de La Lola. Independiente, que no imparcial.

Juanma Moreno socorre a un perrito que había sido amarrado a una alambrada. FOTO: Twitter de JuanMa_Moreno.
Juanma Moreno socorre a un perrito que había sido amarrado a una alambrada. FOTO: Twitter de JuanMa_Moreno.

El flamante próximo presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, salió este fin de semana a correr por el campo y se encontró con un perrito que algún desalmado amarró a una alambrada. Se hizo las fotos de rigor, las publicó en sus redes sociales y la publicación corrió como la pólvora, lo que le ha servido para vender sensibilidad donde hay mucha pose.

En nuestras sociedades, donde aumenta el desprecio por los seres humanos y la pérdida de los valores humanistas más básicos que heredamos de la Ilustración, crece un animalismo naif de pseudodefensores de perros y gatos que no son sensibles, sin embargo, con otros animales y que desprecian a los seres humanos. Incluso dentro de los perros y gatos, este animalismo naif no defiende igual a las razas prestigiadas que a los chuchos callejeros o a los galgos, que son usados por los cazadores para sus prácticas atávicas y en muchos casos son sacrificados sin la más mínima delicadeza cuando dejan de ser útiles para la caza. En el animalismo naif también (y sobre todo) hay clases.

A medida que crece en nuestra sociedad el racismo, la xenofobia, el odio al diferente, el desprecio por los pobres y el individualismo, aumenta de manera proporcional un pseudoanimalismo que no está imbricado en el ecologismo, sino una construcción emocional del capitalismo que se utiliza para vender sensibilidad a la misma vez que se legitiman las muertes no naturales que, en realidad, son asesinatos políticos.

Hemos normalizado que cada día mueran en las costas varias decenas de inmigrantes desesperados por huir de la violencia en sus países, que cientos de niños y niñas mueran víctimas de hambrunas, que países enteros sean masacrados por la violencia económica que provoca el neoliberalismo, que casi un centenar de mujeres sean asesinadas por sus parejas solamente en nuestro país o el aumento exponencial de los suicidios derivado de causas económicas asociadas a la gestión de la crisis.

La popular actriz francesa Briggite Bardot, uno de los rostros más populares que apoyan al ultraderechista Frente Nacional de Marine Le Pen, es también una conocida animalista. Uno de sus actos más mediáticos fue la adopción de un burro en su casa en el campo, donde se retiró para dedicarse en cuerpo y alma al cuidado de los animales. En Francia, Bardot es para el movimiento animalista uno de sus rostros más carismáticos y ella, a su vez, es una gran donante para la causa de los animales.

Mientras que Bardot se convierte en un icono animalista, es también un símbolo público de apoyo a la ultraderecha lepenista, del antifeminismo y de xenofobia. Su imagen es utilizada, con su permiso, por el Frente Nacional, sirviéndole al partido fascista para vender sensibilidad donde hay brutalidad con los seres humanos más débiles.

Sin ir más lejos, en España tenemos a Ciudadanos, que ha defendido en el Congreso que los perros no se puedan comprar y vender pero defiende una ley de vientres de alquiler que persigue que los úteros de las mujeres pobres tengan precio para que parejas acomodadas puedan tener hijos rubios y de ojos azules, previo pago de 50.000 euros, de los cuales la mujer vendida sólo se reembolsará unos 9.000 euros por engendrar en su útero a un bebé que le será arrebatado nada más nacer. El animalismo capitalista es así de tierno.

Este fenómeno, creciente en las sociedades occidentales, tiene en España al Partido Animalista como uno de sus más claros exponentes. Son legión los activistas del Partido Animalista que en sus redes sociales difunden los exabruptos y mensajes de odio contra los seres humanos de la extrema derecha. En las elecciones andaluzas, uno de los vídeos en las redes sociales más duros contra la candidata de Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez, venía justamente del Partido Animalista.

Podemos presentó en la pasada legislatura una ley animalista, que de haberse aprobado hubiera situado a Andalucía como uno de los lugares del mundo más progresistas en legislación de protección animal, pero, sin embargo, la formación morada se convirtió en el enemigo número uno del Partido Animalista, que se nutre de un voto activista acomodado y de gente que ha hecho de su rol de tener animales en casa una identidad excluyente con altas dosis de soberbia moral y ética.

Aquella propuesta de ley de protección animal, presentada por Podemos en el Parlamento de Andalucía en 2018, no se pudo ni siquiera debatir porque el ‘animalista’ Juanma Moreno y su partido votaron en contra de que la norma continuara su trámite parlamentario. El animalismo si no es ecologista se convierte en una herramienta de legitimación de la deshumanización creciente que sufrimos en nuestras sociedades, impulsada por un sistema que nos hace a las personas competir entre sí para sobrevivir por la precariedad y la inseguridad ante el futuro.

No es posible ser animalista mientras eres racista, homófobo, machista, te niegas a dar refugio a personas que huyen de hambrunas, persecuciones y guerras y pactas con un partido de extrema derecha que tiene entre sus propuestas la derogación de la ley de memoria histórica, que está permitiendo que miles de víctimas del franquismo en Andalucía puedan ser sacadas de fosas comunes y lloradas cristianamente por sus familiares. No es animalista quien pacta con un partido de extrema derecha que niega el terrorismo machista que este domingo se ha cobrado la segunda víctima de 2019.

El animalismo es entender que todos los seres vivos formamos parte de un todo, es la defensa de una sociedad empática, sensible y de cuidados. El animalismo es un cambio de paradigma porque está vinculado a la ecología política y no al oportunismo. El animalismo significa justo lo contrario de pactar con un partido de extrema derecha como VOX, Juanma.

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