Maduro, regalo de Reyes

Estados Unidos ha hecho lo que tenía que hacer, según su visión matona del mundo: quitar al paleto de Maduro para robarle a Venezuela sus riquezas y de esta forma defenderse mejor de las amenazas de China y Rusia

Maduro, ya en suelo estadounidense.
04 de enero de 2026 a las 09:04h

Ya tienen los opositores de Nicolás Maduro a escala mundial su regalo de Reyes Magos: su descabezamiento, secuestro, exilio, juicio con el pescado vendido y qué sé yo lo que pueda sucederle más a quien recogió el trabajo de una revolución socialista -que no comunista, vamos a dejarnos de tonterías- la cual, como toda revolución similar, no puede prosperar en un mundo en el que, finalmente, está siendo el mercado el vencedor de la Historia, ante una izquierda confundida, hundida en el postureo y adaptada a vivir de la batallita política con el semejante y con el presunto enemigo capitalista o “fascista”.  

El camino del chavismo ha sido el esperado, por sabido (Cuba, URSS…): una persona muy singular y única, Hugo Chávez, que tenía claro lo que quería, pero que no lo pudo lograr no sólo por su muerte prematura sino porque todos los sistemas cerrados de este tipo acaban por sucumbir. Primero los cerca el poder del mercado, como es su obligación. Luego se cierran sobre ellos mismos y la corrupción egoísta del humano hace el resto. 

No olvidemos que estamos en un mundo corrupto sea en democracia, en menos democracia o en autoritarismos. Es el ser humano el que al final acaba dando la cara, los estados más de derecho se desenvuelven mejor, pero la dictadura de seda del mercado sabe dominar como nadie a la mayoría y robar como nadie mediante sus manifestaciones humanas más toscas (políticos listos de medio pelo) o mediante las más sofisticadas (fondos de inversión, banca, paraísos fiscales y grandes empresas).

Estados Unidos ha hecho lo que tenía que hacer, según su visión matona del mundo como potencia que es y la hemos dejado ser: quitar al paleto de Maduro para robarle a Venezuela sus riquezas y de esta forma poder defenderse mejor de las amenazas comerciales y militares de China y Rusia, de forma que el equilibrio del terror aumente y, paradójicamente, vuelva a ser garantía de paz de forma similar a la Guerra Fría. 

Ya veremos si esto es así porque, a diferencia de la Guerra Fría, ahora no hay dos superpotencias frente a frente, ahora hay al menos tres y EEUU podrá abusar de un país como Venezuela que no tuvo ni la infraestructura militar para defenderse de una docena de helicópteros sobre Caracas. De ahí no pasan los USA, son expertos en derrotar fanfarrones o en matarlos sin juicio (Saddam, Bin Laden, Gadafi…), para que no se visibilice su mierda, la mierda yanqui, ante todo el mundo, con los fuertes de verdad ni se atreven y si lo hacen se quedan sin negocios, sin Silicom Valley, sin IA, sin vida y sin pato Donald. Utilizan guerras interpuestas y encima Europa -la más afectada por la de Ucrania- les aplaude. 

Vamos a ver si ahora la “bondad” capitalista y democrática USA no sólo mejora la vida en una Venezuela fallida, sino que puede llevarla a cotas de riqueza que permitan a los millones de venezolanos que pululan por el mundo regresar a un país que, por mucha revolución que predicara, está sumido en la mentalidad retrógrada que dejamos allí nosotros los españoles en el XIX, como en casi todos los países y estados fallidos de América Latina.

El ridículo corre por cuenta, una vez más, de Europa y, en especial, de España. Y, más en concreto, de los herederos de los versos de Antonio Machado: “Castilla miserable, ayer dominadora, envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora”. Esa Castilla que fue expulsada de América y que aún pugna con Cataluña por gobernar la península ibérica estaba deseando de que cayera Maduro. Ya tiene lo que quería, veremos todas las jugadas que le han hecho a este mediocre y prescindible presidente Maduro las personas de sus aledaños que han estado y están coqueteando con esa parte tan amplia del socialismo presuntamente impuro español y con el propio Trump. 

No se trata de esa manera a un país hermano, si tenía un dictador era el dictador de Venezuela -de Franco no nos liberó USA, al revés, lo apoyó cuando le vino bien- y si EEUU se cree en la obligación de ser el rey de la pureza democrática que mire hacia atrás en su historia criminal y se dé cuenta de que no tiene autoridad moral para meterse por medio ni tampoco autoridad legal de la ONU, lo que ocurre es que como la ONU no sirve para nada los gringos hacen lo que quieren y sus simpatizantes castellanos viejos los aplauden sin tener en cuenta que Venezuela es futo de nuestra iniciativa y que tendría que haber sido España la gran mediadora en este conflicto en lugar de tener a unos sociatas aprovechándose de las circunstancias. 

Por último, un asunto más. ¿Saben lo que está pasando, según lo veo yo? Pues no sólo que el capitalismo poderoso arrasa con lo que le conviene -como siempre- sino que existe una lucha contra el pensamiento débil en todo el mundo, precisamente conducida por los capitalismos, en especial por los que capitanea Donald Trump y, en España, Abascal. 

El relativismo de Vattimo parece que lo construyó desde su butaca ese filósofo que estuvo de moda a finales del siglo XX. Se agarró a Nietzsche en lo que le convino y a Heidegger, pero no a lo esencial de ambos: el ser humano debe ser fuerte y tener claro adónde va, no hay varios relatos en el mundo, hay uno sólo que se va implantando a pasos agigantados en todas partes: la ideología de mercado, eso de los distintos relatos que promocionaba Vattimo y del multiculturalismo “proletario” es una debilidad evidente, una falta de observación y una de las semillas que ha sembrado el mundo líquido de hoy que acaba de tirar tres piezas más en América: el Partido Demócrata tradicional de EEUU, Chile y Venezuela (y, antes, Argentina). Nada de debilidad, lo que abraza la globalización es el capitalismo y ahora el digital y la IA, con el desafío que eso supone.   

La Venezuela que cae presumía de revolucionaria, pero era -de forma parecida a Europa- un país débil, como lo suelen ser las izquierdas actuales. Si no espabilan todo será devorado en menos de un siglo por un nuevo fascismo made in siglo XXI que no será como el del siglo XX (años 30) sino firme pero menos radical. La gente está harta de lo que nos ha traído la debilidad del posmodernismo. 

Hay tres grandes zonas poderosas en el mundo donde, hoy, la debilidad no tiene cabida: EEUU, China y Rusia. Y sus influencias se extienden por Europa, África y América, sobre todo (por descontado por Asia). Lo mismo este hecho provoca que en lugar de una izquierda de juguete brote otra fuerte y unida, si es que se libra de su misticismo laico. 

Por ahora, poco a poco, el mundo gira hacia una identidad mercantil que, al mismo tiempo, lucha entre ella. Veremos cómo termina el asunto, no es fácil que estalle una guerra mundial. ¿Se acuerdan de aquella frase “es la economía, estúpido”, “It’s the economy, stupid”? Se pronunció en 1992 durante la campaña electoral de William Clinton. Pues en la economía mundial, a pesar de las rivalidades militares y políticas, grandes empresas estadounidenses, chinas y de otros lugares (Sudáfrica, Arabia, India), tienen detrás dinero de enormes inversionistas chinos, gringos, árabes, etc. (Tencent en China o la propia Tik Tok en USA). 

Este personal tiene mucho que perder y nada que ganar a bombazos nucleares. ¿Parará el dinero una posible guerra nuclear autodestructiva? Por lo pronto, Venezuela -repito, país hermano de España- está a punto de ser absorbida por la cultura codiciosa -bendecida supuestamente por Dios- del yanqui que debe defenderse de sus nuevos y verdaderos enemigos. Y muchos españoles aplauden en lugar de haber trabajado a fondo en pro de la propia Venezuela, de su bienestar general. Así nos luce el pelo, con un rey de boquilla, un partido/gobierno presuntamente trincón y unos castellanos antiguos disfrazados de mayordomos del imperio, quintacolumnistas en el periodismo y aspirantes a gobernar España hablando de centro-izquierda. En eso ha quedado la poderosa y católica España, sus héroes, sus millones de víctimas anónimas.