Participantes creando un vínculo entre los pinares que quieren ser arrasados.
Participantes creando un vínculo entre los pinares que quieren ser arrasados.

“Niña, ¿tú crees que podemos hacer algo contra el cambio climático en un pueblo tan pequeño como este? Esto preguntaba una señora mayor en la pasada campaña electoral a una candidata ecologista al ayuntamiento de su pueblo, la respuesta inmediata fue contundente: “Claro, mujer, todos podemos y debemos hacer algo para luchar contra esa tragedia”.

Esto lo debe tener tan claro el hasta ahora alcalde de Chiclana que antes del 26M había comprometido la destrucción de un pinar cercano a Sancti Petri a cambio de más cemento. Este personaje quiere volver a escribir la historia sabiendo el final que tiene. Tan claro lo tiene que le importa muy poco las 35.000 firmas que el grupo Toniza de Ecologistas en Acción de Chiclana ha presentado en contra de ese proyecto urbanístico. Además no tiene ningún interés en escuchar el clamor que desde la gente más joven se viene proclamando así como desde algunas fuerzas políticas: “Nuestro planeta se destruye por culpa de la acción de las personas”.

Este ejemplo de desprecio de un regidor socialista hacia algo que ya no es una sospecha, sino una tozuda realidad, nos dice hasta qué punto hay una gran distancia entre lo que se pregona y lo que se hace. Mientras, supuestamente, el ciclo político que acaba de comenzar debe estar atravesado por los cambios de sistema productivo basado en la ecología política y ello se admite como una necesidad ante el estado de emergencia climática existente, hay responsables del territorio que no tiene ningún empacho en supeditar el trabajo inmediato por la destrucción, una vez más, del medio natural que es clave para luchar contra el cambio climático.

Resulta desconcertante y al mismo tiempo agotador, tener que trabajar a contra corriente en asuntos tan vitales como la lucha contra la destrucción de nuestro planeta, cuando regidores supuestamente comprometidos con esa tarea, no tienen el menor reparo en reconocer que “cuando se mueve el cemento, se mueve todo lo demás”. Se puede deducir de este tipo de decisiones dos cuestiones fundamentales, por un lado la falacia de la acción política del partido socialista, que proclama a los cuatro vientos que la lucha contra el cambio climático es su bandera y por otro, el olvido de nuestro pasado reciente, cuando ya sabemos que el cemento, en términos abusivos, va en contra de los intereses de la ciudadanía, aunque genere trabajo a corto plazo. Nos encontramos con una de las trampas del neoliberalismo más brutal, la austeridad y la precariedad nos hace perder la visión de la realidad, nos deja pendiente tan solo del “sálvese quien pueda”. A veces nos encontramos cuestiones de difícil respuesta; “que me importa a mí, 200 árboles si lo que necesito es llevar dinero a mi casa” o también, “qué más da el modo de obtener energía si lo que necesito es trabajar en donde sea”. Sin embargo, no nos hacemos la gran pregunta, ¿por qué actuar sin tener en cuenta que nuestro planeta es finito? Si ya hay personas como la señora que se preocupaba por saber si se podía hacer algo en su pueblo por parar la amenaza del cambio climático, cuando hace muy poco a nadie importaba, es lógico pensar que trabajar por tener futuro como planeta es preocuparse por el presente.

Hoy es el Día Mundial del Medio Ambiente y es una perfecta ocasión para reflexionar y, al tiempo actuar, a favor del planeta. Hoy es el día que puede empezar una nueva manera de afrontar la realidad y poder decir “cuando se mueve la lucha por la mejora de nuestro planeta, se mueve todo los demás”.

Pensemos que vivimos en una tierra rica en muchas cosas y sin embargo con una gran pobreza, precisamente, derivado de un modelo productivo depredador y destructivo. Por ello debemos hacernos al menos, una pregunta muy particular; si Alemania tiene de promedio la mitad de horas de sol al año que España y, no digamos, de Andalucía y, sin embargo, tiene de crecimiento anual de energía fotovoltaica (energía solar) doce veces más que España, ¿qué deberíamos hacer, seguir con nuestro modelo obsoleto de producción o cambiar lo más rápido posible a un modelo productivo basado en las energías limpias y renovables? ¿Es razonable mantener la falacia de la construcción clásica como base de la economía de un país como el nuestro y no aprovechar la riqueza que tenemos?

Seamos serios y comprometidos, cuanto más tardemos en cambiar el modelo productivo, más innecesario será tener modelo productivo, la destrucción del planeta será más segura e irreversible.

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