El Dúo Dinámico, en una imagen de archivo de TVE.
El Dúo Dinámico, en una imagen de archivo de TVE.

La locura cotidiana a la que nos somete el confinamiento está alcanzando ‘picos’ –una palabra nunca mejor traída— inusitados. Ayer, miércoles 1 de abril, estoy viendo el informativo nocturno de Antena 3 y además de las malas noticias tengo que soportar que suene al menos tres veces Resistiré. Y digo al menos tres veces porque me perdí –aquí este verbo es una simple manera de hablar— el primer cuarto de hora, con lo que, estableciendo una media, perfectamente pudo sonar cuatro. Tres veces sonando la canción en un telediario.

¿Pero nadie repara en esto o, al contrario, es que lo hacen aposta? La enfermedad es terrible, el confinamiento es muy duro, pero tener que andar aguantando la cancioncilla de marras es… digamos que también tiene lo suyo. ¿No hay por ahí ninguna plataforma en redes sociales, alguien a favor del armisticio? Porque yo, directamente me rindo. Claudico. Me rindo. Otro que está cautivo y desarmado.

Y les tengo que confesar una cosa: yo estoy vacunado. Esperen, esperen, no se amontonen… vacunado para la canción, en lo que a la canción se refiere, quiero decir. Mi amiga R., cuando viene a casa a oír música, a jugar al póker o a echarse la siesta después de comer (que también se ha dado el caso), en cuantito te descuidas va y te pone la canción. Y lo ha venido haciendo desde hace años, así que inmunológicamente yo debería estar a tope, con las defensas altísimas, pero no. Ser sensible al fin y al cabo, no puedo con la tonadilla. Ni puedo ahora ni podía años, meses atrás, cuando R. –y su hermana M.— irrumpían con el Resistiré de los narices entre tema y tema de la música habitualmente hedonista y sofisticada (pero con un punto, digamos, existencial) que suena en mi casa.

Queridas R. y M., querido público en general triplemente zaherido por esta insólita y tremenda situación (pandemia, confinamiento y cancioncilla), tengo que deciros algo: este tipo de eslóganes, canciones, etc, con los que se pretende hacer piña cuando hay un problema nacional o una crisis sanitaria como la que nos ocupa se los inventa (o introduce) siempre el Estado, a través del CNI, de su televisión o de quién haga falta. Ya, ya sé que es muy duro que te lo digan, ya sé que te puedes sentir un poco como cuando te enteras de que los Reyes (los Magos) son los padres, pero…

Ahí va otro ejemplo: acordaos de aquel eslogan, “vascos, sí; ETA, no”… ¿qué os pensáis, que se le ocurrió al primer paisano que pasaba por allí o qué? Esto es un poco como los programas de la tele, todos guionizados –ah, ¿qué tampoco lo sabías?—, no vaya a ser que salga cualquier cosa o, lo que es peor, que lo que salga no guste. Pues en esas estamos… alguna mente pensante del Estado, no necesariamente por indicación directa del Gobierno, viendo la que se veía encima dijo “por aquí” y por aquí es, lo que no quita para que en un país de 47 millones alguien lo pusiera unos minutos antes en el balcón (lo mismo mi amiga R.)… incluso, si se dio esa situación, pues mejor, así es todo más creíble.

Como hay algunos –seguro que somos varios miles, el resto ya irá llegando— que no aguantamos ni un minuto más ‘Resistiré’ pero no queremos enemistarnos con nuestros conciudadanos y mucho menos dar la espalda a la brillante estrategia de nuestro Gobierno, desde aquí se proponen otros dos temas que pueden al menos mantenernos en primera línea y aliviar la pesadez del Resistiré. Lógicamente se aceptan nuevas propuestas según vayan llegando. En primer lugar está El vals del obrero, de Ska-P. Nos podemos saltar la parte de ritmo de vals, la de “orgulloso de estar entre el proletariado” –eso ya al gusto de cada uno, al fin y al cabo el ‘balconing’ es un movimiento transversal— e ir directamente al final, cuando se repite una y otra vez “resistencia, resistencia”, ahí, venga, duro duro. En segundo, por orden de seguidores en Youtube, es el Resistiré de Barón Rojo… claro hombre, todos los que tenemos ya cierta edad la recordamos aunque no fuéramos heavis, la del “resitiré, resistiré hasta el fin” en el estribillo…

Dejémoslo… Pues hoy vamos fatal de original (e incluso, aunque ustedes no lo saben, de hora… ya no es por la mañana). Así que quiero rápidamente recordarles –jóder, sí, esta vez con acento en la o- que en su sección favorita, Desinfección y Chuletas, seguimos asistiendo al desenmascaramiento de una formación académica –la mía— a base de seguir las indicaciones contra el contagio. Ayer, tras el sexto lavado de manos apareció “Lucius Catilina, nobili genere natus”, lo que incluso viene a cuestionar un simple bien en Latín…

Nos acercamos a los 1.000 muertos diarios y aún seguimos que si vienen las mascarillas, que si los test son efectivos a partir de no sé qué día… Cuídense.

CODA: La dirección del digital La Marea se ha puesto en contacto con lavozdelsur.es para afirmar que el periodista Antonio Maestre no es Miguel Lacambra. Como recordarán los lectores que están siguiendo día a día estas Confesiones, en el artículo del día 29 nos hicimos eco de la fuerte polémica que había en redes sociales y medios digitales sobre la autoría de determinados ‘tuits’ y artículos digamos que pro-gubernamentales en relación con la crisis del coronavirus bajo esa firma y si la misma era el seudónimo que pudiera estar utilizando alguien mucho más conocido. Ni este medio, ni este cronista tomaron partido alguno al respecto de la polémica, pero sí es cierto que, tras distintas lecturas al respecto en internet, en el artículo se recogía que “todo indica que detrás de todo este tinglado está el periodista Antonio Maestre”… que en realidad tampoco es exactamente lo mismo que decir que fuera el autor de dichos artículos y ‘tuits’. Sea como fuere, La Marea quiere dejar claro que Lacambra y Maestre no son la misma persona y desde aquí no tenemos ningún problema en recogerlo y decírselo a nuestros lectores y lectoras.

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