Una fotografía de archivo del cementerio de Jerez.
Una fotografía de archivo del cementerio de Jerez.

Pensé no escribir más sobre la muerte de mi padre en esta pandemia. No quería hacerme sangre. Total, como me han repetido cientos de veces en estos días: ‘él ya descansó’. Es verdad, el descansó, pero yo no. Es lo que tiene que se te muera alguien y no vivir ese momento de estar junto a él, de verlo muerto al reconocer su cadáver para que tu mente asuma lo que te está pasando, no vivir el velatorio, no vivir el funeral. No me podía imaginar que doliera tanto.

La mente ya la tengo más fría y estoy asimilando lo que pasó mientras tengo las cenizas de sus restos cerca de mí porque no he podido llevarlas al cementerio aún. Pongo la televisión para distraerme y siento una punzada. Veo el entierro de Julio Anguita y, por favor, que nadie me malinterprete porque no tengo nada contra este personaje al que admiré tanto. Cuando veo a sus compañeros y amigos en su entierro, me pregunto por qué él sí y mi padre no.

Hoy me entero de que un antiguo alcalde de Jerez también ha fallecido. Tampoco tengo nada contra este señor, al revés, lo siento mucho por su familia, porque una vez ayudó a la mía. Pero escucho que su sepelio fue en la Catedral. También me pregunto por qué él sí y mi padre no. Sí, me pueden decir es que la muerte fue por este motivo o por lo otro y… vale. Pero tienen que comprender que desde el dolor me surja esta pregunta.

Pero es más. Veo en la plaza del Caballo a gente con banderas y cacerolas manifestándose. Ellos pueden estar en la calle. Pero yo no pude ir ni al tanatorio para poder estar al lado de mi padre. ¿Por qué ellos sí y yo no pude estar cerca de mi padre una vez muerto para velarlo? Aunque hubiera estado yo solo.

¿Saben ustedes qué se siente viendo eso? Sientes pena. Y sobre todo asco, mucho asco de lo que está pasando. A mi padre nadie me lo va a devolver. Déjalo pasar, me dicen. Pero no puedo. Necesito mi duelo, cerrar mi herida abierta. Esta semana le he pedido al Hospital de Jerez un certificado con la causa de fallecimiento de mi padre. Me dieron dos diagnósticos distintos. Tranquilo, Alfonso, no te metas ya más, déjalo pasar, te vas a hacer daño. Él descansó ya. De acuerdo. Él descansó ya, pero el que ahora no descansa soy yo.

He creado un grupo en Facebook llamado Familiares y amigos de jerezanos/as fallecidos sin funeral, al que pueden acceder pinchando en el enlace para que las personas que hayamos sufrido en Jerez la pérdida de un ser querido, sea familiar, amigo, etc… sin funeral, podamos compartir nuestro dolor y experiencias y apoyarnos los unos en los otros y que quede un testimonio, un homenaje a todas estas personas de Jerez que se nos han ido sin poderles decir adiós.

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