Para ti, que no tuviste la suerte,
pese a todo,
de vivir la transición.
La verdad histórica apaga la leyenda, tanto como la rigurosidad despeja el mito. Documento mata relato. La búsqueda de la verdad ridiculiza la propaganda interesada. 46 años después del 28F me empujan a una síntesis que, por breve, no dejará de ser rigurosa. No significan argumentos simplones como se acostumbra a hacer ahora; más bien, aportar claridad en momentos vitales para nuestra tierra. Los últimos años han sido pródigos en relatos que cuestionan la literatura oficial: mantras inducidos por las siglas que, hasta ahora, más ha gobernado la Junta. Al paso de tiempo se simplifican los argumentos y conviene refrescarlos. Aunque, hay que decirlo claro, la riqueza de matices resulta imposible reducirlos más.
Como prólogo diremos que el 28 de febrero de 1980 no se vota la autonomía. Más bien, un procedimiento constitucional para acceder, por la vía del artículo 151, al club de las nacionalidades históricas. Es decir, autogobiernos con máximas competencias. Dicho de otra forma, con aquel referéndum no se alcanzaba nada en concreto: era un paso más pero no el único, ni el definitivo, ni el más importante. Sí fue una demostración soberana del pueblo.
Cinco puntos pues para desvelar fake news y atreverse a pasar pantalla de lo que se ha venido repitiendo año tras año, tanto como omitiendo interesadamente. O bien simplificando hasta distorsionar a la verdad. Una nueva generación que no vivió aquellos hechos ha crecido empapada de tópicos y mitificaciones. Justo ahora que algunos no valoran la conquista histórica que significó, despreciando nuestra identidad tanto como nuestra autonomía (aunque se sienten y cobren en el Parlamento andaluz), es el mejor momento para apreciar lo que Blas Infante y los suyos intentaron desde la incomprensión o el desprecio de la derecha e izquierda tradicional y los sectores más reaccionarios. Vamos con ello.
Cinco mitos sobre el 28F
1).- La consulta del 28F es una exigencia constitucional para que los andaluces y andaluces diéramos el visto bueno un procedimiento (151) para lograr a una autonomía plena. Antes, diputaciones y ayuntamientos de Andalucía había respaldado dicha vía y, antes de pasar al Congreso y Senado el anteproyecto de estatuto, la sociedad debía pronunciarse. Con la salvedad de Alianza Popular (AP) que no creía en un sistema autonómico, todos los partidos apoyaron una contundente superación del primer requisito, pero la UCD de Adolfo Suárez, reconsideró su apoyo y optó por boicotear el referéndum para reconducir el proceso por el artículo 143. Es decir, una simple descentralización administrativa.
Ese cambio brusco de opinión implicó toda una suma de limitaciones e impedimentos para la campaña, comenzando por el propio galimatías de la pregunta, de manera que tanto el centrismo como el propio Gobierno convocante hicieron todo lo posible para que fracasara. En protesta por ese giro inesperado, Clavero Arévalo dimite como ministro y, Escuredo, presidente de la Junta, denunciando los obstáculos, realiza una huelga de hambre de 72 horas. De cualquier forma, la indignación popular que movilizó al pueblo, el respaldo de los partidos del sí, junto a la ayuda ofrecida a la Junta desde las corporaciones locales sustentadas por el pacto municipal de izquierda, vinieron a prorrogar en el tiempo las intensas movilizaciones del primer Día de Andalucía. No se puede entender el 28F sin el 4D.
2).- Las condiciones de la consulta fueron muy especiales y sin matiz alguno. Vinieron determinadas como paso previo por una Ley de Referéndum que exigía la Constitución (art. 92). Sin embargo, nuestra tierra ya sufre discriminación previa cuando meses antes, para la ratificación de los estatutos catalán y vasco, se permitió —por razones de Estado— utilizar normativa previa a la Carta Magna. Sin embargo, Andalucía tuvo que esperar una norma que regulase todo tipo de consultas. Con ella se aplicaba la Constitución: un referéndum por provincia (en realidad ocho) y con los votos afirmativos de la mayoría del censo electoral. Ojo, no de votantes. Unas condiciones nunca exigidas en tanto Andalucía fue el primer —y único— territorio que utiliza el 151.
No se puede entender el 28F sin las estrictas condiciones previas que marca la Ley de Referéndum
Ante estas estrictas exigencias, los grupos parlamentarios andalucistas y comunistas alertaron con sus enmiendas ante el caso andaluz: el primero donde se iba a aplicar. Querían facilitar que si alguna provincia no alcanzase el listón exigido no paralizase al resto y, pasados cinco años, pudiese repetir la consulta e incorporarse a la autonomía. Aquella advertencia no fue tenida en cuenta y, resultará premonitoria por cuanto lo que sucede. Eso explica que comunistas y andalucistas votasen en contra de la Ley. Tras estas dos circunstancias —referéndum catalán y vasco, así como norma reguladora de todo tipo de consultas— se ocultaba en realidad un tácito pacto entre el bipartidismo de entonces —PSOE y UCD— para reconvertir tras los ejemplos citados las autonomías por el artículo 143. De hecho, el 28F tiene un carácter disuasorio para que, con su esperado fracaso, ningún territorio más transitara al autogobierno pleno. No se puede entender el 28F sin las estrictas condiciones previas que marca la Ley de Referéndum.
3).- La campaña del 28F representa una movilización popular equiparable al 4D. El lema centrista Andaluz, este no es tu referéndum, fue una velada llamada a la no participación algo que, por una parte, es contradictorio en una democracia; y por otra, representaba una actitud pasiva con la que condicionar los resultados. Las abstenciones, tanto como los votos negativos, limitaban la cuota a superar de un censo anticuado y, en la mayoría de los casos, no actualizado donde hasta los fallecidos figuraban registrados con derecho a voto. Además, las posiciones centristas/gubernamentales lo tenía muy fácil y lo sabían.
Almería era la provincia donde gozaban de mayor representación, la que tenía mayor número de emigrantes censados porque pensaban regresar a tu tierra, la más aislada en telecomunicaciones y la más limitada en cuanto a transportes… incluso, no es descartable que fuese donde con más interés hiciese UCD campaña. Por ello, conforme la norma aprobada, fracasada en una sola provincia su resultado condicionaba las otras siete. Aun así, las previsiones gubernamentales barajaban no superar la consulta en diferentes provincias: jugaba a caballo ganador. Sin embargo, finalmente, el número de síes también superó ampliamente al de noes en dicha provincia del oriente andaluz, en proporción de uno a diez: El 28F fue una victoria política, pero con la Ley en la mano se pierde.
4).- La noche del recuento de votos fuentes gubernamentales anunciaron el fracaso del referéndum en varias provincias, pero no fue así: en todas se cumplieron los requisitos de la ley, salvo el caso de Almería, en la que, como hemos dicho, no hubo mayoría absoluta del censo pero también se votó a favor de la autonomía: 118.186 síes frente a 11.092 noes. Pese a todo, la enorme crispación y las intensas movilizaciones de la sociedad andaluza convertirían el 28F en una contundente victoria política y popular.
Con los pies en la tierra y la Ley en la mano, el referéndum había fracasado y era necesario reconvertir el proceso autonómico por el 143
Sin embargo, con los pies en la tierra y la Ley en la mano, el referéndum había fracasado y era necesario reconvertir el proceso autonómico por el 143. No era una simple cuestión de artículos, representaba pasar de una autonomía rica en competencias para resolver déficits socio económicos y que nos igualaba a las nacionalidades históricas, a otra con menores herramientas políticas al ser una simple descentralización. UCD desde el gobierno se las prometía felices y la izquierda, sobre todo centralista, aceptaba con resignación lo sucedido. El 28F se bloquea la vía del 151. Sin embargo, aquí no acaba nada. Más bien la rabia del pueblo andaluz consciente de su vitoria moral y empuje, prosigue con sus movilizaciones y apoyos, empujando a los partidos parlamentarios a buscar soluciones en el seno de las Cortes. El 28F seguía vivo: Andalucía buscó desbloquear la situación.
5).- Aunque tanto UCD como PSOE parecían conformarse con el resultado, la movilización ciudadana, de los ayuntamientos y las iniciativas andalucistas trasladaron el debate a las Cortes. Aunque el impulso siempre vino en primera instancia del grupo parlamentario andalucista, a sus propuestas se sumarán todos los partidos en la búsqueda de solución unos, otros arrinconando más al centrismo. Así, alrededor de una veintena de ellas se registran, destacando la iniciativa de reforma constitucional como la más profunda. Entre ellas, la propuesta para modificar la Ley de Referéndum será derrotada por un solo voto de diferencia en el Congreso.
Ante ello, con Suárez en abierta crisis como presidente, se enfrentará a una moción de censura en la que todos los partidos andaluces le votan en contra. Una vez la supera, plantea ante el Congreso una cuestión de confianza retrasmitida en directo por la televisión, donde se escenifica el respaldo de los andalucistas a cambio de desbloquear la autonomía por el artículo 151. Se pactaba así una solución definitiva con un centrismo muy desprestigiado, sí, pero que dejaba sin protagonismo al resto de formaciones las cuales, negando la validez política del acuerdo y lideradas por el PSOE, impulsaron una campaña de desprestigio de Rojas Marcos y sus siglas.
El 28F es una demostración práctica de cómo el Derecho está al servicio de la política
Es más, su amenaza de paralizar el camino a la autonomía con un recurso al Tribunal Constitucional fuerza finalmente un acuerdo con la participación de todos los partidos con representación en Andalucía, que sustituía el resultado de la consulta en Almería por la solicitud convalidatoria de sus diputados y senadores (23 de octubre de 1980), invocando, sin nombrarlo, el “interés nacional” del artículo 144. A partir de ahí, se recupera el procedimiento 151 y, con no pocas vicisitudes —entre ellas el impacto del 23F— se conquista una autonomía plena. Una demostración práctica de cómo el Derecho está al servicio de la política.
Muchos han querido despreciar la voluntad y las movilizaciones de los andaluces y andaluzas con la solución adoptada para desbloquear un procedimiento que solo se utiliza una vez. Después de Andalucía todo será diferente en el desarrollo del Estado de las Autonomías. Así pues, apreciemos y disfrutemos de históricas conquistas constitucionales que, como diría Blas Infante aludiendo al golpismo del 18 de julio, no vaya a venir un viento y se las lleve. Lo dicho: feliz Día institucional de Andalucía.
Para saber más sobre el 28F
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