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Lo de la ITI, los fondos de la Iniciativa Territorial Integrada, no acaba de funcionar. En los últimos días se han alzado varias voces en el ámbito político al respecto de esta iniciativa que busca la reactivación de la economía de la provincia a partir de fondos de distintas administraciones, fundamentalmente de la Unión Europea. Primero fue la diputada socialista Miriam Alconchel, la que elevó sus dudas y quejas al Gobierno central aunque sin salirse del juego político, y ahora ha sido el coordinador provincial de Podemos, José Ignacio García, el que ha entrado en el meollo de la cuestión, al hablar abiertamente ya de “oportunidad perdida” y culpar sin tapujos a PP y PSOE de que una vez más una iniciativa de estas características no se aproveche en una provincia con una tasa de desempleo que ronda el 30%, entre otras cosas, según destaca el propio García, por las falta de una visión de conjunto, con proyectos inconexos, sujetos al rédito político y sin una visión territorial.

La ITI en realidad son unos fondos que están dando cobertura a proyectos públicos, que no siempre coinciden con las necesidades que observan los operadores privados. En Jerez, por ejemplo, varios de los proyectos ‘estrella’ que cuentan con los fondos ITI para su financiación son el Museo del Flamenco, el de Lola Flores, la recuperación del río Guadalete o el adecentamiento y señalización de los caminos rurales del viñedo. Se trata, como puede comprender el lector, de iniciativas encaminadas a la potenciación del turismo y del centro histórico, proyectos digamos ‘de cobertura’, encaminados a generar dinamización e inversiones privadas más adelante.

Pero es que es mucho el dinero que se va y poco el empleo que se va viendo… dejando al lado las dos recientes —y dispares— referencias de políticos, hace unos meses, por ejemplo, se oyeron varias voces en el Marco de Jerez si no contrarias a la iniciativa de adecentamiento de los caminos, sí refiriéndose a este asunto como secundario respecto a otras cuestiones de las que se viene hablando en el sector, como podría ser la posibilidad de que se fomentara que hubiera una destilería en la comarca, en línea con la corriente de vuelta al origen que se viene imponiendo tanto para el vino, como para el brandy de Jerez.

En lugar de eso, se van a gastar varios millones de euros en que por ahora la gente pueda pasear —andando, en bici, a caballo— por unos caminos debidamente adecentados y señalizados… en definitiva, como tantas veces ocurre en política, los bueyes van delante de la carreta, ya que hoy por hoy no hay decenas de villas o haciendas habilitadas para el turismo que necesiten el uso de esos caminos para entrar, salir o el mero disfrute entre el viñedo… Bien, hay que esperar hasta 2020 para hacer una evaluación de la ITI y cuál ha sido su incidencia en la economía de Jerez y la provincia, pero está claro que la frustración —una nueva— va abriéndose camino…

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