Mujeres manifestándose durante el 8M del año pasado.
Mujeres manifestándose durante el 8M del año pasado.

Si el movimiento feminista logró extenderse por todo el territorio, incluso por el territorio rural, y conectó a millones de mujeres de todas las edades, y a muchos varones, hoy está ante el reto de extenderse aun más, de federalizarse más intensamente y de articular a las personas en el territorio como quizá ningún otro movimiento político lo haya conseguido nunca hasta ahora.

Madrid que, a diferencia del resto de España, ha prohibido toda manifestación feminista, más que dificultades ha conducido a una mayor creatividad para mantener vivo el movimiento. “Todas a los portales”, ha convocado Cristina Fallarás a través de su cuenta de Twitter. Una convocatoria que evitará cualquier criminalización de las mujeres o del movimiento y que podría extenderse a otros lugares. Esta diseminación de las manifestantes puede fortalecer el movimiento de una forma inapelable, dado que las mujeres pueden llegar a ocupar la totalidad del espacio público y crear una fuerza de conexión incluso sin el contacto directo de las personas, produciendo un tejido de protesta que cubra todo el territorio.

Los datos dejan clarísimo que la crisis provocada por la pandemia la pagan las mujeres, en primer lugar, y de una forma brutal. El 85%, datos mundiales, de las familias monoparentales con hijos están al cargo de las mujeres. El 60% de las mujeres del mundo trabaja en los sectores informales, ganan menos dinero que los hombres y, como consecuencia, tienen menos ahorros y mayor riesgo de pobreza.

En la Unión Europea, las mujeres que trabajan en el sector de la sanidad, en los supermercados o en la limpieza son el 80% del total, con un mayor riesgo de exposición al Covid-19. También la violencia contra las mujeres ha aumentado. Según la ONU, en Italia aumentaron un 75% las llamadas de alerta por violencia contra las mujeres. El panorama es desolador. Todas estas razones, y varias más, son suficientes para que hoy el color morado sea visible y la protesta contundente. Se salvó la Navidad a sabiendas y se prohíbe el 8M, pero se quiere rescatar la Semana Santa; esta es la sensación entre millones de personas. Se toleran las manifestaciones de júbilo de las hinchadas futbolísticas y se prohíben las manifestaciones de reivindicación. La democracia sufre, y las mujeres siguen sufriendo las consecuencias, también las de una democracia de baja calidad.

Las divisiones internas en el movimiento feminista son un signo de su funcionamiento democrático. La unanimidad solía describirse en España como democracia a la búlgara, no parece el caso del movimiento feminista aunque desde los sectores más conservadores y derechistas se haya querido presentar el feminismo como un movimiento ortodoxo y agresivo para desacreditarlo. Dentro del movimiento feminista están representadas todas las actitudes sociales de defensa de las ideas y, también en esto, el feminismo está dando muestras permanentes de funcionamiento democrático. Democracia no es siempre tomar decisiones y acatarlas: democracia es ser libre para expresarse y actuar, para disentir, incluso para confrontar. En la mayoría de los partidos políticos esta cultura democrática está, por cierto, ausente o en baja intensidad.

Que las mujeres, por el hecho de ser mujeres, no tengan los mismos derechos que los hombres me resulta simplemente incomprensible, absolutamente ajeno a cualquier razonamiento que yo pueda compartir. Considerar a las mujeres menos me lleva a pensar en cómo los nazis calificaban de Untermenschen (seres sin verdadera categoría humana) a los que consideraban menos y un peligro para sí mismos, y entonces me caigo del guindo con la idealización glorificadora de la mujer en alguna religión de por ahí. También el capitalismo entroniza a algunas mujeres, mientras la inmensa mayoría sufren sus consecuencias.

Creo que es hora de aceptar a las mujeres como seres iguales a los hombres, y de aceptar que no existen los Untermenschen, que no existe ninguna razón para la discriminación de løs otrøs, porque cada discriminación, además, hace posible la siguiente discriminación, las razones se buscan luego: su fundamento está en el miedo. Y el miedo se neutraliza con el conocimiento.

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