Voces literarias desde la Sierra de Cádiz: "Llamo a las editoriales y me dan palos en las costillas"

Los autores Miguel Ángel Rincón Peña, Raquel Zarzuela, y José Ángel Ruiz Mateos, radicados en Prado del Rey y Coto de Bornos, comparten la pasión utópica y terapéutica de la escritura, la pelea por la edición y la visibilidad, y la conciliación con sus profesiones para sobrevivir

Voces literarias desde la Sierra de Cádiz. De izda. a derecha: Miguel Ángel Rincón Peña, José Ángel Ruiz Mateos y Raquel Zarzuela.
Voces literarias desde la Sierra de Cádiz. De izda. a derecha: Miguel Ángel Rincón Peña, José Ángel Ruiz Mateos y Raquel Zarzuela.

En España hay más lanzamientos editoriales que nunca —lo que debe significar que también hay más escritoras y escritores que nunca—, aunque en 2021 han caído las publicaciones en un 15%. En este país hay más lectores que hace una década, pero en cambio se lee menos. ¿Y la distribución? La distribución es capítulo aparte, como unas páginas ilocalizables para el común de los mortales a menos que se cuente con un padrino —léase editorial, léase contacto— potente. Las librerías de novedades suelen apostar sobre seguro, salvo raras excepciones muy localizadas.  Los grandes almacenes, ya saben. ¿Lo de vender por Amazon? Un bluf.

Si entrar en el mundo de los escaparates de grandes, medianas o pequeñas librerías, o de al menos figurar en las estanterías, o eso de las presentaciones, o aparecer en las páginas de las menguadas secciones de cultura en prensa, ya es complejo si el autor reside en grandes ciudades, ¿cómo logra un escritor o poeta desde lo rural, desde, digamos, lo profundo de la Sierra de Cádiz, hacerse un hueco en tan apabullante, pero reducido y exclusivo, panorama literario?

En el Día del Libro de 2022, tres voces jóvenes demuestran que la perseverancia da frutos y que el placer de escribir puede con el mercado. Aunque en la mayoría de los casos no quede más remedio que ganarse el pan con otro empleo y, en paralelo, restar horas al sueño y recurrir a la autoedición, la autodistribución y, en suma, al ‘yo me lo guiso, yo me lo como’ para hacer madurar la otra carrera, la literaria.

Este trío lo encabeza Miguel Ángel Rincón Peña (Ronda, 1977), que este sábado estará en Sant Jordi 2022 de Barcelona firmando sus dos últimos libros publicados hasta la fecha: El caso Passion (Romantic), su primera novela con tintes detectivescos centrada en su pueblo, Prado del Rey, y el poemario Raigambre, poemas desde la raíz (Editorial La Serranía). A su vera, Raquel Zarzuela (Marbella, 1987), autora también afincada en Prado del Rey que acaba de publicar Las cosas que nunca (te) dije (Círculo Rojo), una selección de “poemas besados en hechos reales”. Al otro extremo, José Ángel Ruiz Mateos (Palma de Mallorca, 1993), residente en el Coto de Bornos desde que se mudó a los 12 años junto a su familia. Publicó a finales del pasado año su primer y único poemario, Este cuerpo no es mío (Ediciones de Humo).

¿Aparte de su juventud y de ese ansia catártica por contar, expresar y escribir qué más une a estos autores serranos? Que no pueden dedicarse, al menos por ahora, a vivir exclusivamente de la literatura. “Mi objetivo nunca ha sido profesional ni económico, la escritura hace que me desahogue, con ella puedo resolver mis propios conflictos y hacer las paces conmigo mismo. Más allá de eso, intento disfrutar todo lo que pueda venir”, reconoce Ruiz Mateos, graduado en Logopedia y empleado en un Centro de Atención Infantil Temprana (CAIT), donde trabaja día a día con niños con discapacidad y sus diferentes dificultades del lenguaje.

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José Ángel Ruiz Mateos, en una imagen cedida por el autor.

Escribir "por terapia"

Actriz, cantante y sanitaria, Zarzuela deja claro que escribe “por terapia, porque el papel es mi confidente más prudente. Necesito escribir para poder dormir y dejar escapar mi imaginación”. Aun así, esta mujer que desde pequeña escribía en una libreta todo lo que se le pasaba por la cabeza se arriesga a seguir avanzando en su gran pasión. “Publicar, editar…, cuestan lo que quieras invertir. A veces hay que invertir para ganar. Pero hay que estudiar bien el proceso de ejecución”, reconoce.

Lo de Rincón Peña es igualmente personal, pero con un punto más utópico si cabe. Profesional Técnico de Integración Social (PTIS), “mi aspiración con la escritura es simple: seguir escribiendo mientras tenga algo que decir y ofrecer lecturas; entablar esa comunicación tan mágica con los lectores mediante la literatura es mi aspiración. No me interesa la consagración, tan ansiada por demasiados autores. Tampoco me interesan los premios, de hecho no me presento a ellos, pues no escribo para competir o para que me evalúe un jurado. La poesía es otra cosa, al menos para mí”.

Escribir "por necesidad" o "para sentirme mejor conmigo mismo"

“Escribir para mí —alude el autor pradense, “100% poblaor”—es una especie de necesidad, algo intrínseco. Siempre he escrito cosas en cualquier sitio: poemas, artículos de opinión, cuentos, y ahora incluso novela. En estos tiempos, cualquier hijo de vecino puede escribir y publicar un libro siempre que tenga pasta para gastársela en una autoedición. Yo prefiero ir con mi manuscrito y llamar a las puertas de las editoriales tradicionales e ir recibiendo (cuando responden, porque suelen ser bastante maleducadas a este respecto) palos en las costillas. Eso te va fortaleciendo y dando experiencia. Aún así, siempre hubo alguna editorial que decidió apostar por mis obras, la mayoría pequeñitas e independientes, como yo”.

La adolescencia, más temprana o tardía, les despertó las primeras lecturas en serio y los primeros escritos torpes y plagados de esa duda que ya solo puede ir a más con los años. “Descubrí la lectura sobre los 15 años, la poesía a los 18. Cuando empecé a entender parte de mis sentimientos, a verme reflejado en algunos poemas, comprendí que nunca podría dejar de leer poesía. Poco a poco, intenté encontrar mi propia voz, crear poemas que me ayudasen a manejar y calmar mis emociones o preocupaciones; eso tiene algo de efecto terapéutico, y a veces ese efecto dura una hora y otras me sirve para pasar página completamente. Si no escribo pierdo una herramienta para sentirme mejor conmigo mismo”, confiesa Ruiz Mateos. Que no escamotea en la conversación su íntimo deseo literario. “Si lo planteamos como un sueño, el mayor de mis deseos es que mis libros me ayuden a viajar por España y el resto del mundo, poder recitar en diferentes lugares y disfrutar de todos esos momentos. Sería una forma preciosa de seguir creciendo y disfrutar en un sentido más amplio de lo que escribo”.

Zarzuela, que asegura que el último libro que ha leído ha sido precisamente El caso Passion de Rincón Peña, mantiene que, más que ganar lectores, lo que ella quiere es contagiar la escritura como exorcismo personal. “Con la escritura aspiro a que todo el mundo escriba y deje salir las cosas que son tabúes o que permanecen oprimidas, eso que genera cada uno en su interior al intentar estar a la altura de las circunstancias en su vida”.

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Zarzuela con su poemario.

Estas voces literarias desde la serranía gaditana disfrutan por el mero hecho de escribir, pero no ocultan la dificultad de ser leídos desde el concepto remoto que lo rural tiene en la sociedad actual. Ruiz Mateos, en todo caso, valora internet y las redes sociales como fuente de publicidad, herramientas que, sin ir más lejos, no tenía el gran poeta de la Sierra de Cádiz Julio Mariscal y que, en cambio, no le impidió mantener amistad y correspondencia con Vicente Aleixandre, Pablo García Baena, Aquilino Duque, Gerardo Diego, Camilo José Cela, Blas de Otero, Claudio Rodríguez, Caballero Bonald y Gloria Fuertes. Precisamente con la madrileña —una de sus grandes amistades—, y junto a Rafael Mir y Antonio Gala, fundó entre 1950 y 1954 la revista de poesía Arquero, nombre del grupo poético del que es máximo exponente y una revista que él mismo dirigió sin salir nunca de la provincia de Cádiz.

“En un ambiente rural —asevera el joven poeta de Bornos— hay limitaciones en todas las áreas, el objetivo siempre acaba siendo buscar oportunidades fuera que te llevarán de igual forma al éxito en el ambiente rural”. A lo que añade Rincón Peña: “Escribir, publicar libros y darse a conocer viviendo en un pequeño pueblo enclavado en la Sierra de Cádiz no es nada sencillo. En la provincia, el meollo suele estar en Cádiz y alrededores, Jerez y lo más cercano que nos podemos encontrar es Arcos de la Frontera, dada su tradición en parir a grandes poetas —cuna de Mariscal, precisamente—. Es cierto que, hablando con compañeras poetas y artistas de la sierra, siempre está la queja de que la Sierra también existe, y no solo para hacer turismo rural. Les cuesta invitar a los escritores serranos, salvo honrosas excepciones”.

En cambio, el talento está intacto. Zarzuela, por ejemplo, que acaba de lanzar su segundo poemario, es licenciada en Arte Dramático, estudió cuatro años de danza en el conservatorio y tiene un máster de Verso y Siglo de oro. Sus grandes pasiones, escribir y cantar, la colocaron en un noveno puesto entre 500 autores en los premios ‘Orola literatura’ hace ahora diez años, ha participado en tres musicales y ha sido vocalista en grupos de música como Soul beat. Toda una artista multidisciplinar que, en su día a día, trabaja como sanitaria para pagar el coste de la vida y que recurre a la escritura, más que para eso tan mrwonderfuliano de soñar más fuerte, para simple y llanamente dormir bien.

Ruiz Mateos tiene en la mesita de noche La barca del tiempo, de Cristina Peri Rossi —Premio Cervantes 2021—, y Ararat, de Louise Glück. Aparte, termina Nuestra parte de la noche, de Mariana Fernández. Voces femeninas en poesía y narrativa, un género siempre en constante reivindicación. “Mi última lectura —dispone Rincón Peña—, la cual recomiendo, se llama El cuaderno del jardín, de la poeta arcense Pepa Caro. También tengo a la espera varios libros, como Tratado del no sé qué, de José Mateos, y Trabajo sucio, de Larry Brown”. 

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Rincón Peña, en una foto personal del autor.

Este 2021 las editoriales catalogaron 87.122 libros, un 15,4% menos que los 103.102 que se registraron en 2011, tal y como apuntan los datos facilitados a La Vanguardia por la Agencia Española del ISBN de la Federación de Gremios de Editores de España. Entre ellos están los de Rincón Peña, Zarzuela y Ruiz Mateos. Muchos pares de ojos se han posado ya sobre ellos, sin más pretensiones, por divertimento, por terapia o por pura necesidad.

"Empecé a escribir las letras de las canciones de un grupo de rock que hice junto a unos amigos en Prado. Tendríamos unos 16 años y no teníamos ni idea de tocar, pero le poníamos mucha afición. Alguien debía hacer las letras y me tocó a mí. Luego me di cuenta que escribía mejor que tocaba y ahí comenzó todo: en 2003 el Ayuntamiento de mi pueblo me publicó mi primer poemario”.  “Siempre he huido de ese mundillo de poetas en el que muchos buscan integrarse y ser aceptados. No digo que esté mal, incluso alguna vez colaboré con ellos, pero no es lo mío. Yo decidí ir por libre hasta que me encontré gente de ‘mi misma cuerda’, e hicimos varios colectivos independientes, como El fuego de la utopía, por ejemplo. Nos recorrimos media Andalucía en una furgoneta ofreciendo poesía y canción de autor. Perdíamos dinero, porque al parecer, eso de pagarle a los poetas nunca estuvo de moda, a no ser que… en fin, no abriré ese melón aquí”. 

Sobre el autor:

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Paco Sánchez Múgica

Periodista, licenciado en Comunicación por la Universidad de Sevilla, experto en Urbanismo en el Instituto de Práctica Empresarial (IPE). Desde 2014 soy socio fundador y director de lavozdelsur.es. Antes en Grupo Joly. Soy miembro de número de la Cátedra de Flamencología; hice la dramaturgia del espectáculo 'Soníos negros', de la Cía. María del Mar Moreno; colaboro en Guía Repsol; y coordino la comunicación de la Asociación de Festivales Flamencos. Socio de la Asociación de la Prensa de Cádiz (APC) y de la Federación Española de Periodistas (FAPE).

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Comentarios (1)

Marybel Hace 16 días
Lo de Miguel Angel Rincón es para que se lo miren. No sólo no tiene ninguna titulación, sino que trabaja en un puesto para el que no está cualificado. Por otra parte no se presenta a premios porque su poesía no vale mucho. Eso sí, está muy pagado de si mismo. Lo de editarse libros, pues me imagino que no le editan por su infima calidad
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