Un Día del Libro a puerta cerrada

En la víspera del 23 de abril, lavozdelsur.es habla con libreros y editores sobre el incierto panorama de un sector en el que llueve sobre mojado: "Rendirse es lo último"

San Jorge, siglos después, luchando este 23 de abril contra el coronavirus. ILUSTRACIÓN: MANU GARCÍA
San Jorge, siglos después, luchando este 23 de abril contra el coronavirus. ILUSTRACIÓN: MANU GARCÍA

Un 23 de abril del siglo III, Jorge fue martirizado y decapitado por negarse a renunciar a su fe. Un poco antes de eso, tuvo tiempo de acabar con un dragón que tenía atemorizado a todo un reino. De la sangre del monstruo brotó una rosa que el soldado de la Capadocia, al que luego santificaron, regaló a la hija del Rey. Un 23 de abril de varios siglos después, en 1616, son enterrados Cervantes y Shakespeare. Desde 1988, el 23 de abril es la fecha escogida por la Unesco para conmemorar el Día Internacional del Libro. Un día de fiesta en el que, en honor a la leyenda de San Jorge y en tributo a los dos legendarios autores universales, es tradición regalar una rosa dentro de un libro.

Este 23 de abril de 2020, la pandemia de coronavirus, un monstruo microscópico que se ha cobrado ya decenas de miles de muertos en todo el mundo, habrá poco que celebrar. Será una fiesta a puerta cerrada, ahora que también se cumplen 40 años de la muerte de Sartre. Librerías en horas bajísimas y editores paralizados. Autores a verlas venir, con presentaciones, ferias y encuentros con los lectores pospuestos a cuando todo esto pase. Todo es incertidumbre en el gremio de editores y libreros ante un estado de alarma que ha bajado las persianas de los negocios y ha aplazado cualquier lanzamiento editorial. Solo en Andalucía, la comunidad con más pequeños y medianos editores, unos 3.500 empleos dependen de las librerías.

libro_nati-4.jpg Nati Montaño, en una imagen de archivo.

“Cuando las librerías no están, falla toda la cadena”, ha reconocido en la víspera de este extraño Día del Libro el presidente de la Asociación Colegial de Escritores (ACE), el autor Manuel Rico. Y no está previsto que reabran antes del 10 de mayo. En Italia, más como gesto simbólico que otra cosa, el Estado ha declarado la venta de libros como algo esencial, aunque en España el gremio llegó a la conclusión de que mejor preservar la seguridad que abrir por abrir en pleno confinamiento. “Ahora mismo estamos en un ERTE cinco de los seis trabajadores de la empresa, y nada, como todo el mundo, esperando a ver cómo salimos de ésta”, cuenta al otro lado del teléfono Natividad Montaño, una de las propietarias de la librería La Luna Nueva, una de las más señeras de Jerez. Después de semanas a cero, expone, “ahora hemos empezado a vender algo a domicilio, entre diez y doce libros al día. Esto no sirve para nada, ni para pagar la luz. Estamos porque hay que mantener esto un poco vivo, pero no da para cubrir ni los gastos”.

La mitad de las librerías españolas, según el último informe de  la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL) y el Ministerio de Cultura, factura menos de 90.000 euros al año. Si la cosa ya iba a trompicones y en modo resistencia, la crisis del Covid-19 ha sido el puntillazo. No les va mucho mejor, obviamente, a otro de los eslabones más importantes de esta cadena: los editores. Carmen Moreno es la cabeza visible de Cazador de Ratas, una pequeña pero muy activa editorial que esta poeta, novelista y editora gaditana dirige desde 2014. “De esta crisis mundial vamos a salir mal parados todos, y cuando digo todos es todos: el mundo editorial y cualquier otro sector”, mantiene. Si bien, matiza, la crisis para el gremio de libreros y editores, desgraciadamente, no es nueva.

Manolo Romero Bejarano, en una foto en su librería en 2016.

“Sí es verdad que al mundo editorial se le maltrata mucho más desde las instituciones; nunca se habla del mundo editorial, solo del cine, del teatro, de la música… y entiendo que es porque es más masivo y, por ende, da más votos. La lectura es algo individual. Por eso, pienso que no habrá ayudas, las que estaban establecidas para el mundo del libro han ido desapareciendo tanto por parte del Gobierno central como de la Junta de Andalucía, mientras que han ido subiendo otras enfocadas a la compra de vehículos, turismo… No espero nada, ni tampoco es buena cosa para nutrirse un negocio”.

Por su parte, el poeta y editorial David Eloy Rodríguez, al frente desde hace quince años de la editorial Libros de la Herida, mantiene que son "tiempos difíciles para todo el ecosistema del libro... Si ya de por sí este es un mundo complicado, precario y con muchas desigualdades, esta situación lo pone al límite, lo sitúa al borde del precipicio. Precisamente los proyectos más afectados por la situación sobrevenida son los pequeños e independientes, muchas veces los más comprometidos con la calidad, el rigor, la pasión, con el libro como función social, como valor útil para la comunidad".

David Eloy Rodríguez, antes de una presentación en la Fundación Caballero Bonald en 2018. FOTO: MANU GARCÍA.

Esta aventura editorial que echó a andar en Sevilla con la colección Poesía en resistencia, estaba a punto de llevar a las librerías tres radiantes y esperadas novedades: una novela de Ramón Montero, un libro de poemas de Carmen Camacho y la biografía que Miguel Ángel García Argüez ha escrito de Ángel Subiela. Teníamos una agenda completísima de presentaciones de estos tres libros por todo el país, más numerosas citas de la editorial en Ferias del Libro... Todo se ha ido, naturalmente, al traste momentáneamente", lamenta Rodríguez.

Más de 300 pequeños y medianos editores, libreros y distribuidores de toda España han lanzado un manifiesto a las puertas del Día del libro con una decena de medidas para evitar la pérdida de diversidad cultural y conocimiento, para defender las publicaciones impresas. La aportación del sector del libro al PIB en 2018 fue de 8,7 millones de euros, un 32% del total que aporta la industria cultural. Por justicia, hace falta un plan de rescate. Recuperar las compras para bibliotecas públicas anteriores a la crisis de 2008, desgravaciones en la renta por la adquisición de libros, un bono cultural para jóvenes, exenciones de impuestos, IVA a cero durante medio año, créditos… “Desde el primer día tenemos el asunto de las librerías sobre la mesa”, aseguraba recientemente a El País María José Gálvez, directora general del Libro en el Ministerio de Cultura. 

“De momento, no sabemos nada, estamos con la misma incertidumbre de casi todos los sectores. Hemos tenido muchos días del libro maravillosos, perfectos, y este ha tocado de otra manera”, apostilla Montaño con aire de resignación. Doblemente afectado, como librero y como editor, está el jerezano Manuel Romero Bejarano. Historiador y dueño de la librería El Laberinto, y muy conocido por su presencia en diferentes concursos televisivos —en los que arrasa—, es escéptico, como sus compañeras, a la hora de pensar que las administraciones públicas vayan a acudir al rescate del sector. “Estamos mal, para qué te voy a decir otra cosa. Lo primero ha sido lo primero, y se siguen muriendo todos los días unas 400 personas, así que entiendo que el Estado tiene que destinar los recursos a lo que los tiene que destinar. ¿De dónde va a salir eso? Eso va a salir de cultura, te lo digo ya. Supongo que si aplican algo serán medidas testimoniales… como mucho, podrían hacer compras institucionales, pero no creo que vayan a hacerlas”. 

Sobre estas ayudas, David Eloy Rodríguez entiende que "son necesarias. La cultura imprime lo que fuimos, lo que somos, lo que queremos y podemos ser, como personas y como sociedad. Si todas las instituciones públicas no se dan cuenta y no valoran eso tampoco en esta ocasión, en estas circunstancias, si tampoco ahora hay una voluntad sincera, atenta, implicada con todo el sector (y no sólo con la gran industria cultural), pues ya no sabemos qué hace falta que suceda... No, no es un país fácil ni grato para dedicarse a la cultura, para hacer cultura, por diversas razones. Pero no hay que perder ni las esperanzas ni la crítica ni las exigencias a los poderes que nos gobiernan para intentar conseguir un mundo mejor, más justo, más consciente, más libre, más plural".

Paco de Paula, Álex Medina R., Carmen Moreno y Manuel Martín-Arroyo, en una presentación en enero pasado en la Fundación Caballero Bonald. FOTO: MANU GARCÍA.

“Esto es un parón para todo el mundo que no sabemos ni cuándo, ni cómo acabará. Ahora de lo que se trata es de resistir”, insiste el escritor, editor y librero jerezano, que mantiene un único empleado en el establecimiento. Se supone que, dentro de la cultura, las librerías serán las primeras que retomen su actividad por su baja concentración de público, pero Romero Bejarano ya lleva tres presentaciones de títulos canceladas —uno escrito por él y otros dos que tenía previsto lanzar con su propia editorial— y ahí reside una parte importante de las ventas. “Esto no va a ser igual que antes, a la gente no se le va a olvidar el miedo”. Mientras tanto, “haciendo devoluciones para intentar nivelar las cuentas y atendiendo los pocos pedidos que nos llegan por WhatsApp. Algo se vende porque hay más tiempo para leer, pero no llegamos”. 

Cádiz, la octava novela de la primera serie de los Episodios Nacionales, es uno de los últimos lanzamientos que este año hizo Cazador de Ratas, coincidiendo con el centenario de la muerte de Galdós. Ahora, todo está en suspenso. Y, pese a todo, Carmen Moreno guarda la esperanza: “Esta crisis la veo como un momento histórico en el que vamos a tener que cambiar de forma de pensar, no como algo necesariamente malo, sino como punto de inflexión. Vamos a tener que ser más imaginativos, y reinventarnos como ya hizo el mundo de la música en su momento. Ojalá esta crisis no hubiese sido así, pero se puede ver como oportunidad”. Esa capacidad de resistencia de la que habla Romero Bejarano, o ese “mantenernos vivos” que defiende Montaño, también lo aplica la editora gaditana: “Rendirse es lo último, para eso siempre hay tiempo. Afrontamos esto con miedo, porque sería idiota decir lo contrario, pero también con esperanza,  y con mucho trabajo y mucho replanteamiento de todo lo que estábamos haciendo y de lo que vamos a tener que hacer”. 

Hay poco que celebrar este 23 de abril. Aun así, aunque sea con las puertas de las librerías cerradas y los nuevos lanzamientos paralizados, los tres miembros del gremio de las letras consultados por lavozdelsur.es lanzan sus recomendaciones para, pese a todo, seguir amando los libros: Manolo Romero Bejarano aconseja hincar el diente a cualquier obra del escritor jerezano Juan Bonilla; Nati Montaño muestra dos cubiertas: lo último de Almudena Grandes, La madre de Frankenstein, y El olor del bosque, de Hélène Gester; David Eloy Rodríguez anima a bucear en los catálogos de algunas editoriales andaluzas "muy interesantes, que, trabajando como nosotros desde estos sures, no siempre tienen fácil la visibilidad y hacen una labor fundamental en difundir buena literatura... las sevillanas Barrett y Point de Lunettes y la malagueña ediciones El Transbordador. Del catálogo de nuestra editorial, recomendamos cada libro, uno por uno, página a página..."; Carmen Moreno invita, por su parte, a sumergirnos en la obra de un periodista gaditano afincado en Madrid, Álex Medina: “La leyenda del verso suelto y La dama blanca del Mississippi son una delicia, novelas de aventuras con un trasfondo histórico alucinante. Aparte, este 23 de abril, su editorial lanza el nuevo libro del gaditano Pepe Maestro, Diario de Dimas. Como San Jorge, quién dijo miedo.

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