Cumplir 40 años siempre es una cifra especial. Porque se encara la segunda mitad de la vida, dirían algunos. O se le da la vuelta al jamón, dirían otros, de forma más coloquial. En cualquier caso, un número redondo que conviene celebrar por si llega la temida crisis.
En el caso del Circuito de Jerez-Ángel Nieto, una vez rebasada esta cifra, no hay atisbo de crisis de los 40. Más bien de todo lo contrario. Está en forma y cumpliendo años, o mejor dicho, Grandes Premios. Porque su historia no se entiende sin el Mundial de Motociclismo, ahora de MotoGP.
Y otra cosa no, pero la fiesta de cumpleaños del Circuito de Jerez, celebrada este miércoles en el Teatro Villamarta, ha tenido de todo. Muchos invitados, muchas ganas de fiesta, regalos —en forma de premios— y hasta una tarta, con un coliseo jerezano entero cantando a coro el cumpleaños feliz.

Móviles encendidos, empieza el show
Si cuando se entra en el Teatro Villamarta, para asistir a alguna representación, siempre se pide al público que apague sus teléfonos móviles, en este caso solo se solicitaba que se silenciaran. Porque iba a hacer falta tenerlos encendidos para fotografiar y grabar todo lo vivido dentro de sus cuatro paredes. Que ha sido mucho y, por momentos, emotivo.
Hasta se ha recreado la imagen que se vive cada domingo de Gran Premio en el Circuito de Jerez, cuando aún no ha despuntado el sol y los aficionados encienden las linternas de sus móviles para dibujar una estampa que ya es mítica. En este caso, en el interior de un teatro que ha coreado los nombres de unos premiados, 40 para ser exactos, que han formado parte de la historia del trazado jerezano.

En el escenario, como atrezzo, cinco grandes motos y un casco históricos. La Derbi RAN de 50 centímetros cúbicos de Ángel Nieto, la Derbi 125 de Jorge Martínez Aspar, la Honda 250 de Sito Pons, la Honda de Álex Crivillé, la Honda de Dani Pedrosa, la Yamaha de Jorge Lorenzo y, en el centro, presidiendo, el casco con el que corrió Ayrton Senna, piloto de Fórmula Uno.

Hablan los campeones que dan nombre a las curvas
Por ese escenario van pasando los premiados, hasta 40, en el 40 cumpleaños de un Circuito de Jerez que todos califican como el mejor del mundo. El halago no es nuevo, ni sorprende a nadie escuchar este calificativo en referencia a la llamada Catedral del Motor.
La llaman así todos los grandes pilotos que recogen sus premios, y que tienen curvas a su nombre en el Circuito de Jerez. La curva 5 es la de Sito Pons, para quien "es un orgullo haber participado en la historia del circuito". Dani Pedrosa (curva 6), tricampeón del mundo de MotoGP, dice que en el trazado ha podido "cumplir muchos de mis sueños", por lo que agradece vivir "este momentazo" en la gala del 40 aniversario.

La curva 7 es la de Carmelo Ezpeleta, CEO de MotoGP Sports Entertainment Group (antigua Dorna Sports), la entidad organizadora del Mundial. "Este galardón es el esfuerzo de todo el equipo. Si Dios quiere, tendremos el GP muchos años, por lo menos hasta 2031 —último año hasta el que hay contrato en vigor—", una afirmación ante la que el público que deben ser muchos más.
Jorge Martínez Aspar, tetracampeón del mundo de motociclismo, da nombre a la curva 8. "Jerez es como mi segunda casa. Es una suerte haber corrido en Mercajerez en 1981, y en la primera carrera en el circuito permanente", recuerda. El 21+1 veces campeón del mundo Ángel Nieto (curva 9), fallecido en 2017, está representado por su hijo Pablo Nieto, que besa el premio, antes de decir que su padre da nombre "al mejor circuito del mundo".
Antonio Sánchez Peluqui (curva 10), fallecido en 1963, está representado por su hijo, del mismo nombre, que no hace declaraciones. Sí habla Jo Ramírez, amigo de Ayrton Senna y quien fuera coordinador de la escudería McLaren, para decir que "a Ayrton le hubiera encantado estar aquí" y que "es una lástima que no haya Fórmula Uno en Jerez; ojalá algún día volvamos".

Álex Crivillé (curva 11), bicampeón del mundo, destaca tres cualidades del Circuito de Jerez: "Está en una zona emblemática, la afición es la mejor y es el mejor circuito de España y del mundo, para mí". Y recuerda cuando, en 1996, se le escapó la victoria tras una invasión de pista de aficionados que creían que había terminado la carrera, quedando una vuelta.
Marc Gené, embajador de la escudería Ferrari, que tiene la curva 12, habla en vídeo para agradecer el premio. "Gracias por todo lo que ha conseguido Jerez en 40 años; son parte de mi historia.

Para el pentacampeón del mundo Jorge Lorenzo (curva 13), "Jerez siempre fue súper especial". En este circuito, recuerda, tuvo muchas primeras veces: "La primera vez que rodé en una pista profesional (1997), cuando debuté con 15 años y un día, la primera vez que gané una carrera en 250 (2006), la primera vez que gané en lluvia (2011), que era bastante malo...", rememora. "Lo malo —dice con sorna— es que casi me ahogo", recordando cuando se tiró a una balsa de agua tras ganar en 2010.
Hasta Marc Márquez, siete veces campeón en MotoGP, manda un saludo mediante un vídeo, para felicitar al que considera que es "uno de los sitios más especiales para correr".
"Queda muchísimo por correr"
La alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, anfitriona de la gran gala en torno al Circuito de Jerez-Ángel Nieto, se acuerda durante su discurso, tras recoger el premio concedido al Ayuntamiento de Jerez, de dos personas en concreto. Primero, de Carmelo Ezpeleta, CEO de la antigua Dorna, y posteriormente de Pedro Pacheco, exalcalde jerezano, quien impulsó la construcción del trazado en su día, que se lleva una gran ovación.

"La primera carrera se celebró en 1958 en las calles de Jerez. Esta ciudad lleva casi 70 años oliendo a gasolina, y nos faltaba el broche con esta gala", sostiene García-Pelayo, quien destaca: "Así se celebran los grandes cumpleaños; todos juntos". "Queda mucho por contar y muchísimo por correr. Vamos a por el medio siglo", dice al despedirse.
El consejero de Turismo y Deporte, Arturo Bernal, que recoge el premio en nombre de la Junta de Andalucía, otra Administración que colabora en el pago del canon del Gran Premio, señala que "hay lugares que no se explican solo por lo que son, sino por lo que nos hacen sentir, y Jerez es uno de ellos. El mundo entero sabe que Jerez suena a motor".
Agustín Muñoz, diputado de la Diputación de Cádiz —que aporta al canon de la prueba—, quien también es teniente de alcaldesa de Jerez, dice qeu el Gran Premio "sitúa a la provincia en el mapa internacional del motor". "Millones de personas ponen la mirada en nuestra tierra", dice, de ahí que insista en que es "motor económico y referente deportivo".

El resto de premiados
El Circuito de Jerez-Ángel Nieto también rinde tributo a su "motor humano", a personas que hicieron posible que fuera una realidad. En este apartado se engloba el exalcalde Pedro Pacheco, pero también Pablo Fernández, coordinador de mantenimiento, María Escribano, coordinadora del área comercial, y Alfredo Franco, fundador y presidente del Club del Motor Circuito de Jerez.
Entre las grandes figuras que reciben reconocimiento están Fernando Alonso, Carlos Sainz Jr., Luis Pérez Sala, José Antonio Rueda, Marcos Ramírez y Carlos Checa.
También se acuerda el Circuito de Jerez de los directores que lo han gestionado: José Ramón García (1986-2008), Juan Álvarez (2008-2012), Juan Baquero (2012-2016), Cornelio Vela (2017-2018) y Cayetano Gómez (de 2020 en adelante).
Galería de fotos | Todos los premiados en la gala por el 40 aniversario del Circuito de Jerez-Ángel Nieto
La gala reconoce igualmente a los "altavoces" que han amplificado el protagonismo del circuito más allá de sus fronteras. En este apartado, los galardones recaen en Jesús Benítez, Álvaro Rivero, Diario de Jerez, Canal Sur y Makoto Hirano, junto a las federaciones que han dado soporte permanente al trazado: FIM, FIA, RFME, RFEdA, FAA, FAM e IRTA.
Y, cómo no, los aficionados, porque suben al escenario 40 personas que cumplieron 40 años en 2025, igual que el Circuito de Jerez, en representación de una afición como pocas.
Una fiesta que termina con tarta, bengalas y confeti. Y sonando de fondo, a toda pastilla, The Show Must Go On de Queen. Porque el espectáculo, de eso no hay duda, continúa.



