Las potentes imágenes de los destrozos en el paseo marítimo de Matalascañas de principios de año pronto empezaron a viralizarse. A circular fotos, vídeos, primero de vecinos, luego de medios de comunicación que informaron in situ. Había chiringuitos derrumbados, paredes caídas, una depuradora al borde del hundimiento, agua dentro de viviendas en primera línea de playa y unos daños de muchos millones de euros.
El mar reclamando lo que es suyo. Matalascañas como víctima de los temporales cada vez más virulentos, y más frecuentes, que asolan las costas españolas. Como paradigma de que el urbanismo salvaje que se permitió hace más de medio siglo puede tener los días contados. Porque la naturaleza es implacable.

Cuando empezaron a construirse las primeras viviendas en Matalascañas, alrededor de los años 60 del siglo pasado, no existían estudios de dinámica litoral en España. Ni la Ley de Costas —la primera es de 1969, que fue sustituida por la de 1988—. En aquellos primeros años, hasta llegó a haber fragmentos de playa privados, de uso exclusivo de propietarios de las primigenias urbanizaciones.
Hacia 1975, se contaban unos 1.000 vecinos. Las tasas de agua y basura las gestionaba la propia asociación vecinal constituida entonces, porque todavía Matalascañas no pertenecía al Ayuntamiento de Almonte. Unos 3.000 censados oficiales tiene este núcleo poblacional de la costa de Huelva, que en verano multiplica por mucho su población. Unas 150.000 personas residen en Matalascañas los meses estivales, con picos de hasta 300.000 algunos fines de semana.
Por eso las imágenes de los destrozos en, al menos, kilómetro y medio de su paseo marítimo, supusieron una conmoción para muchos propietarios. Y por eso el Ayuntamiento de Almonte se apresuró a iniciar obras para intentar llegar vivos a verano. Ya se ha aportado arena a la playa, que se han llevado los últimos temporales, que también han derribado parte del muro de una depuradora que está a pie de playa.
Una depuradora, por cierto, que hace casi una década que se debería haber ampliado y desplazado a otro lugar. Pero la falta de consenso político lo impidió. Porque desde principios de siglo lleva mostrando su incapacidad para tratar las aguas residuales de los cientos de miles de visitantes que veranean en Matalascañas en verano, por lo que España lleva desde entonces pagando sanciones impuestas por la UE, ya que está muy cerca del espacio protegido de Doñana. Entre 2020 y 2021, de hecho, se produjeron cinco vertidos fecales directos a la playa. La ampliación está paralizada. Y la depuradora agoniza, a la espera de que nuevos temporales no se la lleven por delante.
La Unidad Militar de Emergencias (UME) llegó a inspeccionar cimientos de edificios cercanos a la playa, por el riesgo de derrumbe que sufrían unos apartamentos. El Gobierno hasta llegó a proponer el retranqueo del paseo marítimo en un primer momento, para retrasar la primera línea de playa, lo que supondría la expropiación y derribo de muchas viviendas, algo que ven descabellado en Matalascañas. Y que nadie quiere. Prefieren otras opciones. ¿Qué dicen los expertos? ¿Y los vecinos? ¿Y el Ayuntamiento?

La solución de un experto geólogo
El profesor e investigador de la Universidad de Huelva, catedrático del área de Estratigrafía y Doctor en Geología, Juan Antonio Morales, lleva más de tres décadas estudiando los procesos geológicos del litoral onubense. Conoce muy bien Matalascañas, que "desde el principio tuvo problemas de erosión".
"El retranqueo es una medida absolutamente impopular y genera una sensación de desprotección total", aporta Morales en conversación con lavozdelsur.es, sobre la propuesta que puso sobre la mesa el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, que unos días después la vicepresidenta del Gobierno, María Jesús Montero, tachó de "bulo".
Unas 200 familias podrían verse afectadas por esta medida, calcula Morales, quien cree que en el caso de que se lleve a cabo, esa sensación de desprotección se puede extender a la costa mediterránea andaluza o al Levante español, donde hay muchas poblaciones en la misma situación.
Además, el catedrático Juan Antonio Morales señala que "el retranqueo no soluciona la erosión, porque no actúa sobre las causas; si retranqueas el paseo marítimo, dentro de unos años te encuentras el mismo problema en la segunda línea".

"Matalascañas es secularmente erosiva. La erosión forma parte de ese sistema. Lo que ocurre es que se urbanizó un espacio que no debía urbanizarse", aporta Morales, quien es conocedor de que "soluciones definitivas no hay".
Pero él mismo lideró, en 2015, una propuesta que pasaba por crear una duna artificial, para proteger el paseo marítimo ante los avances del mar. Poco más de una década después, el tiempo le ha dado la razón. Entonces, el Ayuntamiento de Almonte convocó un concurso para el plan general de Matalascañas, y ganó otro proyecto, que apostaba por el hormigón.
"Una duna artificial con un núcleo de tubo geotextil, para que cuando llegue un fuerte temporal la erosione parcialmente, pero proteja el paseo marítimo, evitando daños estructurales", recuerda Morales que era su idea, que fue rechazada. El catedrático es partidario de apostar por "una "solución más natural, que imite a la naturaleza: crear playa, crear una duna y protegerla con espigones".

Unas soluciones que admite que son costosas, "pero no hay otra alternativa eficaz". Hoy en día, "no es necesario hacer obras a ciegas, hay modelizaciones digitales que permiten ver cómo respondería el sistema antes de actuar". Pero el problema es que las Administraciones competentes, en ocasiones, no toman decisiones basándose en los expertos, sino "por presión política o social".
"Ahora mismo el Ayuntamiento está poniendo parches para salvar el verano. Se está echando arena cuando los temporales aún no han terminado, y esa arena se la lleva el siguiente temporal", señala Juan Antonio Morales. Ha acertado.
El Ayuntamiento de Almonte pasa a la acción
El Ayuntamiento de Almonte, al que pertenece Matalascañas, se lanzó a pedir ayuda desde el minuto uno. Porque las competencias son del Gobierno central, que en un primer momento habló del retranqueo y puso a mucha gente nerviosa con esta idea.
Unos días después de los primeros destrozos —por la borrasca Francis, luego vinieron las demás—, se reunieron miembros del gobierno local con el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, en Madrid. De esa reunión no salió nada en claro.

El alcalde almonteño, Francisco Bella, se quejó de que el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) aportaba soluciones a largo plazo, y el Ayuntamiento estaba más bien pensando en este verano. En el ahora, no en el futuro.
Y así empezaron los trabajos en un tramo del paseo marítimo, donde se ha visto maquinaria pesada destinada a consolidar el litoral, el paseo marítimo y las viviendas que están en primera línea. El Ayuntamiento habla de una inversión de diez millones de euros con fondos municipales y unos plazos de entre cuatro y cinco meses.
A los vecinos de Matalascañas, en una reunión celebrada el pasado viernes, se les informó de las actuaciones que se están ejecutando, como la colocación de escolleras para "garantizar la seguridad de las viviendas". Dice el Ayuntamiento que "técnicos e ingenieros especializados han consensuado la solución constructiva más adecuada para lograr un paseo marítimo estable, seguro, accesible y respetuoso con la conservación de la arena".
El alcalde dice que se va a actuar para recuperar los daños provocados por la dana de 2024, y por los actuales temporales, para "recuperar" el paseo marítimo en cuatro o cinco meses gracias a una millonaria inversión.
Los vecinos critican la "desidia" de las Administraciones
"No sabemos por qué el alcalde se empeña en hacer una obra si no tiene capacidad", sostiene Juan Gómez, presidente de la Asociación de Propietarios de Matalascañas, con más de medio siglo de historia.
"Llevamos muchos años denunciando que algo así podía suceder", lamenta Gómez, cuando atiende a lavozdelsur.es. Y pide al Ayuntamiento de Almonte y al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que se dejen de enfrentamientos. "Del Ministerio queremos un compromiso por escrito, con fechas de inicio y finalización de los trabajos en el paseo marítimo", señala el dirigente vecinal.

"No queremos que haya una dana política, solo con enfrentamientos", insiste Juan Gómez, quien habla de "abandono y dejadez" por parte de las Administraciones, que según su parecer "solo se dedican a pelearse entre ellas".
La Asociación de Propietarios de Matalascañas también se opone al retranqueo planteado por el Gobierno, porque "será a muy largo plazo". Además, destaca su alto coste y se remite a voces como la del mencionado catedrático Juan Antonio Morales, para señalar que "no es viable".
La entidad vecinal también recuerda que en 2013 se realizó un estudio con georradar del subsuelo del paseo marítimo que detectó "numerosas anomalías", y no se ha hecho nada al respecto. "Llevamos muchos años recordando las conclusiones de dicho estudio y el peligro que comporta desoír los avisos y advertencias que pone de manifiesto, con la degradación del paseo marítimo, la protección del mismo y la regeneración de la playa", incide.
La asociación dice que ante tanta inacción, ahora "nos encontramos con la situación de desastre en el paseo marítimo de Matalascañas; nunca se hizo nada y ahora vienen las consecuencias de tanta desidia". "Deseamos que no se lleve a la depuradora por delante, ya se aprecian fisuras en la tapia que la circunda, y tengamos un desastre ecológico que llegue al Parque Nacional de Doñana", alerta.
Un residente de Matalascañas, Miguel Sánchez, cree que esta cuestión tiene "difícil solución". Y que el retranqueo no es una de ellas. "Costas lleva razón, pero también tiene mucha culpa por dejar construir sabiendo lo que había por aquí. En aquellos años el proceso especulativo era bestial", dice sobre los inicios de la urbanización.
Él es de los que recuerda visitar Matalascañas cuando era "una zona de ranchos". O cuando la playa era "privada". Mucho ha cambiado desde entonces.
Los ecologistas creen que "será la naturaleza la que retranquee el paseo marítimo"
También recuerda esas escenas Pepe Bejarano, miembro de Ecologistas en Acción. Desde el movimiento conservacionista onubense se cree que "al final será la naturaleza la que retranquee el paseo marítimo, porque esa es la dinámica litoral".
Cuando Bejarano visita la zona junto a lavozdelsur.es, recuerda cómo era Matalascañas cuando aún no había ni viviendas. Este ecologista, vecino de Almonte, viajaba en burro con su padre hasta la playa —más de 30 kilómetros—, "cuando era virgen". Ahora confiesa que prefiere ir a otras, huyendo de la masificación.
"Su historia natural es la de una costa en regresión. Y querámoslo o no, se pueden dar soluciones, y hay que dar soluciones, pero a largo plazo, la historia natural nos dice que esto le pertenece al mar, y el mar se lo va a llevar", insiste Bejarano.
Porque cree que las actuaciones que se están llevando a cabo en Matalascañas son cortoplacistas. Porque el mar volverá a por lo que es suyo, como está haciendo en otras playas cercanas, como Isla Cristina, Punta Umbría o Mazagón.




