El Cuervo, el pueblo donde no faltan camioneros (por ahora)

La Cooperativa de Transportes Reunidos El Cuervo, nacida en 1979, tiene 34 socios y una flota de 150 camiones que circulan por todo el país. En la entidad, que da empleo a 200 familias, tienen lista de espera

Uno de los camioneros de El Cuervo, con Pepe Benítez y el presidente de Cotrel, José Monge, al fondo.
Uno de los camioneros de El Cuervo, con Pepe Benítez y el presidente de Cotrel, José Monge, al fondo. MANU GARCÍA

Hace casi 43 años, en 1979, un grupo de vecinos de la localidad sevillana de El Cuervo se reunió para tomar una decisión que cambiaría el rumbo de sus vidas, y de la de muchos de sus familiares. Ese año juntaron sus fuerzas, los camiones que tenían, y los encargos que realizaban, y constituyeron la Cooperativa de Transportes Reunidos El Cuervo (Cotrel).

En un momento de crisis acuciante en el sector del transporte, con una posible huelga en puertas de la Navidad, después de que el Gobierno y el Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC) no hayan llegado a un acuerdo —por lo que sigue adelante el paro patronal previsto para el 20, 21 y 22 de diciembre— y la escasez de camioneros que vive el país por las duras condiciones laborales que sufren, en la localidad sevillana de El Cuervo viven el conflicto a su manera.

Allí no faltan camioneros, al contrario, tienen lista de espera. Los 34 socios de Cotrel acumulan cerca de 150 camiones, que circulan diariamente por Extremadura, Castilla-La Mancha, el Levante o Andalucía, sobre todo, transportando principalmente mercancía a granel. “Así empezamos y no nos hemos querido salir de eso”, cuenta José Monge, presidente desde hace más de 20 años. Es el tercero que tiene la entidad en más de 40 años de historia. “Cuando una cooperativa mantiene a una directiva suele funcionar”, explica. Él lo sabe bien.

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Pepe Benítez, socio número 2 de Cotrel, y José Monge, su presidente.  MANU GARCÍA

En El Cuervo, una localidad de poco más de 8.500 habitantes ubicada en el límite provincial entre Sevilla y Cádiz, unas 200 familias viven directamente del sector del transporte. Muchos son camioneros, otros trabajan en la administración de la cooperativa o como mecánicos de Cotrel, la mayor “empresa” de un municipio que ronda el 24% de paro.

En un primer momento, una pequeña oficina en una de las calles principales del municipio sirvió de sede para la cooperativa. Los socios fundadores fueron 16, que contaban con una veintena de camiones, que se aparcaban donde podían, en las avenidas más anchas o a las afueras del municipio, hasta que Cotrel se hizo con unos terrenos que, actualmente, abarcan 52.000 metros cuadrados.

A escaso un kilómetro del casco urbano de El Cuervo, saliendo en dirección hacia Sevilla por la N-IV, la cooperativa de transportes es bien visible, por las grandes dimensiones de sus instalaciones, y por el enorme rótulo de letras blancas que preside uno de sus edificios. Dentro, los transportistas resguardan sus camiones cuando no están trabajando, tienen su propia asesoría, naves industriales para almacenar cereales, maíz o algodón, cuentan con su propia estación de servicio y talleres para reparar los camiones de la flota.

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Socios de Cotrel, en una imagen que cuelga en las paredes de la oficina de la coopeativa.  MANU GARCÍA

José Benítez, al que todos llaman Pepe, fue el socio número dos de la cooperativa. “Y no fui el uno porque se lo cedí a mi hermano mayor”, dice. A sus 86 años, cuenta que cotizó durante 50 años, primero como taxista, y luego como transportista. “Cuando en Sevilla empezaron a no pagarme las carreras, vendí el taxi”, cuenta. Y se compró el camión, que para él es un medio “más libre”.

“Yo creé un puesto de trabajo, para mí y para mi familia”, dice Pepe Benítez, que estuvo desde los inicios hasta la jubilación ligado a la cooperativa. Un hijo suyo, de hecho, trabaja como secretario en las oficinas de Cotrel. Y sus hermanos —eran cuatro— también formaron parte de la entidad, una de las más importantes, por volumen, de Andalucía occidental. “Tener un trabajo asegurado es difícil, pero aquí íbamos tirando”, recuerda Pepe. Eso sí, matiza que ahora “esto se ha puesto al rojo vivo”.

En su tiempo, considera Pepe Benítez que “no estaba valorado” el oficio de camionero. “No se respetaba mucho, y es lo más importante de un país. Si nos ponemos de acuerdo, el Gobierno va a la quiebra”, asegura. “Un camionero pasa mucho, eso no lo sabe la gente”, agrega Pepe. Él ha pasado noches y noches fuera de casa, “a cero grados y todo”. “Supone un gran sacrificio”.

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El taller de la cooperativa de transportes de El Cuervo.   MANU GARCÍA

La Cooperativa de Transportes Reunidos El Cuervo tiene incluso más años de existencia que el pueblo como tal, ya que fue en 1992 cuando se independizó del municipio sevillano de Lebrija. Una localidad, ésta última, que tiene más de 27.000 habitantes, y una cooperativa con apenas una treintena de camiones, lo que da una idea de la dimensión de la entidad cuerveña.

El secreto de la longevidad de Cotrel, cuentan su actual presidente y su socio número 2, es la base sobre la que se asentó, los estatutos aprobados en 1979. “Estuvieron muy bien hechos”, considera Pepe Benítez. “Nos respetábamos unos a otros, pero sin regalar nada”, dice. José Monge, el presidente, señala que se mantiene “a base de mucho trabajo y de mucha confianza mutua. Somos una familia y nos llevamos estupendamente”.

La cooperativa, con 34 socios, llegó a tener hasta 43 hace unos años, aunque la cifra de miembros se mantiene estable desde hace una década. “Tenemos las plazas cerradas”, explica Monge. Solo se abren cuando fallece un socio o cuando se jubila. “No necesitamos más”, dice el presidente de Cotrel, donde cada nuevo ingreso tiene que ser aprobado por la junta rectora, que exige una serie de requisitos.

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José Monge, en una nave donde almacenan cereales.  MANU GARCÍA

En Cotrel, “no nos faltan conductores”, dice su presidente, pero sí que vaticina que dentro de pocos años habrá problemas para encontrar transportistas. Y eso que, de momento, en El Cuervo no faltan camioneros, sino todo lo contrario. "Pero se ve venir la tormenta”, dice. “La juventud no quiere camión”, sentencia Pepe Benítez.

El alto precio del carné de conducir, los cursos que hay que realizar y los altos precios de combustibles y neumáticos, entre las causas de la falta de transportistas. “Todo sube”, agrega Monge. “Aquí pagamos 1.200 euros más de gasoil al mes que hace unos meses, y no podemos repercutirlo en el cliente porque tenemos contratos cerrados”. El presidente de la cooperativa, preguntado por la posible huelga del transporte, dice que apoya los paros, pero que vería mejor “una huelga general, porque todos los sectores estamos fastidiados”.

Sobre el autor:

Francisco Romero

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Antes de terminar la carrera, empecé mi trayectoria, primero como becario y luego en plantilla, en Diario de Jerez. Con 25 años participé en la fundación de un periódico, El Independiente de Cádiz, que a pesar de su corta trayectoria obtuvo el Premio Andalucía de Periodismo en 2014 por la gran calidad de su suplemento dominical. Desde 2014 escribo en lavozdelsur.es, un periódico digital andaluz del que formé parte de su fundación, y con el que obtuve en 2019 una mención especial del Premio Cádiz de Periodismo.

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